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viernes, 7 de julio de 2017

El Congo de Lumumba: el frustrado nacimiento de una nación


"Como muchos de sus predecesores en la Historia, Lumumba ha sido devorado por la revolución que él contribuyó a desencadenar."
                                                         El periódico de la clase media londinense Daily Mail
"Ved a Lumumba. Es casi un salvaje. El barniz de civilización con que le hemos cubierto se quiebra por todas partes. Es un bárbaro. Ignora lo justo y lo injusto, lo verdadero y lo falso, el bien y el mal"
                                                         Marcel de Corte, filósofo católico belga
"El Gobierno de la RAU piensa que el asesinato de Lumumba no señalará el fin de la lucha en África, sino el principio de una nueva fase de esta lucha. Lumumba no será más que un soldado en el camino de África hacia su libertad"
                                                        Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto (1954-1970)
"A todos aquellos que contribuyeron a su eliminación de las formas más abyectas: Lumumba es el mártir de su país, de su pueblo, del África entera. Fue el primero que elevó la voz y rompió los intentos de infiltración del neo-colonialismo atlántico. Fue asesinado. Por este solo título se hace inmortal"
                                                          Le Martyr


Un día para la Historia
Balduino, el rey belga, está más pálido de lo habitual. Las palabras de Patrice Lumumba son las responsables del malestar real. Es 30 de junio de 1960, hace 57 años, y Balduino ha acudido con toda su buena voluntad al Congo para conceder la independencia a dicho país. Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado. Aquella tierra que le había recibido con expectación casi religiosa en 1955 muestra ahora un gesto más hosco en boca de Lumumba, quien es ya entonces el primer presidente de Gobierno de la Historia del Congo independiente.

En el discurso previo al de Lumumba, Balduino había ensalzado la obra colonial belga, añadiendo con aire paternal: "Es a ustedes, señores, a quienes corresponde ahora demostrar que hemos tenido razón al otorgarles la confianza". Parecía el colofón al happy end en que se había convertido el proceso de negociaciones por independencia del Congo en los últimos meses. Las cosas habían ido relativamente bien. Y más teniendo en cuenta de dónde se venía: la colonización más cruenta y brutal que experimentara región alguna en África. Los congoleños habían puesto varios millones de muertos desde que el monarca Leopoldo decidiera, previo permiso de las potencias europeas reunidas en Berlín en 1884, quedarse con aquel trozo de África en el que cabía 80 veces Bélgica.

Quizás por eso, y probablemente por un cierto afán de protagonismo también, Lumumba decidió condenar de manera vehemente toda la etapa de la colonización en ese discurso histórico. Muchos criticaron esa actitud vengativa, tanto que Lumumba tuvo que rectificar horas después, en un intento por tranquilizar al rey y calmar a la población belga blanca del Congo. "Deseamos que esta política sea coronada por una colaboración fecunda entre nuestros pueblos, ahora iguales y ligados por la amistad", dirá. 

Sin embargo, ese día 30 de junio será el principio del fin de Lumumba, a quien se etiquetará de enemigo público en la metrópoli belga y el resto de Occidente. Aquellos minutos de dignidad y memoria se convirtieron en la tumba simbólica del político hábil y astuto que había liderado el proceso de independencia. Para muchos congoleños, aquel discurso se convertirá en icónico: "Este minuto de verdad nos paga por ochenta años de dominación".

Un paraíso maldito
Resulta difícil encontrar noticias positivas sobre el Congo hoy en día. Ha sido un país marcado desde su independencia por la tragedia, la pobreza, la guerra civil, la dictadura de Mobutu y el expolio de su riquísimo subsuelo. En el Congo se encuentran muchas de las principales minas de algunos minerales básicos para la economía mundial: coltán, oro, diamantes, cobre y cobalto. Además, su enorme extensión – es el país más grande del África subsahariana y el undécimo del mundo– y su posición estratégica en el centro del continente con su privilegiada salida al océano Atlántico confieren un gran potencial al país congoleño. En definitiva, Congo ha sido siempre un trozo de tarta muy apetecible para las potencias occidentales y sus grandes empresas.
Mapa de las riquezas minerales del Congo
Además, y este factor tendrá su importancia en el proceso de independencia que narraremos a continuación, el Congo es, ante todo, un auténtico crisol de etnias distintas. Más de 200 etnias habitan el suelo congoleño siendo las bantú –la bakongo, la baluba y la bamongo– las más importantes. Entre algunas de ellas han existido históricamente malas relaciones cuando no abierta hostilidad y violencia. Sin embargo, la colonización belga –y las fronteras trazadas por la potencias europeas en Berlín– obligaron a convivir en un mismo estado a todas estas etnias. Un vistazo al mapa inferior nos aclara mejor este aspecto. Para más inri, un pedazo de estas etnias fueron encuadradas en lo que se denominó el Congo francés, cuya capital Brazzaville es casi un barrio de Leopoldville-Kinshasa, capital del Congo belga, hoy República Democrática del Congo.

Mapa étnico del Congo belga y alrededores.
Estos dos factores –etnia y riqueza mineral– serán fundamentales para analizar el frustrado nacimiento de la nación congoleña. Mientras que el primer factor se usa para dividir a las masas congoleñas mediante líderes políticos tribales, el segundo factor es el verdadero motivo por el que los países occidentales actuarán cruelmente en su lucha por mantener al Congo bajo su redil. El mismo día de la Independencia la prensa neoyorquina se permitió el lujo de resumir la visión occidental ante el gran acontecimiento:
"Los intereses financieros han esperado el punto álgido en que la Independencia acarreará un caos tal, que permitirá imponer al Congo una nueva especie de 'colonialismo económico'; el hombre blanco debe continuar administrándolo todo, pero bajo el reinado de comparsas negros, cuyas necesidades materiales serán fácilmente colmadas, sea cuestión de vinos, mujeres, coches suntuosos, aparte de la cuenta en un banco suizo"

Lumumba tenía claro que el Congo debía ser un país unido –rechazando las fórmulas federalistas y secesionistas que tanto daño harían– y que sus riquezas le debían hacer más fuerte, no más pobre y débil. Esto, sumado al evidente apego que Lumumba tenía hacia las ideas pan-africanistas, que amenazaban con obstaculizar los planes occidentales, hizo de Lumumba un personaje peligroso al que había que eliminar. Igualmente, el escenario de la Guerra Fría y la mera posibilidad de que Lumumba se convirtiera en un Fidel Castro africano causaban pavor en el seno del bloque occidental. Pero, ¿quién fue realmente Lumumba? ¿De dónde había salido aquel personaje tan carismático y sagaz? ¿Cómo fue su politización en medio de la colonización belga?

Un negro desarrollado 

Lumumba nació el 2 de julio de 1925 en Katako-Kombe, una aldea al norte de Kasai, en el centro del país. El pequeño Lumumba –de etnia mutetela– será bautizado como Patrice y vivirá, como todos los niños congoleños, en un entorno de gran pobreza material. Su padre, un modesto campesino, le obligará a ayudar en el trozo de tierra que sostiene a la familia desde muy temprana edad. Sólo gracias a las enseñanzas de los misioneros católicos conseguirá Patrice aprender a leer y a escribir. "Podría llegar a catequista si trabaja bien", dijo el cura que le bautizó. Sin embargo, la familia posee un personaje de cierto rango social. Víctor Lundula, el tío de Patrice y sargento mayor del ejército, se empeñará en hacer de él un militar. No tendrá gran éxito en dicha tarea, aunque sí que dejará una honda huella en el sobrino, quien le nombrará jefe del Ejército nacional congoleño en 1960.

La adolescencia de Lumumba está marcada por su conversión al protestantismo, lo que suscitó consternación en su padre. "Me han dicho que eres un hombre perdido. Reflexiona, hijo mío", le espetó el campesino al Patrice de trece años. También se convierte en un voraz lector. Voltaire, Rousseau, Agatha Christie, Molière..., todo lo que le cae entre manos. Dejará sus estudios de enfermería y se empeñará en trabajar en lo que sea, por lo que se traslada a Kindu, un contraste claro para un humilde mutetela de campo. En Kindu ya vemos los rasgos de personalidad que marcarán su vida: gran capacidad y voluntad de trabajo, cierta necesidad vanidosa de halagos y reconocimiento y la determinación de formarse políticamente.

Por entonces, los jóvenes negros que buscaban formarse cultural y políticamente recibían el apelativo de desarrollados. La mayor parte de ellos aspiran a adquirir ciertos derechos reservados para blancos, ocupar profesiones liberales y coquetear con la política. Será en estos grupos donde Lumumba hará sus primeros pinitos en ese ámbito. Al principio con gran timidez y después con mucha mayor soltura y elocuencia, Patrice se va confirmando como la gran promesa de los desarrollados. Es él quien conseguirá que en esos círculos se debatan cosas más serias y empiecen a escribir a periódicos locales tratando temas sociales.

Sin embargo, a pesar de su intrepidez,  Lumumba es todavía un negro que quiere ser belga, que escribe pésimos poemas a la gloria del gran rey Leopoldo II y que sueña con conocer la metrópoli. Será en 1948 cuando empiece a dudar del estado de las cosas. "¿Por qué hay blancos que tratan menos bien a sus negros que a sus perros?", se pregunta entonces.

