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miércoles, 7 de mayo de 2014

Kiev cada vez más alejado del sureste (V)

Crimea y la operación “antiterrorista”

Tras la anexión de la península de Crimea a la Federación Rusa, los levantamientos en las regiones del este y el sur de Ucrania se han ido sucediendo en un goteo incesante.  Hasta 16 ciudades se encuentran en poder de las denominadas “autodefensas” pro-rusas, la mayoría de ellas en la región de Donbáss, una región con una importante tradición minera y siderúrgica. Además, en otras ciudades ucranianas como Odessa también se han producido levantamientos de sectores de la población contrarios al nuevo gobierno de Kiev, conformado entre otras formaciones, por partidos de extrema-derecha que cuentan con varias carteras ministeriales en su poder.

Ante los alzamientos en el este del país, Kiev anuncio el inicio de una operación “antiterrorista” destinada a recuperar los espacios ocupados por las autodefensas que, si bien armados, se habían levantado de una forma muchísimo más pacífica que lo que lo habían hecho los que ahora ocupan el gobierno durante los meses que estuvieron acampados en Maidan.

Para ello se enviaron fuerzas dependientes del Ministerio de defensa (ejército) y del Ministerio del Interior (Unidades de la policía). El comienzo de la ofensiva se desarrolló principalmente en torno a la ciudad de Slavyansk y al aeródromo de la ciudad de Kramatorsk. Al poco de iniciarse la operación se conocía la noticia de que seis blindados del ejército ucraniano y sus correspondientes tripulaciones habían desertado pasándose al bando pro-ruso.

Tras esa noticia y los pocos avances  logrados por las fuerzas gubernamentales, que se habían encontrado con que los vecinos de las ciudades salían en masa y desarmados a impedir su avance,  Kiev decidió suspender de forma temporal la operación.

La Guardia Nacional

La Guardia Nacional es un cuerpo paramilitar dependiente del Ministerio del Interior,  creado por el nuevo Gobierno de Kiev tres días antes de la celebración del referéndum en el que Crimea decidió escindirse de Ucrania y pasar a formar parte de Rusia.

Según el Ministerio del Interior, esta fuerza de choque podría contar con hasta 60.000 hombres procedentes en su mayoría de los grupos de combatientes que estuvieron en primera línea durante los meses que duró la ocupación y los enfrentamientos en Maidan.  Estos integrantes proceden en su mayoría de partidos políticos como Pravy Sector (Sector derecho) y Svoboda, caracterizados por su ideología ultranacionalista, antisemita y neo-nazi.

Operación “antiterrorista”: Segunda parte

Tras las deserciones y los reveses sufridos en la primera fase de la operación “antiterrorista”, en la que algunos soldados llegaron incluso a inutilizar sus fusiles en señal de que se negaban a disparar contra su propio pueblo, el Gobierno, consciente de que muchos soldados, como pueblo que son, no simpatizaban con los fines de la operación militar, tenían simpatías más cercanas a los pro-rusos o simplemente contaban con familiares en las zonas que el gobierno les estaba ordenando atacar, decidió reanudar la operación  incorporando esta vez a la Guardia Nacional y sustituyendo algunas unidades militares por otras más leales de otras zonas del país.

La ofensiva se centró de nuevo en el aeródromo de Kramatorsk y en la ciudad de Slavyansk, convertida en principal bastión pro-ruso. Desde entonces han venido sucediéndose diferentes avances y retrocesos de ambos bandos y pequeñas escaramuzas en puestos de control de carretera, pero sin embargo la situación ha permanecido estancada y los pro-rusos han demostrado ser eficaces en la defensa, habiendo conseguido derribar hasta 4 helicópteros del ejército ucraniano.

Además en los últimos días han ocupado nuevos edificios gubernamentales, una muestra de su determinación por celebrar el referéndum convocado para el Domingo 11 de Mayo y desligarse una vez por todas de las nuevas autoridades de Kiev, a las que consideran ilegítimas y golpistas y de las que reniegan por sus claros lazos con formaciones fascistas.

Autodefensas pro-rusas

Mauricio Lima: NYT
La afinidad con Rusia de los habitantes de estas regiones sublevadas proviene de su cercanía cultural y lingüística y de su propia historia, ya que hasta hace escasamente 23 años, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, y muchos años antes de esta, gran parte de lo que hoy se conoce como Ucrania pertenecía al Imperio Ruso, llegando a ser Kiev, durante muchos años, la capital rusa.

Las personas que integran las milicias pro-rusas son en su mayoría cuentan con experiencia militar, como han demostrado con su efectividad a la hora de defender sus posiciones. Algunos fueron integrantes del ejército soviético y cuentan con experiencia en Afganistán, otros han sido miembros del ejército ucraniano y muchos otros pertenecen o pertenecieron a las fuerzas de seguridad, muchos de ellos a los Berkut. 

Como se contaba en un artículo del New York Times de hace unos días, son organizados, disciplinados y no beben alcohol. Además entre ellos hay diferentes opiniones acerca del futuro de la región. Unos optan por la unión a Rusia, otros por la independencia total y otros por la convivencia dentro de una Ucrania federal. Sin embargo les une su rechazo a la junta de Kiev. Aquí enlazo el artículo que está redactado en inglés, ya que me parece muy interesante y un ejercicio de buen periodismo, algo que escasea cada vez más.

Futuro

El futuro de esta crisis se vislumbra muy complicado, sin embargo me arriesgaré y expondré una de las posibilidades que contemplo después de ver la evolución que está teniendo todo esto. Dejaré al margen las que sugieren una Guerra Civil, una confrontación militar con Rusia o la entrada directa de la OTAN en el asunto.

En mi opinión los pro-rusos tienen la partida ganada incluso antes del desenlace final. Kiev se está mostrando incapaz para retomar el control de las zonas perdidas y sus mensajes contradictorios no ayudan a aportar credibilidad a su discurso.

Por otra parte, después de la matanza de Odessa en la que militantes favorables al gobierno impuesto por el Maidan asesinaron a más de 50 personas en la Casa de los Sindicatos, ha puesto de manifiesto y de forma irrefutable la ideología y moralidad de un amplio sector de los pilares que sustentan a la junta y que a su vez se ven respaldados recíprocamente por esta.

Pese a que muchos ya llevábamos avisando desde hace tiempo sobre la participación y el liderazgo de formaciones neo-nazis en las revueltas de Kiev, es ahora cuando el mundo está contemplando en su versión más salvaje, el grave crimen que ha cometido al respaldar y avalar la llegada al poder de estas formaciones.
Los medios de comunicación occidentales seguirán haciéndole el juego al nuevo gobierno pro-europeo, pero la opinión pública internacional no seguirá tragándose ese discurso por mucho tiempo.