En Leopoldoville y Stanleyville

En esa época, a finales de los 40, las autoridades belgas anuncian la posibilidad para los negros más desarrollados de obtener la ciudadanía casi completa si cumplen con una serie de requisitos. Los círculos de desarrollados se convierten en el semillero de estos nuevos ciudadanos. El propio Lumumba obtendrá dicho honor pasando a ser un matriculado. De ahí decide abrir sus alas para ir a trabajar a la capital Leopoldville –actual Kinshasa–, donde se maravilla de la grandiosidad de la París del África negra. Podrá comparar Leo con Brazaville, la capital del Congo francés. "¡Da orgullo ser belga cuando se visita a los vecinos!", afirma un orgulloso Lumumba.

Un hecho anecdótico le abrirá los ojos con respecto a su lugar en la sociedad. Un día, paseando por los barrios blancos de Leopoldville, Lumumba chocará sin querer con una europea, quien le profiere el peor de los insultos posibles para un congoleño: "¿No puedes poner más atención, sucio macaco?" Aquello traumatiza a Lumumba, pues nunca se le había tratado de este modo en Kindu. donde era respetado y conocido por los blancos de allí. Pero en la capital la cosa cambiaba. Era un pez demasiado pequeño todavía.

Ya llegados los 50, Lumumba se casará con Pauline, con quien tendrá dos hijos. Ello coincide con su llegada a Stanleyville, la ciudad más importante de la región oriental, donde Lumumba forjará su leyenda como líder político. Será allí donde iniciará su carrera como funcionario y donde dispondrá de una bella casa. Casi parece un blanco más. Incluso será acusado de falta de moralidad en los manejos financieros.

Son años de transición para el ya maduro Lumumba, en los que empieza a picotear en política. Se convertirá en el presidente de la APIC (Asociación del Personal Indígena del Congo), lo que le da el suficiente prestigio para fundar junto a otros congoleños y europeos la sección provincial del Partido Liberal, que gobierna ya en Bruselas. 1955 se acerca y con él, la esperada visita del joven monarca Balduino. La carrera por la independencia y el nacionalismo congoleño se intuyen en el horizonte y Lumumba ya ha tomado una buena posición.

Cita con el rey
El rey Balduino junto a su esposa.
El viaje de Balduino al Congo en 1955 inaugura lo que podríamos calificar como "el lustro prodigioso de Lumumba". Durante los próximos cinco años, este hombre de aspecto elegante, de manos y dedos grandes y gafas de intelectual trabajará sin descanso y con grandes dosis de brillantez hasta convertirse en el líder más importante del nacionalismo congoleño.

Como no podía ser de otra manera, Lumumba tendrá el privilegio de saludar al rey belga durante la arrolladora gira que Balduino hace por el Congo. En su estancia en Stanleyville, ambos son presentados. Lumumba, como negro desarrollado más destacado de la región, habla con toda franqueza de los problemas de los suyos y consigue atraer la atención del monarca, quien también seduce al político en ciernes que tiene ante él. Aparentemente, Balduino trae promesas de mejora para los congoleños y, especialmente, para sus principales líderes y representantes.

Son tiempos de promesas para el continente africano. El nombre de Kwame Nkrumah, el líder nacionalista de Ghana y primer gran abanderado del panafricanismo, empieza a darse a conocer; Argelia mantiene su lucha por la independencia ante Francia; en Egipto gobierna Nasser, el militar nacionalista y laico que establecerá puentes con la África negra y los países árabes. Todo ello va formando a Lumumba, quien en 1956 es invitado por las autoridades belgas a visitar la metrópoli. Un sueño cumplido para el humilde mutetela y un paso importante para el líder político.

Durante dos semanas, Lumumba viaja por todo el país belga y se reúne con empresarios, políticos, intelectuales y obreros, completando un viaje muy provechoso. Sin embargo, es detenido nada más llegar al Congo. En vistas al viaje a Bélgica, donde tenía previsto comprar muchos libros, ropas y recuerdos, Lumumba había hecho acopio de algunas sumas de dinero del trabajo. Deberá pasar dos años en la cárcel, aunque pronto se le recortará la pena a un año. Aunque en un primer momento trata de defenderse –y su jefe en la oficina le respaldará en gran parte–, finalmente aceptará la condena con algo de rencor a los belgas. De hecho, usará este asunto para hacer demagogia ante sus seguidores congoleños: "El dinero que he tomado era de los congoleños y del Congo". Pero Lumumba se arrepentirá por siempre de ello, pues facilitará la descalificación adversaria y traiciona su verdadera personalidad: la del más honesto y trabajador de los congoleños.

Surge la ABAKO
Kasavubu será el gran líder de la ABAKO, alianza de bakongos de corte conservador y federalista con base en el Bajo Congo.
La prisión contempla la impotencia de Lumumba al ver cómo sus adversarios políticos del nacionalismo congoleño le toman la ventaja. Joseph Kasavubu, un político calmado influenciado por el catolicismo, funda la ABAKO, una alianza de las tribus bakongo, etnia predominante en la zona del Bajo Congo, en ese trocito de tierra congoleña que une el Congo con el Atlántico. Posee una fuerte implantación en la capital Leopoldville, posición clave para liderar el movimiento nacionalista del país.

Como la inmensa mayoría de los políticos de su generación, Kasavubu no posee la amplitud de miras de Lumumba. Son simples líderes tribales que defendían el proyecto de su etnia y poco más; ansiaban el federalismo cuando no el abierto secesionismo como más adelante se verá con Tshombe y Kalonji. La lucha por la independencia no fue tanto una revuelta popular o de masas –que también–, sino una suma de proyectos particulares difícilmente compatibles entre sí que solían estar manejados por potencias occidentales.

𛲠A su salida de prisión, Lumumba tendrá que correr más que de costumbre. Para ello, entra a trabajar de comercial en una marca de cervezas con un buen sueldo mientras disecciona a sus rivales políticos. Concluye que debe acercarse a una figura emergente como Joseph Ileo, de etnia bengala –y por lo tanto enemigo de los bakongos de Kasavubu–, que acaba de publicar un manifiesto nacionalista. Esta alianza le facilitará a Lumumba posicionarse en la capital del país, muy alejada de Stanleyville, donde todavía mantiene su gran popularidad.

Joseph Ileo se convertirá en un apoyo de Lumumba aunque acabará separándose de él.
En diciembre de 1957, las primeras elecciones organizadas por los belgas en el Congo da una gran ventaja a los líderes de la ABAKO, que empieza a incomodar a las autoridades europeas. Lumumba decide fundar el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), que se constituye como oposición natural a la ABAKO pues su programa es más audaz y su organización aspira a ser más eficaz.

A mediados del 58, Charles de Gaulle viaja a Brazaville para ofrecer en bandeja de plata la independencia a los congoleños del Congo francés. Sus palabras resuenan en Leopoldville y, para fortuna de Kasavubu –al que se le empieza a conocer como rey Kasa–, será su primo, el abate Youlou, el que abanderará la independencia en Brazaville. Pero no todo son malas noticias para Lumumba, pues las autoridades belgas prohíben a Kasa acudir a una conferencia africana que organiza Nkrumah en Accra. Aunque ésto prueba que los belgas temían más por entonces a la ABAKO que al MNC, Lumumba aprovechará el viaje a Ghana para erigirse en principal líder congoleño a ojos de África.

1959: el gran ascenso de Lumumba
Tratar de hacer una crónica de lo que ocurrió en 1959 en el Congo puede resultar un ejercicio imposible habida cuenta de lo que aconteció aquel año. La Historia es así, en un siglo pueden pasar pocas cosas, mientras que en unos meses parecen transcurrir siglos. Sin embargo, trataremos de describir y comentar los principales sucesos del momento.  

A finales del 58 la tensión se palpa en el ambiente político del Congo. Desde Bruselas, el gobierno belga no es capaz de ofrecer soluciones que dinamicen la situación, por lo que los nacionalistas congoleños empiezan a impacientarse. La chispa que puede hacer arder el bosque ocurre entre el 4 y el 6 de enero, cuando unos disturbios iniciados tras la represión de una manifestación deja un saldo de 42 muertos y 257 heridos. Durante dos días, los blancos son aterrorizados por actos de pillaje, violencia y violaciones. El miedo entre la población europea jugará un papel importante a partir de entonces. 

Bruselas ha enviado a Leopoldville a un gobernador de corte progresista llamado Van Hemelryck, quien reconoce la situación de miseria en que viven los congoleños y promete soluciones. Sin embargo, por otro lado, las autoridades no vacilan en disolver a la ABAKO y detener a sus dirigentes, con Kasavubu a la cabeza. Esta alternancia entre paternalismo y represión será leída de manera formidable por Lumumba, quien se está convirtiendo en el político más intrépido y apasionante del país. 

Es en 1959 cuando Lumumba empieza a manejar diferentes discursos según el público al que hable. Ante los negros, se muestra intensamente antibelga; ante los belgas, defiende que los congoleños seguirán necesitando de los técnicos blancos tras la independencia y propugna relaciones de hermandad con Bélgica; ante públicos mixtos, tiende puentes y luce su mejor sonrisa. Se ha convertido en un político maquiavélico, en el sentido positivo del término. Alguien que sabe más de política que todos sus adversarios. De manera brillante y un tanto cínica, defenderá a los líderes de la ABAKO que han sido desterrados a Bruselas.

En abril de 1959 tiene lugar en Luluabourg un congreso de partidos políticos que ve triunfar las tesis lumumbistas de mantener unido al país bajo el lema "¡Congo unido, país fuerte"! En este ascenso, muchos intentan acercarse a Lumumba. Algunos con buenas y humildes intenciones, y otros con ganas de trepar y tomar el poder. Será el caso de dos personajes despreciables: Albert Kalonji, un baluba que ha hecho de anfitrión en el congreso de Luluabourg y forma parte del MNC; y Joseph Desiré Mobutu, quien alterna su trabajo de periodista con un puesto como colaborador en los servicios de información belga.

Kalonji con la bandera de Kasai al fondo. Será colaborador de Lumumba aunque acabará traicionándolo y participando en la secesión de Kasai en 1960. 
Las tesis en favor de la división del Congo, animadas por potencias extranjeras y por líderes étnicos en busca de su trozo de pastel, reciben un fuerte espaldarazo en verano del 59. De un lado, en junio, Kasavubu declara que su región por excelencia, el Bajo Congo, está listo para independizarse ya mismo; por otro lado, el MNC sufre una escisión de su ala conservadora liderada por Kalonji, ese hombre infame que empieza a mostrar su verdadera cara. El propio Kalonji será detenido en agosto. En ese momento del proceso, a los belgas no les atraía en absoluto las ideas secesionistas puesto que imaginaban que un Congo dividido sería más fácil de penetrar por parte de otras potencias occidentales.

Mientras, Lumumba redobla sus ataques retóricos contra los belgas a la vez que su partido se robustece a lo largo y ancho del país. Muchos de los nuevos militantes son jóvenes exaltados que acostumbran a usar la extorsión para captar nuevos fieles al MNC, aspecto que es usado por los enemigos de Lumumba para atacarle. Él se defenderá comparándose con Gandhi y rechazando toda violencia. También sufre un intento de golpe dentro de MNC a manos de Ileo y otros pseudointelectuales, los cuales, tras ser derrotados por Lumumba, abandonan el partido. Lumumba no los necesita aunque sean las mejores cabezas del MNC.

Los belgas andan confusos. No sólo son incapaces de calmar la tensa situación de un país que empieza a entrar en una espiral de violencia entre etnias, sino que fracasan al crear un partido nacionalista moderado liderado por Bolikango, el más mimado de los políticos de la época. Esto contrasta con la fuerza exhibida por Lumumba y el MNC en su primer Congreso en Stanleyville, donde pide independencia inmediata y el inicio de las negociaciones. Fiel a su discurso punzante, Lumumba insiste en un lema: "La independencia no se recibe, se conquista. Se arranca".

Martirio en prisión y victoria en la negociación
Si algo le falta a Lumumba para redondear su perfil de líder congoleño es una pequeña dosis de martirio que le iguale a Kalonji y Kasavubu, que sí han sido encarcelados por los belgas. Por aquel entonces, Lumumba es todavía un hombre con estrella acostumbrado a que todo le venga rodado. Tras una jornada de represión que deja 30 muertos, el 31 de octubre, en Stanleyville, el líder del MNC es detenido. Durante dos meses, Lumumba toma aire y fuerza antes de encarar el tramo final de la independencia.  En ese lapso de tiempo, las elecciones sonríen al MNC, que se confirma como primer partido nacional, a pesar de la ausencia de Lumumba.

Por su parte, Bruselas traza una nueva línea a seguir. A mediados de diciembre, Balduino embarca rumbo a la colonia para convocar una mesa redonda que tendrá lugar en Bruselas durante el mes de enero de 1960. La recepción del pueblo congoleño al monarca vuelve a ser notable, especialmente gracias al rumor extendido por el MNC que afirma que la visita real tiene como objetivo liberar al líder panafricano: "Balduino viene a liberar a Lumumba".

La mesa redonda se celebrará entre el 20 de enero y el 20 de febrero. Sin embargo, Lumumba no será liberado hasta el 26 de enero, gracias, en parte, a un abogado facilitado por Mobutu, un hombre todavía fiable para el MNC. A su llegada a la capital belga, Lumumba dirá con tono presuntuoso: "He sido golpeado y torturado, pero perdono a los belgas".

Tshombe, el líder del secesionismo de Katanga se convertirá en un factor decisivo del fracaso del proceso de independencia. Su figura está controlada por el capital minero belga y por los propios EEUU.
Además, su retraso no influye en absoluto en el papel de Lumumba en la mesa redonda ya que sus tesis de un Congo unido son bien recibidas y resultan exitosas. Incluso se permite el lujo de descalificar a los consejeros blancos que manejan cual marionetas a ciertos líderes tribales, especialmente en el caso del líder katangués Tshombe, un mercader metido a político cuyo partido está creado y sostenido por la empresa belga Unión Minera. Será Tshombe quien acuse con fuerza y mala voluntad a Lumumba de "comunista", algo que era sinónimo de enemigo a destruir por parte de Occidente en aquellos años de Guerra Fría.

Para mayor agrado de Lumumba, el frío Kasavubu comete un error de cálculo. En medio de las negociaciones, abandona Bruselas y marcha a París para ofrecer una rueda de prensa criticando el proceso. No sólo no tiene ninguna repercusión en el Congo, sino que allana el camino a Lumumba, que se confirma como el único hombre con proyecto de país. Se convocan elecciones legislativas y se pone fecha a la independencia para el 30 de junio.

Elecciones y proclamación de independencia
Todas estas sensaciones se plasman en las elecciones de mayo de 1960, donde el MNC y sus aliados arrasan. El resto de líderes de la independencia se conforman con obtener buenos resultados entre sus gentes, pero Lumumba es el único que vertebra el país. Aquí la tabla con los resultados de las elecciones.
Aunque las fuentes varíen en el resultado exacto de las elecciones, queda claro que Lumumba y sus aliados (color rojo) son los indicados para liderar el país. Especial mención a Gizenga, quien se convertirá en el sucesor de Lumumba a la muerte de éste, liderando a la región oriental contra el giro de la política congoleña.

La aritmética electoral dejaba en Kashamura, que tenía su base en la región oriental de Kivu, la decisión final de quién contaría con apoyos suficientes para formar gobierno. El líder de la CEREA se inclina de manera natural hacia el lado de Lumumba, aunque en un principio los belgas tratan de obviar este hecho proponiendo a Kasavubu configurar un gobierno imposible. Finalmente, será Lumumba el primer presidente de Gobierno del Congo mientras que deja la presidencia de la República al rey Kasa. Con este movimiento, se concreta la alianza de Lumumba con el escorpión, encarnado por el líder de la ABAKO, en cuya naturaleza está picar a la rana que le ha ayudado a cruzar el río como ocurre en la famosa fábula.

La ciudad de Leopoldville se engalanará, pues, para recibir una vez más al rey Balduino. Es el fin de una época. Para finales de 1960, casi todo África ha conseguido la independencia, pero es bien sabido que el trozo de tierra que toma el nombre de Congo sigue siendo muy apetitoso. Y ello ya se ve nítidamente en los días previos a la proclamación de la independencia. Los belgas han enviado más tropas al país para proteger a los asustados blancos, han dificultado el gobierno de Lumumba, la secesión de Katanga está al caer... Incluso Ileo, otrora colaborador del MNC y ahora experto en democracia, se suma a la incipiente campaña anti-Lumumba. "Él es el fin de la democracia y usted lo sabe. Si no le retiráis la misión de formar gobierno, lo matamos en 48 horas", le dirá Ileo al ministro belga del Congo, Ganshof Van de Meersch.

Crisis de gobierno 
La polémica en torno al discurso de Lumumba el día de la proclamación de la independencia comentado al inicio del artículo no será nada comparado a lo que ocurrirá los próximos días. Una semana después de los fastos, estallará una revuelta de militares congoleños irritados por la preponderancia y los salarios de los parlamentarios. El Ejército empieza a quebrar el frágil Estado congoleño. Hay que añadir que muchas de estas protestas estaban incentivadas por multitud de agentes extranjeros recién llegados al país con el objetivo de desestabilizarlo.

Por todo el país, escuadrones de paramilitares belgas toman posiciones, especialmente en el estado de Katanga. Los belgas descubren bien pronto sus cartas cuando intervienen militarmente Elisabethville, capital de Katanga, el 9 de julio. Tshombe les extiende una alfombra de sumisión y agradecimiento. Tanto es así que dos días después proclama la secesión de Katanga para agradar a la Unión Minera belga, que no está de acuerdo con eso de repartir las riquezas del Congo entre los congoleños.