Las sanciones contra Rusia anunciadas por EEUU y la UE son puro humo para intentar mostrar cierta posición de dureza frente a Moscú. S conscientes de que en el caso de llevarlas a cabo se verían más perjudicados los sancionadores que los sancionados, ya que la Unión Europea en especial tiene una gran dependencia energética de Rusia y EEUU tiene también fuertes lazos económicos con Moscú.

Putin por su parte dejó clara su intención de defender los intereses de Rusia y a la población pro-rusa de Ucrania, y así lo dejó claro cuando envío tropas a la península de Crimea antes del Referéndum por el que se anexionó a Rusia.

Si bien es cierto que en la región de Donbáss no ha intervenido, cuenta con la aprobación del parlamento Ruso para hacer uso del ejército cuando lo considere oportuno. El Ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, ha dicho que no se dan las condiciones para la celebración de las elecciones generales convocadas para el 25 de Mayo en Ucrania. Sin embargo no ha dicho lo mismo sobre el referéndum previsto para el 11 de Mayo en las regiones sublevadas, lo que claramente significa que Moscú les otorga legitimidad.

En el probable caso de que las autodefensas consigan mantener el control hasta el próximo domingo y que el referéndum arroje un resultado favorable a la separación de Ucrania, considero factible que Rusia se ampare en esa “legalidad” para enviar tropas a el este de Ucrania con el fin de garantizar la seguridad de sus habitantes de cara a un segundo referéndum en el que se decidiría la anexión de esas regiones a la Federación Rusa.

Se trataría de una jugada parecida a lo ocurrido en Crimea, y podría escudar su intervención tanto en el resultado del referéndum como en las reiteradas peticiones de intervención y ayuda que han hecho los dirigentes pro-rusos desde el comienzo del levantamiento.

Esto como ya he dicho antes es simplemente una hipótesis a la que he llegado viendo el desarrollo de los acontecimientos. Si ocurre o no, el tiempo lo dirá. Lo que sí parece claro es que Ucrania nunca volverá a ser lo que conocíamos y que está irremediablemente destinada a dividirse.


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sábado, 15 de marzo de 2014

Ucrania, fin del primer acto: las masas al servicio del fascismo (IV)


Han pasado algo más de tres meses desde que Ucrania empezara a estallar en pedazos. Desde este blog, se trató de ilustrar al lector sobre las características que hacían de ese país un auténtico polvorín. He de reconocer que jamás creí que la situación pudiera acabar de esta manera en tan poco tiempo: el recrudecimiento del Euromaidan, el pacto con la UE, la tregua, los francotiradores, la huida de Yanukovich, el ascenso del fascismo y su aprobación en Europa, el inicio de la persecución a minorías en las regiones occidentales, la intromisión constante de EEUU, las "ayudas" del FMI, Crimea y su referéndum, el factor ruso... Mucha sangre ha corrido y multitud de novedades han acontecido. No voy a extenderme en los hechos, que conozco gracias a algunos medios y ciertas cuentas de twitter muy útiles para saber qué se cuece al norte del mar Negro. Tampoco puedo pronosticar qué puede ocurrir en el futuro, pero sí que me gustaría señalar algunos factores que me han hecho reflexionar en los últimos meses y por los que creo que Ucrania se ha erigido en un paradigma de lo que la nueva política nacional e internacional puede ofrecer en el futuro a nivel mundial. Nuevas relaciones entre grandes potencias y la renovación de la cuestión nacional como origen de conflictos en pleno corazón de la Europa oriental.

Crimea, camino a Rusia
En estos momentos, Crimea se prepara para elegir su futuro de manera ilegítima a ojos del Occidente que apoya al nuevo gobierno de Kiev instalado tras un golpe de estado "blando". La convocatoria de referéndum constituye el capítulo siguiente a la proclamación del nuevo orden en Kiev. Un paso adelante de la población de la península –aterrados ante un gobierno que acoge fascistas en su seno– y de Rusia, que se había mantenido a un lado durante la crisis que amenazaba con dañar su salida al mar Negro y Mediterráneo. Para la Rusia de Putin, que apuesta fuerte por una política exterior soberana y por no ser un mero títere de Occidente, Crimea y Sevastopool son posiciones imperdibles. No sólo por ser su salida al mar, sino que también es donde posee su flota naval. La reacción rusa parece lógica y defensiva, además de estar bien ejecutada por el momento.

Crimea, que fue regalada a Ucrania por el inepto Kruschev a mediados de los 50, es un paso previsible en esta crisis. Con una población abrumadoramente rusófona, el resultado de la consulta parece claro, a pesar de lo que diga la mass media europea y estadounidense, que parecen sedientos de sangre. Para mayor compresión del papel de los medios, es recomendable empaparse con este gran blog. Las muestras de cariño de la población hacia las tropas rusas y la facilidad con la que se han apropiado de la hegemonía militar y política de Crimea resultan inequívocos. Crimea dejará de ser Ucrania, si es que alguna vez lo fue. Incluso entre la población tártara, patéticamante victimizada por los medios occidentales, hay muestras de rechazo al nuevo orden de Kiev, con un 30% de aprobación de la etnia musulmana a la consulta.

Sureste del país
Obviando el caso de Crimea, que parece haber elegido de la mano de Rusia un camino distinto al que impone Kiev, el centro de atención se desplaza a las regiones donde el Partido de las Regiones tiene mayor peso. Aunque Yanukovich sea un cadáver político, las masas que apoyaban a su partido –y también al Partido Comunista, cuya mayor influencia se extiende por las mismas regiones– han salido a la calle en las últimas semanas. En esas demostraciones ocurridas en ciudades como Odessa, Jarkov, Luhansk o Donestk, se ha intuido una alianza antifascista importante que intenta frenar el ascenso de los neonazis del Sector Derecho en las zonas prorrusas de Ucrania. Además, cabe añadir la llegada de los mercenarios Blackwater a algunas de estas zonas en disputa. Gente con experiencia en guerras como Irak o Afganistán, donde dejaron un recuerdo aterrador de violencia e impunidad. 