El nefasto papel jugado por la ONU y su secretario general, el señor Hammarskjold, sellará el destino de Lumumba y su gobierno. 
A partir de aquí, se va a producir un teatro aborrecible entre los actores internos y externos del Congo. Entra en escena la ONU, con su secretario general Hammarskjold a la cabeza, que se dedicará a entorpecer y torpedear al gobierno legítimo de Lumumba en su lucha por la unidad territorial. Lumumba se enfrentará ante la conducta hipócrita de la ONU y rompe relaciones con Bélgica a mediados de julio.

El propio líder congoleño empieza a sentirse cansado y a agriar su carácter. Junto a Kasavubu inicia una gira por el país para reconducir la situación y pacificar a la población, que empieza a perseguir a todo lo que parezca belga. A su llegada a Elisabethville, su avión no podrá tomar suelo a petición del vil ministro del Interior de Katanga, Munongo. Aturdido e impotente, Lumumba espetará al piloto: "¡Ponga rumbo ahora mismo a Moscú!"

Entre el 23 de julio y el 8 de agosto, Lumumba inicia una gira por varios países del mundo –Ghana, Túnez, Marruecos, Guinea, Reino Unido, EEUU, Canadá...– que se salda de manera positiva. Es recibido con honores de presidente de un país y multitudes le aclaman allá donde va. Es un chute de optimismo para encarar la que será su última batalla. Sin embargo, a escondidas, cual cobardes, EEUU va a decidir dar el visto bueno a la eliminación de Lumumba y envía a un agente reputado para la misión, Frank Carlucci, quien llegaría a ser secretario de Defensa con Reagan.

A imitación de Katanga, el 8 de julio, el abyecto Kalonji funda el Estado minero del Kasai del Sur, un minúsculo trozo de tierra al norte de Katanga repleto de diamantes. Durante el mes de agosto, el gobierno mantiene el rifirrafe con la ONU a cuenta de los soldados blancos que pueblan los cascos azules, ya que Lumumba tan solo confía en los cascos azules ghaneses y marroquíes, países que siguen apoyándole.

Tras concluir la conferencia panafricana organizada en Leopoldville a finales de agosto, llega septiembre. La conferencia ha sido el último gran acto de masas de Lumumba, que recibe cinco días más tarde, el 5 de septiembre, la picadura envenenada del escorpión Kasavubu. El líder bakongo ha acudido a la radio principal del país a anunciar la destitución de Lumumba y le da su puesto al arribista Ileo, que cumple su sueño de dirigir el Congo. Poco le durará la alegría al pobre. Un golpe mayor se acerca por detrás y viene uniformado y con fusil.

Dos imágenes de Mobutu, quien dará la puñalada definitiva a Lumumba, que había sido su adalid. "No tengo nada personal contra él", dirá tras el golpe de septiembre.

Mobutu y el Ejército entran en escena
A la destitución de Lumumba por Kasavubu le sigue una intervención temeraria del legítimo presidente, quien se enfrenta a los militares que ocupan la radio desde la que ha hablado Kasa. Ahí, Lumumba tilda de traidor al jefe de Estado. Seguirán unos días tensos pero sin noticias. Kasavubu se ha refugiado con su primo en el Congo francés, bien resguardado también por la potencia francesa, que sigue manejando al abate Youlou. El 14 de septiembre, Mobutu, ascendido previamente por Lumumba a coronel del ejército, neutraliza las instituciones políticas: "Opero una revolución pacífica, para dejar a todos tiempo de reflexión y se apacigüe la situación".

Mobutu sigue órdenes de agentes extranjeros al servicio de los occidentales. Él no posee el coraje ni el talento para llevar a cabo semejante operación, aunque, eso sí, tiene influencia en el ejército nacional, que no es poco. En un principio, se puede pensar que Mobutu no tenía malas intenciones personales contra Lumumba, tal y como alegará, pero lo cierto es que acaba de ponerle a su antiguo líder las esposas que llevará hasta su muerte, que ya se intuye próxima. Más tarde, cuando sea dictador del país y sienta su conciencia carcomida, Mobutu se intentará apropiar de la imagen de Lumumba poniéndole su nombre a Elisabethville, la actual Lumumbashi

En Leopoldville se constituye un Colegio de comisarios generales para dirigir el país. En un principio, tratan de acercarse a Lumumba, pero éste rechaza semejante falsedad. Todavía vive en su residencia vigilado por soldados de la ONU y del ejército congoleño, aunque ocasionalmente sale a la calle a sentir el apoyo de gran parte de la población. Mientras, en el resto del país, los distintos bandos se configuran en lo que es ya una guerra civil.

De un lado, tenemos a la dupla Mobutu-Kasavubu dirigiendo lo que queda de gobierno central; luego están las regiones secesionistas del sur –Katanga y Kasai del Sur–, donde se están produciendo limpiezas étnicas de manera descontrolada; y por el este tenemos al gobierno de Gizenga, que desde Stanleyville trata de continuar el legado de Lumumba junto al tío de éste, Víctor Lundula, ahora jefe del Ejército oriental.
Situación del país desde finales de 1960 hasta entrado 1961. El gobierno de Gizenga va a obtener importantes triunfos que darán esperanza a Lumumba, que sabe que su vida depende de poder llegar zona roja.
Ello motiva a Lumumba a emprender su última aventura. Decide huir de noche junto a su familia y dos colaboradores suyos, Okito y M´Polo. Por unos días parece posible la hazaña pero, finalmente, el 1 de diciembre, será detenido. Tiene el tiempo necesario para poner a salvo a sus familiares, aceptar su negro destino y preguntarse sobre el futuro de sus hijos: "¿Dónde irán a hacer sus estudios? Me gustaría que aprendieran inglés. ¡Me hubiera gustado tanto conversar más con ellos!"

Muerte de Lumumba
Es encerrado en la prisión de Thysville, cercana a la capital. Tratado con cierto respeto por la soldadesca, Lumumba sigue teniendo algo que le hace peligroso. Su prestigio se mantiene intacto, y sus sucesores Gizenga y Lundula siguen cosechando éxitos militares para vergüenza de Mobutu, que se revela como un pésimo estratega. Incluso se insinúa un motín en la prisión que le puede abrir las puertas de la libertad, pero el levantamiento es apaciguado por los políticos capitalinos. Poco a poco, Lumumba acepta su destino: "Si muero será porque un hombre blanco habrá armado a un hombre negro".

Lumumba detenido junto a Okito, a la derecha de la imagen.

En Lepoldville están nerviosos. Quieren quitarse de en medio a Lumumba pero no quieren mancharse las manos con sangre de héroe. Así, optan por enviarlo a Katanga en un siniestro vuelo donde él y sus compañeros son apalizados hasta casi morir. Al llegar a Elisabethville, el matón de Tshombe, Godofredo Munongo, tendrá la oportunidad de saciar su sed de sadismo. Ante un hombre medio muerto, pero aún digno según los testigos, Munongo vocea palabras de odio: "Y bien, ¿sigues siendo invulnerable? ¿Sigues escupiendo las balas?". A continuación, hunde la bayoneta lentamente entre las costillas. Un agente belga –uno de los muchos que había en Katanga– le da el tiro de gracia.

Mucho se especuló sobre las circunstancias exactas de su asesinato. De hecho, pasó un mes antes de que se confirmara la muerte de Lumumba, Okito y M´Polo. Tshombe, que no dejaba de ser  un simple vendedor sin escrúpulos, tampoco quería jactarse de haber asesinado a un líder tan reconocido, por lo que contó la historia de que los tres arrestados habían permanecido en prisión hasta que un mal día lograron escapar, siendo linchados y asesinados por los lugareños del primer pueblo al que llegaron. Nadie lo creyó, pero algo había que inventar.

Según la versión más extendida, los asesinos de Lumumba disolvieron el cuerpo en ácido y esparcieron los restos para que nunca ningún congoleño o africano pudiera visitar la tumba del más importante padre del país y de uno de los hermanos más destacados del continente. En el año 2001, el parlamento belga reconoció su responsabilidad en el final de Lumumba y esbozó una leve petición de perdón. Un poco tarde, quizás.

Todavía resuenan las palabras llenas de tristeza del egipcio Nasser, del filósofo francés Sartre o del líder argelino Ben Bella, quienes creían que la muerte de Lumumba daría más fuerzas a la lucha por la uhuru (libertad , en swahili) del Congo y África, que la victoria era inevitable. No fue del todo cierto. A veces, una personalidad concreta puede y debe cambiar el rumbo de la Historia. De igual manera, una muerte puede esfumar todas las esperanzas. Ese fue el caso de aquel Congo brillante y prometedor que nunca fue. Y esta ha sido, a grandes rasgos, la historia de quien más luchó por lograrlo.
"No me llores, compañera. Yo sé que mi país, que tanto sufre, sabrá defender su independencia y su libertad. ¡Viva el Congo! ¡Viva África!"
                                                         Carta de despedida de Lumumba a su mujer Pauline 

miércoles, 10 de febrero de 2016

El aporte internacionalista cubano a la independencia de África



Desde el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, las relaciones internacionales comenzaron a sufrir un cambio notable tras la demostración de que un pequeño pueblo en desventaja pero organizado y concienciado era capaz de hace frente a un enemigo superior apoyado por una de las potencias más grandes del mundo. Era, en definitiva, la prueba de que se podía vencer al imperialismo.