El destino del sureste marcará a buen seguro el transcurso y desenlace de esta crisis. De momento, las autoridades de Kiev ya detienen a los dirigentes y líderes de esas óblast como Dobkin, de Jarkóv, o Gubarev, que pretendía una secesión en Donetsk al estilo de Crimea. Responder a Kiev con su misma moneda es difícil si no cuentas con el respaldo claro de Rusia. Incluso los oligarcas del este, quienes enriquecieron a Yanukovich a cambio de favores políticos –los cuales les enriquecieron a ellos mismos– hace tiempo que abandonaron al gobierno legítimo en pos de salvar sus gigantescas fortunas. Por ello, desde Kiev se les ha colocado en las gobernaciones de las regiones orientales. Las otrora separadas oligarquías naranja y blanquiazul se han visto más unidas que nunca gracias a esta "revolución". "Los que estaban en el poder bajo las banderas azules y blancas, y los que estaban en la  oposición bajo banderas anaranjadas son representantes de la misma clase de propietarios", ha resumido sobre esta cuestión el líder comunista Symonenko, que ha continuado trabajando en el parlamento de la capital, a pesar de las dificultades.

Las dudas acerca del futuro de las regiones del este son comprensibles. Las ayudas y exigencias del FMI acabarían virtualmente con su anticuada industria, de la que dependen millones de habitantes. Sin embargo, y a pesar de lo grave de la situación y la digna respuesta antifascista que se ha insinuado hasta ahora, resulta difícil prever qué puede ocurrir; si Kiev mantiene la situación hasta un punto muerto en las elecciones farsa que se van a celebrar en mayo o si se va a producir la quiebra de Ucrania tal y como la conocemos, lo cual podría derramar mucha sangre. El factor de quién gobierna en Kiev y cómo lo hace añade una cuota extra de incertidumbre a lo que puede venir en el futuro. Con el fascismo –o el nazismo– inflado de poder, dinero, armas y apoyo y legitimidad internacional, la chispa puede saltar provocando una guerra civil.

En Kiev empieza la OTAN
Pocas dudas quedan ya de que el globo del Euromaidan ha sido hinchado por Occidente. En un principio, teniendo en cuenta que las movilizaciones empezaron cuando Yanukovich rechaza la escasísima oferta de la UE para una asociación comercial, las miradas se centraban en Europa y en Alemania. Sobre todo con la promoción en la órbita opositora de Vitali Klitscko, amigo de Merkel y el hombre de Alemania. Sin embargo, el tiempo ha desbaratado notablemente esta teoría. La UE se vuelve a confirmar como una estructura títere de EEUU y de la OTAN, quienes han ganado protagonismo en el últimos mes y medio y con ellos, Yatseniuk, su hombre de confianza. 

En la situación más parecida a la Guerra Fría que el mundo ha conocido desde 1991, Rusia vuelve a la palestra como protagonista de la política internacional de la mano de Putin, quien trata de hacer olvidar al patético Yeltsin. Tras la crisis de Osetia en 2008 y el triunfo diplomático ruso en Siria en septiembre de 2013, EEUU no ha tardado mucho en responder; y lo ha hecho en el "patio trasero" de su rival. En una zona de gran valor estratégico para el gigante eslavo, está claro que es una batalla clave en la que Rusia tiene que minimizar el daño. En cambio, para la Alianza Atlántica, es una oportunidad demasiado valiosa para rodear al país por el cual nació uniendo Ucrania a Polonia y los países bálticos. Es imposible ignorar el impacto de las "revoluciones de terciopelo" acaecidas hace más de diez años en Serbia, Georgia o la propia Ucrania, entre otros países, y el papel protagonista de EEUU y John McCain en aquellos eventos. Por ello, la OTAN ya ha movido ficha y negocia con Yatseniuk. El guión se repite; la instrumentalización de la masa en protesta, también.

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El papel de Europa ha sido bastante patético o, al menos, confuso. Prueba de ello es el intento de apaciguamiento de Rusia ante las amenazas de sanciones por parte de EEUU al gigantesco país, que dejarían en la encrucijada  a países europeos que dependen del gas del este. La falta de soberanía de la UE en materia de política exterior adquiere una vez más tintes preocupantes. Por su parte, la emergente China, con grandes intereses en Ucrania en forma de tierra y alimentos, también ha mostrado su parecer. "La estrategia de Occidente de establecer un denominado régimen democrático y prooccidental en Ucrania no tuvo éxito. Por el contrario, Occidente solo provocó un caos que no está en capacidad de resolver, tanto por la falta de recursos como por la falta de prudencia", apuntó hace días la agencia oficial de noticias china Xinhu. Quizá sea esa la mayor lección que se puede extraer de la crisis. La manera en la que se ha alimentado dicho caos y quiénes lo han protagonizado.
"La estrategia de Occidente, de establecer un denominado régimen democrático y prooccidental en Ucrania no tuvo éxito. Por el contrario, Occidente solo provocó un caos que no está en capacidad de resolvar, tanto por la falta de recursos como por la falta de prudencia"

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/122025-china-caos-ucrania-genera-occidente


La nueva Kiev: meca del fascismo europeo 
Con el punto de mira en Crimea, los medios ignoran qué ocurre en Kiev. Una "paz" sujeta en la violencia y en las armas que poseen los sectores más extremistas de la protesta: los fascistas de Svoboda y los nazis del Sector Derecho, que ya predican la guerra a todo lo que huela a ruso u otra minoría étnica. El oeste del país y Kiev en particular, se han convertido en una meca de fascistas europeos que viajan a la capital para ver cómo sus análogos ucranianos campan a sus anchas, toman edificios e infraestructuras, protegen el Parlamento, coaccionan a los políticos y patrullan la ciudad en coches de policía. Un escenario aterrador. Un escenario construido en parte por las potencias occidentales que muy probablemente han financiado a los activistas –meses de acampada, armamento, logística...– para endurecer las protestas y conseguir, claro está, la huida de Yanukovich y el emerger del nacionalismo ucraniano, más unido que nunca, en forma de aliado occidental.

Esta legitimización de la violencia fascista y de su papel importante en la política del nuevo orden –hasta cinco cargos de importancia del nuevo gobierno han ido a parar a manos de Svoboda– recuerda a lo que pudo significar el ascenso del fascismo en Europa. Desgraciadamente, ha quedado patente la comprensiva actitud de las fuerzas burguesas de las democracias liberales de Occidente ante el renacer de la extrema derecha. Ni siquiera parece claro que vayan a contener sus ambiciones trasgresoras habida cuenta de los disturbios que el Sector Derecho está iniciando en ciudades hasta ahora en paz. Aunque las fuerzas antifascistas han respondido con vehemencia en Jarkóv, Luhansk o Donestk, la simple existencia de aquellas fuerzas ya suponen una seria amenaza para la paz. Hay muchos ejemplos de esto, aunque el más llamativo ha sido el llamado de Dmitri Yarosh, líder del Sector, para que Umárov, terrorista checheno, se una a sus esfuerzos antirrusos.

"No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado", dijo en una ocasión el dramaturgo Bertolt Brecht. El gran capital ha iniciado una nueva cuenta atrás por la que todo vale con tal de saciarse. Por ello, nadie debe extrañarse ante lo ocurrido estos días, que bien puede parecerse a lo que ocurrió en los días finales de la República de Weimar. Además de las fuerzas políticas agresivas y de una ambición desenfrenada del capital, existen otros factores importantes para reventar gobiernos e implantar un nuevo orden. La instrumentalización de la masas descontentas es condición indispensable para finalizar el movimiento ofensivo de toma del poder gubernamental y asentar un nuevo poder social. Lo que se ensayó en el Putsch Naranja, se está llevando a cabo con mayor profundidad en esta ocasión. Un órdago en toda regla de EEUU a Rusia; del capitalismo autoritario a las pocas instituciones democráticas que quedan. En este panorama, Putin aparece como un diablo a ojos de los medios de comunicación y un aliado oportuno para los antifascistas europeos.

Intrumentalizar el descontento popular
Como de si un manual se tratara, en los últimos años se han producido muchos movimientos similares a lo ocurrido en Ucrania. Tras las revoluciones de terciopelo, que desbarataron los gobierno de varios países aliados tradicionales de Rusia –no dejen de ver el documental francés sobre este tema–,  vinieron las revoluciones árabes en Túnez, Egipto, Libia o Siria. A pesar de los resultados desiguales, el patrón de actuación parece repetirse. Un sector joven de la población inicia las protestas que van atrayendo a grandes masas de la población, que siempre encuentran razones para el descontento contra el gobierno de turno. Sin embargo, las protestas de este tipo ocurren en numerosos países del mundo –los paralelismos con los indignados del 15-M son claros– para disgusto de los medios de comunicación occidentales, que tachan, aquí en España, de "etarra" o "ilegal" a todo lo que se mueve. ¿Por qué es legítimo quemar a un berkut que protege a Yanukovich pero es condenable protestar contra el gobierno de Rajoy, carente de soberanía al haberse entregado a la Troika? 

Cuesta no comprender y compartir muchas de la protestas que se expresan en las plazas de medio mundo. La corrupción es un mal a erradicar, el enriquecimiento desmedido de los oligarcas ucranianos y del propio Yanukovich, tampoco es digno de apoyar. En un país que se despierta todos los días con casos de corrupción como España, muchas personas han simpatizado con Maidán, como simpatizaron con el 15-M. Sin embargo, pasada la polvareda de las protestas, el balance es claro. Quien ha capitalizado los meses de lucha no han sido las desorientadas ideológicamente y muchas veces apolíticas masas indignadas, sino los partidos nacionalistas, los conservadores-liberales y, en el peor de los casos, el fascismo puro y duro. La falta de programa de esa gente que protestaba legítimamente les entrega tarde o temprano a quienes les instrumentalizan desde el primer momento, con el apoyo del capital internacional y de la mass media. Capítulo aparte merece la connivencia de sectores de "izquierda" acordes al legado de la Cuarta Internacional, con análisis dignos de un esquizofrénico.

Cuando ocurre en España, en la Puerta del Sol, el potencial movimiento de indignados abandona la lucha ante la imposibilidad de obtener sus escasos y poco planificados objetivos para desperdigarse en una amalgama de agrupaciones sociales que se expresan cada cierto tiempo –la proxima en Madrid el 22-M– y que no comparte todavía un plan conjunto o una plataforma política definida. De los que iniciaron el 15-M hace tres años, se puede deducir que acabaron en formaciones variadas: desde UPyD –había elementos de las protestas que encajan con la formación de Rosa Díez– hasta colectivos de extrema izquierda, pasando por IU, Partido X, o la última invención Podemos, impulsados estos dos últimos gracias a la red y cierta notoriedad mediática. Incluso surgen partidos de extrema derecha como Vox para atraer a sectores descontentos conservadores.

El pertenecer a un país aliado de EEUU dificulta sensiblemente la labor de las fuerzas trasformadoras. Las diferentes estrategias no acaban de cuajar, los progresos de IU son bastante humildes aunque sea difícil viendo cómo los medios de comunicación intentan construir un escenario de debate en el que la corrupción es el arma política, el argumento del hombre de a pie... No hay aún un profundo cuestionamiento de la estructura del país –es paradigmático que UPyD se considere un partido revolucionario–, sino un simple ejercicio de queja y subsistencia, incentivado desde los creadores de hegemonía. El proceso para acumular fuerzas continúa lentamente y parece depender de lo que ocurra en otros países mediterráneos, especialmente Grecia. La crisis económica que condena a España a ser un país sometido y cada vez más pobre es un buen abono para que la izquierda crezca, a pesar de las dificultades que conlleva luchar contra el sistema y no con el sistema. Por ello, conviene tomar nota de lo que una protesta contra un gobernante corrupto puede llegar a convertirse de no tener claro qué es realmente lo que oprime a la mayoría del pueblo.

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miércoles, 22 de enero de 2014

¿A quien benefician los manifestantes muertos en Kiev? (III)


Cuando parecía que las protestas de Kiev habían bajado de intensidad, de repente nos encontramos ante una repentina oleada de violencia que ya ha dejado los primeros muertos. Según las primeras informaciones, varios manifestantes que se encontraban en la calle Grushevski, próxima a la sede del Gobierno, fueron alcanzados por francotiradores, dos de ellos con resultado de muerte. La oposición no ha perdido el tiempo e inmediatamente ha acusado a la policía ucraniana de ser los autores de los asesinatos. Sin embargo, la policía lo niega. En un momento de crisis tan profunda como la que vive el Gobierno Ucraniano, ¿A quién benefician los manifestantes muertos en Kiev?

La actuación de las fuerzas de seguridad fue puesta en entredicho en varias ocasiones debido a su brutalidad durante el comienzo de las protestas. Por esa razón, la policía ucraniana se ha venido manteniendo mayoritariamente en una posición defensiva, resguardando los edificios públicos que se encuentran en la zona de las protestas. Es común ver estos días imágenes de estos cordones policiales, parapetados bajo sus escudos y sin hacer ni un solo amago de cargar. Las muertes de manifestantes en las calles de Kiev solo han servido para acrecentar la oposición externa al Gobierno de Ucrania y victimizar a los manifestantes.

En un artículo que publicamos hace unos meses, hablábamos sobre la importancia que están jugando los partidos de la extrema derecha ucraniana a la hora de capitalizar ese movimiento que en un principio se denominó “proeuropeo”. Desde que hace unos días se recrudeciesen los disturbios, los manifestantes han tenido una puesta en escena bastante diferente de la que hubo al principio del conflicto.