Rápidamente la revolución cubana se convirtió en un ejemplo para los movimientos de liberación nacional de los países oprimidos del mundo y en especial para los países africanos que seguían subyugados al imperialismo colonial de las metrópolis europeas.

Si bien la conciencia internacionalista de la revolución cubana ha sido un pilar fundamental de su política internacional hasta nuestros días, destacando la cooperación sanitaria y educativa, en el último cuarto del siglo XX, Cuba jugó un papel importantísimo aunque poco reconocido en la liberación de algunos países africanos en la lucha por su independencia.

Vamos a hacer un repaso de las intervenciones más señaladas de Cuba en África, por su importancia o simbolismo.

Antecedentes: La caída de Patrice Lumumba


Patrice Lumumba
El 23 de junio de 1960, el joven periodista y activista congoleño, Patrice Lumumba, ganó unas elecciones en las que resulta elegido Primer Ministro.

Fundador del Movimiento Nacional Congolés (MNC) en 1958, era una de las principales voces congoleñas que reclamaban la independencia de Bélgica a través de una estrategia pacífica de diálogo con la metrópoli.

En Bélgica hacía ya unos años que se había comenzado a producir una tendencia a favor de otorgar la independencia a las colonias. De hecho, el país flamenco había ratificado el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas que reclamaba la autodeterminación de los pueblos. Esta tendencia fue ganando cada vez más adeptos entre la sociedad belga que, sumados a las presiones de los movimientos nacionalistas del Congo, terminaron por empujar a Bélgica a otorgar la independencia al país africano.

Tan sólo siete días después de la victoria electoral de Lumumba el 30 de Junio de 1960, el Rey Balduino llegó a Leopoldville, actual Kinshasa, para formalizar el traspaso de poderes.

Ese día el Congo logró su independencia y el flamante nuevo Primer Ministro, Patrice Lumumba pronunció un memorable discurso frente al Rey, en el que le recordaba los crímenes a los que habían sido sometidos a lo largo de tantos años de subyugación al imperialismo belga:

“Fuimos víctimas de la ironía, de los insultos y de los golpes que recibíamos mañana, tarde y noche por el mero hecho de ser negros. Sin olvidar los tiroteos en los que fallecieron tantos hermanos nuestros que se negaban a someterse, al régimen de injusticia, opresión y explotación”

Sin embargo la independencia del Congo no fue total. El Gobierno belga obligó al naciente estado a heredar la deuda externa que Bélgica había generado sobre el Congo. Además la irrisoria presencia de congoleses formados, unas pocas decenas de licenciados universitarios, forzó a Lumumba a permitir que Bélgica siguiese controlando algunos de los departamentos más importantes del país durante los 5 años posteriores, hasta que el Congo pudiese contar con gente capacitada para gobernar.

Esto no es casual. No hay que olvidar que el Congo era una de los países africanos más ricos en recursos naturales y numerosas empresas internacionales tenían intereses invertidos en el país. Unos intereses que en modo alguno querían perder a causa de su independencia.

Además, solamente había en el mundo dos productores de cobalto, un recurso altamente estratégico. Estos dos países eran el Congo y la Unión Soviética. Evidentemente en un mundo dividido en dos bloques el Congo era la única fuente de cobalto para EEUU en ese momento.

Uno de los sectores que se acordó que seguiría bajo control belga durante los próximos años fue el ejército, algo que generó gran malestar entre la tropa autóctona que llevó a cabo un levantamiento militar atacando intereses belgas y revelándose contra la mayor parte de la oficialidad militar que era de predominancia blanca.

Paracaidistas belgas desplegados en el Congo
Solamente 10 días después de la proclamación de independencia, este acontecimiento fue usado como excusa por el Gobierno Belga para enviar tropas al Congo pese a que no habían sido solicitadas por el gobierno soberano congoleño. Esto constituyó de facto una violación de la soberanía del país africano y destapó la careta del gobierno belga que seguía queriendo aferrarse a los recursos congoleños a toda costa.

Al mismo tiempo, la provincia de Kananga, una de las más ricas del Congo en recursos mineros declaró unilateralmente su independencia con el apoyo de Bélgica.

En un principio Lumumba trató de acercarse a EEUU en busca de ayuda para controlar la situación y recibir apoyo para reclamar la salida del ejército belga. Sin embargo, al igual que hizo en 1959 con Cuba,  EEUU le dio la espalda y Lumumba se acercó a la Unión Soviética para pedir esa ayuda que le había sido negada por los norteamericanos.

Hay que recordar que la mayoría de estos movimientos de liberación africanos eran en esencia movimientos nacionalistas, y que pese a que algunos pudiesen tener una ideología de izquierda, tenían como prioridad la emancipación de sus países.

Inmediatamente la URSS envió material militar para reforzar al débil ejército congolés, algo que fue visto por EEUU como una seria amenaza. Como hemos comentado anteriormente, EEUU no estaba dispuesto a renunciar a su fuente de cobalto por las aspiraciones de independencia de un país africano.

Como era habitual, Lumumba fue tildado de comunista y colocado por Eisenhower en el centro de la diana como un objetivo a eliminar.

Joseph Mobutu
Ante la situación de inestabilidad que se vivía en el Congo, la ONU envío Cascos Azules. Sin embargo, lejos de arreglar la situación, estos Cascos Azules jugarían un papel importante en el derrocamiento y asesinato de Lumumba.

Joseph Mobutu, ex secretario personal de Lumumba y Jefe del Ejército acudió a EEUU pidiendo apoyo para llevar a cabo un Golpe de Estado, alegando que Lumumba estaba entregando al ejército y al país al comunismo. Este plan contó también con el apoyo del presidente congoleños, Joseph Kasa-Vubu, que destituyó a Lumumba y a sus Ministros.

Lumumba trató de hacer frente a esta agresión pidiendo a su vez al Parlamento la destitución de Kasa-Vubu, pero las tropas de la ONU le pusieron bajo arresto domiciliario bajo el pretexto de protegerle.

Fue entonces cuando Mobutu llevó a cabo el Golpe Militar tomando el poder. Lumumba, con la ayuda de varios colaboradores logró escapar de su arresto y trató de llegar a Stanleyville donde contaba con gran apoyo popular.

Mobutu le siguió la pista y pidiendo varios helicópteros a las tropas de la ONU logró alcanzarle y detenerle en el río Sankuru.

Tras ser capturado Lumumba fue exhibido ante los medios
El 17 de enero de 1961, tan solo 6 meses después de la proclamación de independencia,  Lumumba, tras ser torturado y apaleado incluso en presencia de periodistas extranjeros, fue asesinado junto a dos de sus ministros en Elisabethville en presencia de varios agentes belgas y estadounidenses, y sus restos fueron hechos desaparecer.

Años más tarde, en un acto de tremenda hipocresía, su verdugo Joseph Mobutu  nombró a Lumumba héroe nacional.

El asesinato de Lumumba marcaría también el inicio de la primera intervención internacionalista destacable de Cuba en África de la mano de Ernesto “Che” Guevara.

El Che en el Congo


Tras el asesinato de Lumumba, Cuba declaró tres días de luto oficial en la isla y el Gobierno cubano comprendió la necesidad y el deber de respaldar a los movimientos de liberación africanos para apoyar su lucha por la independencia frente a las botas de unos imperios que se aferraban a sus privilegios.

Con un fuerte espíritu internacionalista, fue el Che Guevara el encargado de viajar a África en una gira que duró algo más de dos meses, para conocer de primera mano la situación en los diferentes países en los que se estaban gestando movimientos emancipadores.

Pronto se decantó por el movimiento lumumbista que se había desarrollado en el Congo unos meses antes tras la caída de Lumumba. Esto se debió a dos motivos:

El primero era el desarrollo que se había producido en el país en los últimos meses, durante los cuales los guerrilleros congoleños habían logrado hacerse con casi dos tercios del país.

El Che junto a varios combatientes cubanos en el Congo
El segundo era la situación estratégica del Congo en África. Situado en el centro del continente, era un lugar perfecto para ejercer como núcleo irradiador desde el que exportar la lucha guerrillera. Es la misma razón por la que posteriormente el Che escogería Bolivia para encabezar un foco guerrillero en América Latina.

Esta teoría revolucionaria fue expuesta por Ernesto Guevara en su libro “La guerra de guerrillas” y está basada en la conclusión del Che de que no siempre es necesario esperar a que en un país se den todas las condiciones necesarias para una revolución, sino que un pequeño foco guerrillero puede lograr que la revolución se expanda, logrando impulsar un levantamiento popular generalizado, siempre apoyándose en el campesinado como base social principal en los países menos industrializados.

En el Congo el foco guerrillero ya había surgido y se había desarrollado contando con gran apoyo popular. Tras el asesinato de Lumumba, sus partidarios comenzaron a sufrir persecución y represalias por parte del incipiente régimen dictatorial.

Muchos de ellos huyeron y comenzaron a organizarse en un ejército rebelde bajo el mando del joven Laurent-Désiré Kabila, quien en 1997 logró derrocar a Mobutu, convirtiéndose en Presidente del Congo hasta su asesinato en 2001.