A las banderas del Ejercito Insurgente Ucraniano, un grupo guerrillero ucraniano que luchó junto a los nazis en la SGM, y a las del partido fascista Svoboda, que muestran una mano amarilla con tres dedos alzados sobre un fondo azul, ahora vemos como muchos de los manifestantes que se encuentran en las primeras líneas de combate, portan simbología claramente neonazi. En diversas fotografías y vídeos se ve como en sus cascos y escudos llevan pintadas cruces célticas, águilas del Partido Nacional Socialista Alemán y los números 14, 88 y 18. Para quienes no conozcan el significado de estos números aquí una pequeña explicación:


-          88: Hace referencia a la octava letra del alfabeto, la “h”, repetida dos veces. Se utiliza para hacer referencia al saludo nazi: “Heil Hitler”.

-          18: Hace referencia a la primera letra del alfabeto, la “a”, y a la octava, la “h”. Significa “Adolf Hitler”.

-          14: Hace referencia a las 14 palabras pronunciadas por David Lane: “Debemos asegurar la existencia de nuestro pueblo y su futuro para los niños blancos”.

Aparte de esto, el nivel de organización de estos grupos parece haber sufrido un salto cualitativo. Han comenzado a vestir con indumentaria militar y a utilizar palos con la punta reforzada con elementos metálicos, cócteles molotov e incluso catapultas. Todo eso no surge sino de una profunda organización.
Por otro lado tenemos los intereses extranjeros que contemplan a Ucrania como una gran fuente de minerales y petróleo, y que desean atraer al país eslavo hacia la órbita europea.

John McCain en la plaza de la independencia de Kiev
Hace unos meses, los senadores estadounidenses, John McCain y Crish Murphy, visitaron la plaza de la independencia de Kiev, donde fueron recibidos como adalides de la democracia y la libertad. De esta forma mostraron una vez más como EEUU prosigue con su política imperialista, injeriendo expresamente en los asuntos internos de países extranjeros soberanos. Lejos de criticar la violencia de las manifestaciones, ambos senadores alabaron a los manifestantes. Todo esto, no lo olvidemos, en un contexto en que varias sedes gubernamentales y el Ayuntamiento de Kiev llevan ocupados varios meses por los manifestantes.

A nadie se le escapa, que de haberse producido semejantes protestas en EEUU o algún otro país europeo, no habrían perdido el tiempo para calificar a los manifestantes como peligrosos terroristas que pretendían desestabilizar el país. O quizás hubiesen leído un enrevesado discurso manifestando su profundo compromiso con la paz y la libertad, condenando rotundamente la violencia y brindando todo su apoyo y solidaridad a las fuerzas de seguridad que intentan hacer frente a la peligrosa amenaza de un pueblo descontento.

Sin embargo, los senadores norteamericanos no han sido los únicos diplomáticos extranjeros que han acudido a pie de calle para solidarizarse con los manifestantes. También acudieron algunos diplomáticos alemanes, que al igual que los senadores, respaldaron las protestas y no mencionaron nada acerca de la violencia con la que se estaban produciendo. Estos hechos, así como otras declaraciones de diferentes dirigentes europeos, han llevado a Moscú a acusar a occidente de estimular las protestas de Kiev.

Conociendo todos estos factores, de los que tan poco se habla en los medios de comunicación, centrémonos en la muerte de algunos manifestantes tras recibir impactos de bala.

Inmediatamente después de conocerse la noticia, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha comparecido ante los medios de comunicación para anunciar que la Unión Europea está “evaluando tomar posibles medidas” contra Ucrania tras la muerte de esos manifestantes.

Por su parte, la Embajada de EEUU ya ha tomado medidas y ha cancelado el visado de varios ucranianos. Además Washington ha anunciado que estudiara posibles acciones contra los “responsables de la violenta represión policial “ en Ucrania.

Como vemos, si para algo han servido esas muertes, es para brindar una excusa perfecta a los países occidentales que abogan por la anexión de Ucrania a la Unión Europea, a presionar al gobierno del país eslavo para que tome decisiones en esta dirección. La pregunta que nos surge entonces es la siguiente: ¿Verdaderamente esas muertes han sido causadas por la policía ucraniana, o por el contrario, han sido provocadas por grupos con profundos intereses en esta crisis y que tratan de inclinar la balanza hacia cierto lado?

Esta pregunta que a primera vista parece tan descabellada, no lo es si echamos la vista atrás y observamos lo sucedido en otros países en los que, en situaciones parecidas, han sucedido hechos de estas características. Uno de los más conocidos y probados es la matanza de puente Llaguno de Caracas en el año 2002. En aquella ocasión, policías metropolitanos a las ordenes de la oposición, dispararon contra manifestantes opositores para acusar posteriormente al chavismo de haber causado esas muertes. Más tarde se probó que todo aquello respondió a un plan perfectamente orquestado para derribar a Chávez y se descubrió que los militares golpistas ya daban una cifra de fallecidos en un vídeo grabado el día anterior al de los sucesos.

Este es un texto en el que expresamos nuestra opinión personal. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Artículos relacionados:

Ucrania: una nación en eterna división (I): http://undebateenmicabeza.blogspot.com.es/2013/12/ucrania-una-nacion-en-eterna-division.html
Ucrania ahonda su división en las calles de Kiev (II): http://undebateenmicabeza.blogspot.com.es/2013/12/ucrania-ahonda-su-division-en-las.html

jueves, 12 de diciembre de 2013

Ucrania ahonda su división en las calles de Kiev (II)


Desde que la semana pasada se realizara en este blog un breve retrato del país y de las diferencias culturales y políticas que en él habitan, Ucrania ha continuado dando pasos hacia una situación de crisis gubernamental e incierto futuro económico que azota desde que hace tres semanas el presidente Yanukovich se negara a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, provocando la ira de la oposición nacionalista proUE, que ocupa las calles de Kiev desde entonces. En esta entrada, se va a profundizar más en algunos de los numerosos matices que rodean esta crisis, que amenaza con alargarse en los próximos meses y que significa de facto el inicio de la campaña por las elecciones presidenciales de 2015.

Noche del 11 de diciembre
La Plaza de la Independencia, en la capital Kiev, ha vuelto a ser tomada por los manifestantes, que han construido barricadas más altas con el fin de dificultar un nuevo desalojo de la zona a manos de la Policía y de los antidisturbios. El enquistamiento de la situación ha empujado al gobierno de Yanukovich a reunirse con los anteriores tres presidentes del país, además de confirmar los cautos gestos de cercanía a la UE que nunca ha negado. Las declaraciones de los líderes de la oposición se han radicalizado aún más en las últimas horas, exigiendo la dimisión del propio Yanukovich, a la vez que lo acusaban de "haber escupido a la cara de 46 millones de ucranianos". "No se lo perdonaremos", declaró uno de los líderes opositores, Arseni Yatseniuk, joven dirigente de Batkivshchyna, el partido de la expresidenta Timoshenko, cuyo papel es ahora más simbólico al estar en la cárcel por corrupción.

Yakunovich, presionado por la UE
El presidente Yanukovich, líder del Partido de las Regiones, es la cabeza que muchos quieren ver rodando desde que no firmara el acuerdo con la UE para abrir las fronteras del país a los productos europeos a cambio de ayuda económica. Las razones del dirigente para el rechazo son bastante sensatas, ya que la UE solamente ha prometido mil millones de euros, una cifra ridícula en comparación con lo exigido por Yanukovich, que cifró en 160 mil millones la ayuda por la cual aceptaría el Acuerdo de Asociación con una UE en horas bajas. La oferta de Rusia, con el precio del gas y la Unión Aduanera con otros estados satélites exsoviéticos como factores fundamentales, es bastante más provechosa para el país. Sin embargo, esto podría ser el comienzo de una negociación larga que tiene en las elecciones presidenciales de 2015 una fecha clave. Además, por otro lado, EEUU está decidido a entorpecer las relaciones entre Ucrania y Rusia en el plano geoestratégico, aunque tampoco vería de buen grado la anexión de Ucrania a la UE por lo que supondría en el plano económico. Como medida de presión, EEUU, cuya secretaria adjunta para Asuntos Europeos se ha unido a las protestas con numerito incluido, ya ha amenazado con sanciones comerciales. Ante esta situación, Yanukovich es consciente de que puede negociar y regatear con ambos polos de influencia hasta que se reanuden las conversaciones con Europa en febrero, pero la presión interna de la oposición le complica la situación.

¿Quién agita Kiev?
Las plazas de medio mundo se han llenado en estos últimos años en protesta contra gobiernos y dirigentes. Las redes sociales y la juventud forman un componente clave para entender la formación de estas revueltas, muchas veces alentadas por agentes del imperialismo. Es curioso ver el tratamiento mediático que se le da a estos eventos dependiendo de los intereses de Occidente en el país en cuestión. Por ello, las revueltas en el mundo árabe fueron "buenas" al principio pero se acabaron "corrompiendo por su incapacidad para adaptarse a la democracia", según los análisis realizados por nuestros medios de comunicación en un claro ejercicio orientalizador. En el caso de Ucrania, los manifestantes son "luchadores por la libertad" contra el yugo y la injerencia de la Rusia de Putin, convenientemente satanizado desde hace años. Este análisis plano y arrogante aleja al espectador medio de la contextualización necesaria para comprender lo que acontece estos días en Kiev, como ya se explicó la semana pasada en otra entrada.

La oposición a Yanukovich se sitúa en torno a los pilares nacionalistas, proeuropeos, antirrusos y anticomunistas que caracterizan al nacionalismo ucraniano, cuyas expresiones más radicales rozan la apología del nazismo. Otro rasgo común de estas fuerzas, como ya se explicó en el anterior post sobre el tema, es el arraigo que esta ideología tiene en el oeste del país, siendo el este el bastión del regionalismo y, en menor medida, del comunismo.

Batkivshchyna
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Resultados en las presidenciales de 2010
También llamado Unión Patriótica de todas las Ucranias, es el segundo partido del país en número de votos las últimas presidenciales con Yulia Timoshenko como candidata. Con la oligarca en la cárcel por corrupción desde hace dos años, su imagen está siendo empleada como símbolo de las protestas. Firme creyente de  satanizar todo lo que huela a ruso o bolchevismo, como muestra sus intentos por reescribir la historia del país en la URSS durante el gobierno de Yushenko, ahora caído en desgracia. En esta unión de diversos bloques descansan muchas de las esperanzas de la UE al ser más moderado que otros partidos opositores aunque el UDAR le está comiendo terreno ultimamente en esa carrera.

UDAR
Alianza Democrática Ucraniana por la Reforma, liderado por un exboxeador (sic), Vitali Klitschko. Buen amigo de Merkel, este hombre que aboga por la transparencia y perseguir la corrupción ha aparecido en imágenes de todo el mundo estos días arremetiendo contra Yakunovich gracias a su faceta de famoso. Sin embargo, y aunque parezca arrastrar las masas con eficacia, es un partido de derechas, liberal en lo económico y proeuropeo que se niega a conmemorar fechas históricas de la URSS como la liberación contra los nazis. Su eslogan: "Desde el éxito personal, al éxito del país". Obtiene sus mejores resultados en la capital. ¿Os suena de algo? Sí, el UDAR es el UPyD ucraniano. Un partido al alza claramente, que bien podría sustituir a Batkivshchyna como gran partido de oposición.

Svoboda, "Libertad" en ucraniano
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Logo de Svoboda
Un partido de extrema derecha unido con los dos anteriores en oposición a Yanukovich. La tradición nacionalista ucraniana alcanza en esta agrupación su lado más radical y fascista, algo que remite a la colaboración con el Tercer Reich que el nacionalismo ucraniano profesó durante la Segunda Guerra Mundial. Al más puro estilo ultra, Svoboda ha decidido derribar por su cuenta monumentos y estatuas de la época soviética, algo que sería inconcebible en las regiones gobernadas por el Partido de las Regiones. "No hay lugar para los símbolos y la ideología comunista en la Ucrania Europea y si las autoridades no las derriban, lo haremos nosotros mismos", dijo uno de sus líderes al ser imputado por uno de esos actos vandálicos. ¿Ya sabéis quién se encargó de la estatua de Lenin, no?
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Símbolo del PNSU

El gen original de este partido es el Partido Nacional-Socialista de Ucrania, fundado en los primeros momentos tras la desintegración de la URSS y "enemigo irreconciliable del comunismo". Su símbolo original es bastante sugerente y no deja lugar a dudas. Calificado como "antisemita, ultranacionalista y extremista" por organizaciones de DDHH, esta formación fue suavizando algo sus formas entrado el nuevo milenio y se unió a la Revolución o Putsch Naranja de Yushenko dando los primeros pasos para la preocupante alianza que estos días agita Kiev. Fue en 2004 cuando cambió su nombre. Ahora visten de traje y corbata al buen estilo de la extrema derecha europea y los resultados electorales y afiliados han aumentado. Si en 2004 contaban con mil miembros, en 2010 ya alcanzaban los 15.000, aunque su importancia electoral es todavía pequeña. 

Sus resultados electorales son muy fuertes en Lyiv y en las regiones del oeste en general, donde nació y desde donde muchos de sus partidarios se han desplazado a la capital para participar en los disturbios. Se les distingue por la simbología nazi, los gases lacrimógenos y las banderas con sus tres dedos al aire del logo del partido que lucen durante las protestas.