En Cuba, Fidel Castro, a iniciativa del Che, comenzó a organizar los preparativos y encomendó al comandante Victor Dreke reclutar a 30 combatientes cubanos negros. La idea era que Victor Dreke comandase la misión cubana que viajaría secretamente a África para ayudar a los camaradas congoleños, en un principio realizando trabajo de asesoramiento y adiestramiento en tácticas militares y de guerrilla.

Sin embargo, y para sorpresa de todos, el Che tenía otros planes. Decidido a viajar personalmente a El Congo, y consciente de que era uno de los revolucionarios más buscados por el imperialismo yanqui, Che y Fidel idearon un plan para que Guevara viajase a su destino sin levantar sospecha. La necesidad de que la presencia del Che pasase desapercibida también era debida al peligro que suponía para cualquier misión su presencia ya que EEUU centraría todos los esfuerzos contra esa misión para poder capturarle, lo que la conduciría al fracaso.

Fidel, Victor Dreke y el Che disfrazado
Para ello, Fidel propuso al joven Comandante acudir disfrazado a una reunión con algunos de los amigos y camaradas más cercanos y poner a prueba su plan. Guevara aceptó y acudió disfrazado a la reunión, donde nadie le reconoció hasta que él mismo desveló el engaño.

Al tratarse de una operación encubierta, el grueso de los combatientes cubanos viajaron al Congo en vuelos civiles mientras que el Che voló disfrazado a Tanzania junto a otros 14 camaradas. Su vuelo pasó previamente por Moscú, Argel, El Cairo y Nairobi como parte de una estrategia para mantener la seguridad y el secreto del viaje. En ningún momento se reveló a los contactos lumumbistas la identidad verdadera del Che, que oficialmente ejercía las labores de cirujano y traductor de la misión cubana y recibió el alias de “Tatu”, que significa “tres” en swahili. Por esta misma regla, el Comandante Dreke recibió el sobrenombre de “Moya”, que significa “Uno”.

Desde Tanzania, la partida cubana fue trasladada en lancha a través del lago Tanganica a los campamentos lumumbistas del Congo. Sin embargo al llegar se toparon con que la evolución de la guerra se había vuelto en contra de los revolucionarios. Las tropas de Mobutu apoyados por mercenarios norteamericanos habían conseguido recuperar la mayor parte del territorio del país, dejando a los lumumbistas aislados en pequeñas zonas dispersas.

En ese momento Kabila se encontraba en El Cairo y ante la desorganización reinante entre las tropas rebeldes y la ausencia de su líder, el Che decidió deshacer su tapadera y revelar su identidad para reclamar desde una posición de autoridad una reunión inmediata con Kabila, quien rápidamente accedió al encuentro.

Cuando por fin comenzaron sus labores de adiestrar y entrenar a los guerrilleros congoleses, se toparon con un choque cultural brutal que dificultó sobremanera su labor y mermó en gran medida la capacidad de combate de las tropas. De todo ello dejó constancia el Che en sus escritos.


El Che impartiendo clase en un campamento de la guerrilla en el Congo

En su diario narraba la gran preocupación que sentía por la costumbre de los guerrilleros congoleños de ingerir la “dawa”, un mejunje elaborado con diferentes plantas que creían que los protegía de las balas enemigas:

“Siempre estoy temiendo que esta superstición se vuelva contra nosotros y nos haga responsables del fracaso de un combate en el que habría muchas muertes. Por eso intento hablar con diferentes responsables para ver si consigo convencerlos de que abandonen esa práctica. Pero es imposible, es una verdadera profesión de fe”

En opinión del Che, la guerrilla congoleña carecía de una autoridad central única y los mandos carecían del nivel cultural apropiado y fidelidad absoluta a la causa revolucionaria. También criticaba la falta de disciplina entre los combatientes que en observó, carecían completamente de preparación. Para muestra este pequeño relato de un combate en el que tomaron parte milicianos ruandeses junto a combatientes cubanos en apoyo de la guerrilla congoleña.

"Los cuarenta y nueve ruandeses y los cinco cubanos cruzaron el río, […] a las cinco […] disparamos el cañón, los morteros y las ametralladoras [...] hacemos fuego sin tregua contra la infantería. Todas las armas alcanzan su objetivo; seguimos disparando sin interrupción hasta las seis. [...] Yo me desplazo un poco y observo que muchos ruandeses ya no están allí. A las diez sólo quedan cuatro ruandeses, entre ellos un oficial"

El 23 de julio tras obtener una pequeña victoria en la emboscada a un convoy enemigo, el Che relataba así el desenlace:

“Los camiones contenían víveres, cigarrillos, cajas de botellas de cerveza y whisky… y en pocas horas los combatientes estaban todos borrachos bajo la mirada de nuestros hombres a quienes les está prohibido beber. […] En el camino de regreso el capitán ruandés Zakarias, borracho, chocó contra un campesino y le mató de un disparo de fusil acusándole de espía"

Esta situación de desorganización poca disciplina y falta de mando comenzó a hacer mella en el Che que escribió estas desalentadoras palabras:

"Esta primera victoria habría podido reducir un poco la amargura que nos dejaron las primeras operaciones. Pero hay tantas cosas por hacer que estoy empezando a revisar mis previsiones; cinco años para llevar a término la revolución congoleña es una previsión muy optimista, hay que contar con el desarrollo de estos grupos armados antes de poder considerarlos un ejército de liberación digno de este nombre y, a menos que las cosas cambien en el ámbito de la dirección de la guerra, esto parece cada vez más lejano"

Un par de meses después de su llegada, los cubanos fueron requeridos para colaborar activamente en el ataque a una gran posición de las tropas de Mobutu. Corría el mes de Junio de 1961 y esta acción supuso el comienzo del declive de la misión. Pese a no estar convencido de la idoneidad de ese ataque, por encontrarse en manifiesta inferioridad y con unas tropas congolesas poco formadas en el combate, el Che aceptó tomar parte en el ataque. Finalmente esta batalla acabó con la victoria de las tropas de Mobutu y en ella cayeron cuatro camaradas cubanos. Así describió el Che en su diario cómo transcurrió esta batalla:

"De los ciento sesenta hombres, sesenta abandonaron antes de que comenzasen las operaciones y lo que es más, no dispararon ni una sola vez. A la hora convenida, los congoleños hacen fuego contra el cuartel, pero disparan casi todo el tiempo al aire ya que la mayoría de ellos aprietan el gatillo […] cerrando los ojos. Al principio la derrota se achaca a la ineficacia del brujo por haberles administrado un mal ‘dawa’. [...] Este doble fracaso [de Front de Force y Katenga] siembra un gran desaliento entre los congoleños y ruandeses. Incluso abate a los cubanos”

Uno de los cuatro cubanos fallecidos que quedaron en el campo de batalla, llevaba unos calzoncillos con una etiqueta en la que ponía “Hecho en Cuba”. Un fallo inexplicable que delató la presencia de cubanos junto a los lumumbistas y destapó la operación encubierta que hasta ese momento se había logrado mantener en secreto.

Tras este descubrimiento, la CIA comenzó a sospechar de la presencia de Ernesto Guevara en el Congo, ya que hacía ya varios meses que no se tenían noticias de ninguna aparición pública en Cuba. Finalmente a través de agentes infiltrados entre los guerrilleros revolucionarios, confirmaron su presencia, lo que atrajo definitivamente la atención de los norteamericanos.

Inmediatamente EEUU reforzó militarmente al ejército de Mobutu y a sus mercenarios, proveyéndoles de lanchas para poder bloquear el lago Tanganica, corredor de entrada y salida de aprovisionamiento de la guerrilla lumumbista, quedando aislada y completamente rodeada. El Che fue conminado por sus camaradas congoleses a abandonar el país ante el peligro y el dramático cambio de la situación, a lo que el Comandante cubano-argentino se negó.

Guevara solamente aceptó retirarse cuando la Unión Africana reclamó la salida de todas las tropas extranjeras del Congo - en referencia a las tropas mercenarias occidentales y a los combatientes internacionalistas cubanos – ante lo que Fidel Castro, respetando la decisión soberana de los pueblos africanos, le ordenó retirarse.

"Durante estas últimas horas en el Congo, me he sentido solo como nunca me había sentido, ni en Cuba ni en ningún otro sitio, a lo largo de mi vida errante por todo el mundo. Podría decir: nunca como hoy, en este momento, sentí hasta qué punto mi camino es solitario"

Así terminó esta poco exitosa pero importante primera etapa de la contribución cubana a la independencia africana, que daría pie a nuevas colaboraciones internacionalistas en un futuro cercano.

Guinea Bissau


Amilcar Cabral
Guinea Bissau proclamó su independencia el 24 de Septiembre de 1973. Pero para lograrlo, sus habitantes también tuvieron que verter sangre, sudor y lágrimas. Hasta entonces, junto a Cabo Verde, constituía la conocida como Guinea Portuguesa.

El Movimiento de Liberación de esta colonia portuguesa, lo dirigía un joven ingeniero agrónomo de 31 años; Amílcar Cabral. Desde 1956, cuando Amílcar había organizado el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, llevaba a cabo una estrategia de lucha armada en forma de guerrilla contra los colonos portugueses.

Sin embargo esa lucha fue menospreciada por Portugal, hasta que las fuerzas revolucionarias comenzaron a obtener victorias notables. En ese momento la metrópoli se dio cuenta de que, pese a no ser un país con gran peso económico ni territorial para ellos, su pérdida podría suponer un precedente para los demás países que tenía colonizados. De hecho, este temor se vio materializado poco después con la independencia de Angola y Mozambique tras una larga lucha. En Mozambique Cuba también jugó un modesto papel con el envío de 800 asesores militares y numeroso armamento.

Por aquel entonces, Portugal estaba gobernado por el régimen fascista de Antonio de Oliveira Salazar, que tras un accidente en 1968, fue sustituido por Marcelo Caetano. El régimen fascista, que veía las colonias como una de las señas de identidad del poderío portugués, estaba empeñado en mantenerlas a toda costa y para ello destinaba grandes cantidades económicas a sus ejércitos en estos países, ya que, además de en la Guinea Portuguesa, también existían movimientos armados de liberación luchando en Mozambique y Angola.

Durante la Primera Conferencia Intercontinental de solidaridad entre Asia, África y América Latina celebrada en La Habana en 1966, Cabral solicitó ayuda a Cuba para continuar con su lucha emancipadora. Tras el precedente del Congo, decidió aceptar tan sólo ayuda material y de asesoramiento, negándose al envío de combatientes cubanos para tomar parte directa en los combates. De esta forma evitaba ubicar a su movimiento en el blanco directo de EEUU. Fue así como Cuba se embarcó de nuevo en un proyecto internacionalista para ayudar a otro de los pueblos oprimidos de África.

Cabral y Fidel durante un descanso de la Conferencia Intercontinental
Sabiéndose en inferioridad militar a los portugueses, Amilcar Cabral llevó a cabo una estrategia de desgaste del enemigo a base de causar bajas al enemigo hasta forzar a Portugal a sentarse a negociar. Esta estrategia forzó a los portugueses a enviar una gran cantidad de soldados para reforzar la pequeña colonia. Pese a todo, la lucha guerrillera cada vez tenía más influencia desmoralizadora en las mentes de los soldados lusos.

Para 1973, la guerrilla de Cabral ya controlaba la mayor parte de la pequeña colonia, y en una acción de orgullo y valentía, proclamó la independencia de Guinea Bissau, que sorprendentemente fue reconocida por las Naciones Unidas. Sin embargo la independencia absoluta no llegaría hasta un año más tarde.

Debido a esta situación, agravada por las bajas sufridas en Mozambique y Angola, comenzó a surgir entre los oficiales del ejército, una tendencia anti-colonial que se negaba a proseguir con el desangre de las guerras coloniales. Este movimiento se materializaría en 1973 en el Movimiento das Forças Armadas (MFA) que llevó a cabo el levantamiento militar del 25 de Abril de 1974, más conocido como la Revolución de los Claveles, que derrocó al régimen salazarista.


Amilcar Cabral con una brigada femenina de la guerrilla
Tras el triunfo de la revolución de los claveles, era cuestión de tiempo la independencia de la Guinea Portuguesa. En Octubre de 1974, Portugal retiró sus tropas de Guinea Bissau, siendo la primera colonia portuguesa en emanciparse.

Amílcar Cabral no llegó a ver la total independencia de su patria, ya que fue asesinado en enero de 1973 por agentes secretos portugueses. Sin embargo su nombre quedó grabado en la memoria de los guineanos, siendo sinónimo de Héroe de la Independencia.

Angola


Agostinho Neto
Sin duda alguna, fue en Angola donde Cuba se implicó más a fondo apoyando su movimiento de liberación. También colonia del imperio portugués, a diferencia de Guinea, Angola era un país rico en recursos naturales y la lucha por su independencia se vio obstaculizada por la injerencia de varios países extranjeros además de Portugal.

La cabeza del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), de ideología marxista, estaba representada por el médico António Agostinho Neto, uno de los activistas más comprometidos con la independencia de su patria. Una lucha que le llevó varias veces a prisión y al exilio, pero de la que nunca desistió.

Neto, junto a otros camaradas, fundó el MPLA en 1956 como vía para expulsar a los colonialistas portugueses. Unos años más tarde, el 4 de febrero de 1961, tres comandos del MPLA asaltaron varias prisiones en Luanda, la capital, dando oficialmente comienzo a la lucha armada contra el ejército portugués.

Pronto Portugal se vio inmerso en varios frentes militares a lo largo y ancho de sus colonias. Se estima que las guerras en Angola, Mozambique y Guinea Bissau le costaban a Portugal 500.000 dólares diarios, lo que suponía que aproximadamente el 58% de su presupuesto anual lo destinaba a gastos miliares.

Tras el triunfo el 25 de Abril de la Revolución de los Claveles en Portugal y el comienzo del desmembramiento del imperio luso, se estableció como fecha para le declaración de la independencia el 11 de noviembre de 1975.

También existían en Angola otos dos movimientos armados de liberación de ideología derechista y católica: El FNLA y la UNITA de Jonás Savimbi. Ambos, pretendían hacerse con la presidencia del nuevo país, al igual que el MPLA. En un principio se iniciaron unas tensas negociaciones en Portugal para intentar llegar a un acuerdo de transición de cara a establecer un gobierno de coalición para el día de la declaración de la independencia.
Jonas Savimbi

Sin embargo, temiendo que el nuevo gobierno portugués salido de la Revolución de los Claveles acabase decantando la balanza a favor de Agostinho Neto, UNITA y el FNLA comenzaron a conspirar para tomar la capital de cara al 11 de noviembre, en control entonces del MPLA, teniendo de esta forma el control simbólico del país al ser los encargados de oficializar esa independencia.

Este plan fue apoyado por EEUU y otras potencias europeas, que veían en el marxista MPLA, que recibía financiación soviética, un peligro para sus intereses geopolíticos y comerciales en el continente.

Estados Unidos se implicó armando a las facciones rivales del MPLA, cosa que hizo a través de Mobutu desde el Congo, que armó al FNLA y envió tropas congoleñas para avanzar hacia Luanda desde el norte, y a través de la Sudáfrica del Apartheid que armó a UNITA e invadió a Angola desde el sur. El 5 agosto de 1975 Sudáfrica entró oficialmente en Angola a través de Namibia ocupando un complejo hidroeléctrico cercano a la frontera con Namibia. Ante la amenaza y a petición del MPLA, Cuba mandó sus primeros instructores militares para adiestrar a los guerrilleros angoleños.

El 3 de Noviembre de 1975, pocos días antes de la fecha prevista para la declaración de independencia, Sudáfrica lanzó un ataque general contra varios centros de instrucción del MPLA, donde los instructores cubanos lucharon junto a los milicianos angoleños, aunque debido a la superioridad militar enemiga, se vieron obligados a retirarse.

Pese a controlar tres cuartas partes de Angola, ante esta ofensiva a gran escala, el MPLA de Neto se vio en desventaja y superado por el enemigo que avanzó rápidamente hacia la capital. Entonces Agostinho Neto hizo una petición formal al Gobierno cubano para que le proporcionase ayuda militar. Una petición que fue rápidamente respondida satisfactoriamente por Fidel Castro.

Habiendo aprendido de las experiencias anteriores y ante las circunstancias totalmente diferentes de la guerra angoleña, Cuba envió un contingente de 35.000 soldados cubanos apoyados por artillería pesada y tanques. Una ayuda que pilló por sorpresa a la URSS que se había negado a ayudar militarmente al MPLA hasta que no se produjese la declaración de independencia.

Fidel Castro explicaba así las razones de su apoyo a Agostinho Neto frente a los motivos que movían a los imperialistas a intervenir en Angola.

“¿Y porqué están irritados? Porque lo tenían todo planeado para apoderarse de Angola antes del 11 de Noviembre. Angola es un territorio rico en recursos naturales. Cabinda tiene grandes recursos petroleros. Algunos imperialistas se preguntan porqué ayudamos a los angoleños. Que qué intereses tenemos nosotros allí. Ellos están acostumbrados a pensar que cuando un país hace algo es porque está buscando petróleo o cobre o diamantes o algún recurso natural. No, nosotros no buscamos ningún interés material y los imperialistas es lógico que no lo entiendan porque se guían por criterios exclusivamente chovinistas, nacionalistas, egoístas. Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola”

Pronto quedó en evidencia que tras la intervención norteamericana en Angola se escondían claros intereses económicos cuando las tropas de Mobutu y el FNLA se olvidaron por un momento de la capital y centraron todos sus esfuerzos en conquistar Cabinda.

Cabinda es parte del territorio angoleño separado del grueso de Angola por 32 km. Se trata de una de las zonas de Angola más ricas en petróleo. Un petróleo que hasta el momento estaba siendo explotado por la Cabinda Gula Oil y Exon, compañías petroleras norteamericanas. Se calculaba que el valor total del petróleo en Cabinda era de 100.000 millones de dólares y la producción era de diez millones de toneladas al año.