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Resultados de Svoboda en las parlementarias de 2012
Ya vemos cómo, cuando la situación se radicaliza, las oligarquías no dudan en sacar a lo más violento de paseo y aliarse electoralmente con él. El fascismo sigue siendo muy funcional al gran capital en este S. XXI.

Ucrania: choque de dos oligarquías
Se podría pensar, ante la violenta arremetida de todas las fuerzas políticas derechistas, que el gobierno de Yanukovich representa claramente a la izquierda. Nada más lejos de la realidad. A pesar de que sus políticas difieren en muchos aspectos de los partidos derechistas, el Partido de las Regiones representa a la oligarquía blanquiazul, por así decirlo. Un sector de los oligarcas ucranios surgidos tras la desintegración de la URSS asentados en el este del país y asociados al partido regionalista tienen allí sus grandes feudos en cuanto a resultados electorales. Su discurso, dirigido a los mineros y obreros industriales de esas regiones, posee algo de la nostalgia que invade a muchos de esos proletarios respecto a la URSS. Un minero del Don, que gana en torno a 400 euros al mes y que vio cómo el Putsch Naranja agravó la crisis que el sector minero padece poniendo en peligro su puesto de trabajo, mira a Yanukovivh y los oligarcas que le patrocinan –el mayor de ellos es Akhmetov, propietario del Shakhtar Donestk, club emblema del este–  con cierta seguridad de que velara por sus intereses, aunque, en el fondo, sepa que son igual de delincuentes que los del oeste, que sus fortunas son igual de sospechosas. "Llevo trabajando toda mi vida en la mina y, sorprendentemente, no me he hecho millonario", contaba con agudo sarcasmo un entrañable obrero del Don en el documental The Other Chelsea. Es una lógica compleja. El clan oligarca regionalista evoca a la inequívoca cultura rusa que domina las zonas de Donestk, Luhansk o Kharkov para ganarse a la población, que desprecia al renacer naranja que mantiene en vilo el futuro de Ucrania.

Al oeste del país, el clan oligarca naranja apoyado por el gran capital europeo vende a sus masas electorales las lindezas de acercarse a Europa, tal y como hicieron en 1991 respecto a la independencia con dramáticos resultados. Sin embargo, es evidente que la UE solo busca abrir sus mercados en un período de crisis económica y que Ucrania y sus más de 45 millones de habitantes es un botín muy jugoso. ¿Por qué entonces se manifiesta tanta gente?

Una vez más a lo largo de la Historia, se ve a un pueblo manejado por los intereses de la alta burguesía, la propietaria de medio país, bajo el simbolismo de una bandera nacional. "La economía es el motor de la Historia", dice una frase marxista. Sin embargo, la nación sigue siendo a día de hoy el mejor agregador político y desplegar una bandera ucraniana junto a una de la Unión Europea posee un valor enorme para movilizar a las masas. Y es que son pocas las ocasiones en las que el comportamiento político de la sociedad se identifica con sus intereses reales, ni siquiera con verdades o realidades objetivas. Los valores que se les imprime a ciertos símbolos –como la libertad, bienestar e independencia proucraniana y antirrusa que estos días se expresan en las banderas que pasean por Kiev– son mucho más rentables que el discurso de, por ejemplo, el Partido Comunista, que a continuación resumimos. Es cierto también que, para situar la política en ese punto dialéctico, es necesario contar con importantes poderes económicos y mediáticos a través de los cuales canalizar el discurso. Por ello, a los oligarcas de ambos partidos mayoritarios les es tan fácil atraer a las masas y movilizarlas bajo banderas nacionales u otros simbolismos culturales.

Europa como arma política
Aunque los medios se empeñen en construir un mensaje plano y carente de complejidad de cara al público español y europeo, la misma Europa y la posible anexión de Ucrania a la UE es empleada por ambos grandes bloques políticos como un arma política. Por eso, Yanukovich está esperando las ofertas europeas y rusas a ver "quién paga más". La realidad es que el propio Partido Comunista, partidario de unirse a otras repúblicas exsoviéticas alrededor de Rusia en la Unión Aduanera, ha sido el que más empeño ha puesto por que el pueblo ucraniano conozca lo que le espera en caso de aproximarse a uno u otro bloque, llegando a pedir un referéndum sobre la cuestión y para lo que ha reunido tres millones y medio de firmas. Irónicamente, la oposición nacionalista ha boicoteado esta iniciativa comunista –quizás por saber hacia dónde se inclinaría la balanza– y el gobierno tampoco se unió a ella, empleando los tribunales para declarar ilegal la consulta.

Todo esta situación tan inestable debería alargarse hasta las elecciones presidenciales de febrero de 2015. A la espera de nuevas encuestas que analicen el impacto de los disturbios de Kiev y de cómo ha afectado a cada bando, los últimos datos de intención de voto son de principios de octubre realizados por el Centro Razumkov. Las tendencias muestran a la emergente marioneta de Klitschko como alternativa clara a Timoshenko como líder opositor. Los ruidosos neonazis siguen siendo minoritarios mientras que los comunistas no acaban de recuperarse de la crisis que les afecta desde el 2004 y la Revolución/Putsch Naranja.

Encuestas de cara a las presidenciales de 2015

martes, 3 de diciembre de 2013

Ucrania: una nación en eterna división (I)

Ucrania: ¿granero de Rusia o de Europa?

1991 Independencia
El gran reportero Ryszard Kapuscinski retrató, en un pasaje de su libro El Imperio, la independencia de Ucrania acontecida en 1991 describiendo las enormes manifestaciones que exigían la separación de su nación del resto de la URSS, que se derrumbaba durante esos días. Aquellos movimientos de masas, apuntaba el periodista polaco, se producían en la parte oeste del país mientras que en el este eran apenas unos poquitos miles los que desfilaban en pro de la independencia. Este matiz ha marcado la Historia del país durante todo el S.XX. Ucrania y su población se divide en una mitad prorrusa y una proeuropea. De ahí nacen los conflictos y divisiones que estos días se expresan en las calles de Kiev y que subyacen en la nación.

2013 ¿UE o Rusia?
Ucrania es un país grande y dotado de grandes recursos, además de ser una pieza geoestratégica clave para la ofensiva que EEUU y la UE llevan a cabo contra Rusia, que lleva más una década reconstruyendo su imperio con las ex-repúblicas soviéticas como Bielorrusia, Kazajstán y Armenia. El conflicto con Georgia en agosto de 2008 se enmarca en esa lucha por asentar su hegemonía en la región. Con los páises bálticos en manos de la UE, la importancia de una Ucrania cercana a Rusia se multiplica.