El ataque enemigo se produjo el 8 de noviembre, tan solo tres días antes de la declaración de independencia. En ese momento, Cabinda solamente estaba defendida por unos 230 instructores cubanos y dos batallones angoleños no muy bien armados, ya que el grueso de las tropas se encontraban inmersas en la defensa de la capital.

El primer día el enemigo consiguió penetrar 19 kilómetros, pero el día 9 las tropas angoleñas lograron frenar su avance cerca de la capital de Cabinda. Sin embargo al día siguiente tropas congoleñas intentaron llevar a cabo un desembarco y mandaron varias columnas de tanques por tierra. Tras 90 horas de combates, los guerrilleros del MPLA y los instructores cubanos lograron volver a detener el avance enemigo in extremis cuando estos se encontraban muy cerca de la capital.

Mientras tanto en el grueso del país los refuerzos cubanos llegaron justo a tiempo a Angola para participar en la batalla de quifangondo, a 45 km de la capital, donde junto a los guerrilleros del MPLA lograron también paralizar el avance enemigo y en el río Kebe detuvieron al ejército sudafricano. De este modo, el 11 de noviembre de 1975, estando la capital de Angola bajo control del MPLA gracias a la ayuda cubana, Agostinho Neto declaró la independencia del país y fue reconocido como el primer Presidente de Angola. Terminaban de este modo 500 años de colonialismo en el país africano.

Pese a haber conseguido controlar la situación en Cabinda, esta región seguía amenazada, por lo que Cuba mandó por mar un regimiento de infantería reforzado con artillería y tanques y por aire dos batallones más de infantería.

En el sur, Sudáfrica optó por otras vías de ataque insistiendo en tomar Luanda. Se produjo la batalla del rió Ebo y se decidió que uno de los batallones de infantería motorizada que Cuba había enviado hacia Cabinda se desviase hacia Luanda para apoyar a los revolucionarios. Así, Sudáfrica sufrió otra derrota y perdió su última oportunidad de lograr Luanda en una guerra relámpago.

Sin embargo Sudáfrica controlaba todavía la mitad de Angola, asesinando en los territorios bajo su mando a los campesinos y quemando cosechas ante la negativa de los angoleños a colaborar con ellos.

Tropas sudafricanas
El 14 enero, la OUA se reunió en Addis Abeba para decidir sobre Angola. Las potencias occidentales, ante sus continuas derrotas,  insistían en que la OUA decidiese un alto el fuego en Angola y la retirada de todas las tropas extranjeras para formar un gobierno de coalición entre sus grupos títeres (FNLA y UNITA) con el MPLA. Pero los continuos triunfos del MPLA decantaron la votación a su favor y 22 gobiernos africanos se mantuvieron firmes en su apoyo al MPLA, lo que constituyó una derrota para el imperialismo.

A pesar de esta decisión, la guerra continuó y en un último intento de llegar rápidamente a Luanda, Sudáfrica intentó tomar la vía férrea que vertebraba el país y el 18 de enero partieron desde Londres en dirección al Congo varios centenares de mercenarios europeos. Más tarde, el 29 de enero, también volaron varios veteranos de guerra norteamericanos de raza negra para unirse a la ofensiva.

Este ataque de la coalición enemiga fue respondido el 4 de febrero por una contraofensiva que provocó la retirada de Sudáfrica de nuevo. En su retirada los sudafricanos volaron puentes intentando controlar su derrota y destruyeron las infraestructuras de las localidades que iban abandonando.

Sin embargo la Ciudad de Lobito no fue saqueada. Esto, una vez más viene a demostrar que la intervención extranjera en apoyo a UNITA y FNLA era cuestión de intereses económicos. Y es que en Lobito estaban ubicadas una gran cantidad de instalaciones industriales propiedad de empresas transnacionales con un alto porcentaje de capital sudafricano.

Finalmente los sudafricanos fueron expulsados a Namibia, donde el 27 de Marzo firmaron su derrota. De nuevo parecía que todo había terminado, pero el final del conflicto seguía estando lejos.

Sudáfrica mantenía sus tropas en Namibia, y se inclinó por seguir financiando a UNITA para no volverse a involucrar directamente. Esto motivó que el SWAPO, movimiento de liberación de Namibia, que consideraba la presencia de tropas africanas en su país como una ocupación extranjera, reclamase su retirada y emprendiese ataques contra el ejército del apartheid. En el 78 la ONU decidió por unanimidad que Sudáfrica se retirase pero los sudafricanos se negaron y el SWAPO intensificó sus acciones militares.

El 10 de septiembre de 1979, Agostinho Neto falleció a causa de una enfermedad sin llegar a ver la plena independencia en paz de su país. Tras su muerte fue sucedido por el ingeniero, político y líder guerrillero, José Eduardo dos Santos.

Al mismo tiempo, el líder de UNITA, Jona Savimbi, fue invitado a EEUU donde hizo una gira promocional para lograr apoyos y lograr más financiación. Allí fue presentado como un católico luchador contra la amenaza marxista y Reagan le prometió ayuda que incluía incluso lanzamisiles Stinger para luchar contra la incipiente aviación angoleña que se había creado el 25 de Mayo.

Reagan y Jonas Savimbi en la Casa Blanca
Unita se hizo fuerte y comenzó a volver a representar una amenaza para el gobierno de dos Santos, ante lo que Cuba decidió mantener sus tropas en el país y seguir reforzándolas pero sin implicarse directamente en los combates, tan solo ante la previsión de una nueva invasión sudafricana.

Entonces Eduardo dos Santos solicitó ayuda a la URSS para acabar con Savimbi, contra el que lanzó una gran ofensiva. En esta ocasión, pese a que Cuba se oponía al plan de ataque por considerarlo inadecuado, los comandantes soviéticos y el ejército angoleño lanzaron el ataque que pronto evidenció la poca experiencia de los oficiales y estrategas soviéticos en la guerra irregular. Finalmente y tras varios ataques, las tropas revolucionarias sufrieron una grave derrota, quedando parte de su ejército rodeado por las tropas de Savimbi.

Tanquistas cubanos en Angola
Corría el año 1987 y de nuevo Cuba se veía obligada a intervenir para apoyar al MPLA. Envió el que hasta entonces era el mayor grupo de combate cubano en el país africano a lo largo de la guerra. La ayuda incluía el envío de tanques, lanzamisiles y artillería pesada. Todo esto a pesar de dejar desprotegida la propia Cuba ante la permanente amenaza de yanqui.

La última batalla en la que se enfrentaron Cuba y Angola contra Sudáfrica se produjo en Cuito Canavale. Una batalla que se convirtió en la más larga de la guerra con una duración de seis meses. Mientras se luchaba en Canavale, en Luanda y El Cairo se producían conversaciones de paz entre las partes contendientes hasta que se declaró un alto el fuego. Finalmente el 22 de diciembre de 1988, se firmaron en Nueva York los tratados de paz.

Esto marcó la retirada definitiva del contingente cubano que ya había cumplido con creces sus objetivos de cooperación internacionalista, y de las tropas sudafricanas a su país. Para entonces habían pasado por Angola algo más de 300.000 soldados cubanos y otros 50.000 dedicados a tareas civiles relacionadas con la sanidad y la educación. 2.077 combatientes cubanos perdieron la vida luchando en esta misión internacionalista. En los 30 meses posteriores a la firma del tratado de paz, Cuba retiró sus tropas y puso fin a 13 años de presencia cubana en Angola.

Epílogo


Pese a que los conflictos narrados anteriormente fueron sin lugar a dudas los más importantes de la historia de Cuba en África, por su simbolismo o por las dimensiones de la implicación militar cubana, Cuba también colaboró en mayor o menor medida en la independencia de otros países del continente africano. Varios ejemplos son las intervenciones cubanas en Mozambique, Argelia o Etiopía.

Che y Ahmed Ben Bella, primer Presidente de Argelia
La Guerra de las Arenas que enfrentó a Marruecos y Argelia en 1963 fue el primer conflicto africano en el que Cuba se implicó activamente. La guerra estalló poco después de que Argelia consiguiese emanciparse de Francia tras una sangrienta guerra de liberación, como consecuencia del intento por parte de Marruecos de recuperar algunos territorios que unas décadas antes Francia había anexionado a Argelia en su gestión de las colonias.

Inmediatamente el conflicto se vio inmerso en la atmósfera de la Guerra Fría. Mientras por un lado Marruecos recibió el apoyo de EEUU y de una Francia herida en su orgullo tras la pérdida de Argelia, esta última recibió el apoyo de Egipto, la URSS y Cuba.

La intervención cubana fue modesta en comparación con la que ofrecería a otros países africanos más adelante, limitándose al envío de alrededor de 900 asesores militares y armamento pesado al recién formado gobierno argelino.

Por otro lado, en la complicadísima Guerra Civil de Etiopía y la posterior Guerra de Ogaden, Cuba participó con el envío de alrededor de 18.000 combatientes junto a la Unión Soviética, el gobierno revolucionario etíope y Yemen del Sur. Aquel fue un conflicto con decenas de facciones armadas y un crisol de alianzas difíciles de comprender en nuestros días, en la que países tan diferentes como China, Yugoslavia y EEUU apoyaron a un bando mientras que Cuba, la Unión Soviética e Israel apoyaban al contrario.


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