La oferta de Europa para atraer al país eslavo a su órbita es muy pobre en comparación a lo que puede ofrecer Rusia a la delicada economía ucraniana. Además, el ejemplo de los países bálticos y otras naciones que pasaron de estar bajo la influencia de Moscú a quedar unidos a Bruselas parece poco prometedor. La UE es un barco que se hunde, como bien sabemos por estos lares y, acercándose a ella, solo facilitas la destrucción de tu industria y el derrumbe de tu soberanía. Por ello, es comprensible que el presidente elegido en 2010 Yanukovich, del Partido de las Regiones, rechace la propuesta europea.

Un país dividido en dos: política, historia, cultura y fútbol
El Partido de las Regiones que gobierna actualmente el país bajo el liderazgo de Yanukovich, ex miembro del PCUS, obtiene sus mejores resultados en las regiones orientales del país, que son las de mayor población, las de mayor influencia rusa y las que poseen mayor industria y renta per capita. Las principales ciudades del este de Ucrania son Donestk, Dnipropetrovsk y Jarkov, con una fuerte tradición industrial y minera. El Partido Comunista, el tercero del país, mantiene cierta cercanía al Partido de las Regiones en algunos aspectos como la cuestión prorrusa.

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Procedencia del voto del regionalismo en las presidenciales de 2010 por regiones


Por el otro lado, el siempre caótico nacionalismo ucraniano está liderado ahora mismo por Yulia Tymoshenko, actualmente en la cárcel por corrupción, y su Unión Patriótica de Todas las Ucranias. Es un partido de derechas, fervientemente anticomunista y se acerca al liberalismo-conservador proeuropeo que ya se manifestó con fuerza en la Revolución naranja de 2004, cuando Viktor Yushchenko accedió a la presidencia en un movimiento político que atrajó la atención de Europa y que es considerado por sectores de la población del país como una suerte de golpe de Estado, el Golpe naranja. El nacionalismo ucranio tiene sus principales feudos desde el centro al oeste del país en ciudades como Kiev y Lyiv, la cual tiene un largo historial de pertenencia a potencias europeas y es donde más se manifiesta el rechazo a Rusia. Muchos de los que se manifestaron en Kiev durante el fin de semana venían de la zona occidental de Ucrania, incluyendo miembros de organizaciones ultraderechistas.

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Procedencia del voto del nacionalismo ucraniano en las presidenciales de 2010 por regiones

La anteriormente mencionada cercanía entre el regionalismo y el Partido Comunista se manifiesta también en el mapa electoral, en el que ha habido un trasvase votos de uno a otro partido en el este del país. El Partido Comunista mantuvo unos fuertes resultados electorales hasta la Revolución naranja, a partir de la cual muchos de sus votantes se acercaron al partido de Yanukovich. Sin embargo, en las últimas elecciones parlamentarias de 2012, el comunismo volvió a florecer en las regiones orientales industriales hasta sumar un total de 2,6 millones de votos a lo largo del país. Durante los años de presidencia de Viktor Yushchenko (2005-2010), el comunismo denunció una fuerte represión hacia sus militantes mediante el acoso, detenciones e, incluso, asesinatos.

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Resultados del Partido Comunista en las parlamentarias de 2012 por regiones
                               
El relato histórico nacional ha sido también uno de los campos de batalla donde más empeño ponen ambas tendencias ideológicas. La Unión Soviética es satanizada sistemáticamente por el nacionalismo, mientras que los mineros orientales del Don no tienen reparos en manifestar cierta nostalgia por ese país ya desaparecido, como se ve en el documental The Other Chelsea, del cual se hablará más tarde. El mito del Holodomor, bien alimentado por el nacionalismo ucranio en el extranjero y por Robert Conquest durante la Guerra Fría, es quizás el ejemplo más claro de esta disputa.

La Segunda Guerra Mundial delató una importante diferencia entre los sentimientos del pueblo ucraniano. Por un lado, el nacionalismo, desde el exterior especialmente, colaboró con el Tercer Reich contra la URSS, aunque la mayoría de la nación se opuso heróicamente a la invasión nazi, que ensayó un verdadero genocidio en los territorios soviéticos hacia una raza que consideraban inferior. Era tal la obsesión antisoviética y antisemita de los nacionalistas ucranianos que sus periódicos fueron suspendidos de actividad en Canadá cuando EEUU entró en la contienda por ser abiertamente nazis. Por eso no es extraño ver esvásticas y simbología fascista entre los que alborotan estos días las calles de Ucrania. Ni que quieran cortarle la cabeza a una estatua de Lenin. Quien tuvo, retuvo. La historia es muestra de ello.

Estas diferencias políticas se expresan también en el campo cultural del país. Así, el idioma ruso es el primero de un 30% de la población, especialmente en las ciudades de las regiones orientales. Las tradiciones culturales –por ejemplo, en la música– son también prorrusas en esas regiones y proeuropeas en la capital y en occidente.
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Porcentaje por regiones de hablantes de ucraniano
                            
Pero si en un ámbito se dividen las masas de manera más clara es en el fútbol. Y, aunque en este blog no se ha mezclado nunca deporte y política en esta medida, este es el momento adecuado. Ucrania, que fue el sostén de la mayoría de las grandes selecciones soviéticas y que aportó de la mano del genial Valeri Lobanovski una revolucionaria manera de comprender el deporte rey con el fútbol total del Dinamo de Kiev, está dividida entre dos grandes equipos: el propio equipo capitalino y el Shakhtar Donestk, orgullo de la Ucrania minera, industrial y prorrusa, que lleva años de claro dominio y cuya gesta en la Copa de la UEFA de 2009 se refleja en el documental The Other Chelsea, del alemán Jakob Preuss. Con cierta ironía, el Shakhtar viste de naranja, color del nacionalismo, y el Dinamo de azul, asociado al Partido de las Regiones.

En este marco, parece inevitable que las fricciones entre estas dos maneras de sentir el país choquen cada cierto tiempo, más teniendo en cuenta los intereses que se ciernen sobre el que fuera granero de la URSS.

La Ucrania de hoy y la de ayer
Sin embargo, para analizar la actual Ucrania es imposible no retroceder al período soviético y a lo que ha venido tras él. A pesar de que la historiografía hegemónica se empeñe en retratar a la URSS como un Imperio tiránico y opresor de las nacionalidades que lo conformaban, la realidad es que desde el primer momento de la Revolución de Octubre se trató a las naciones de aquella naciente Rusia de una manera infinitamente más respetuosa que con el Zar en el poder. Se fomentó la cultura de cada nacionalidad mediante el idioma, editoriales y Academias, a la vez que se defendía el derecho de autodeterminación en caso de que la nación lo quisiera. De hecho, el primer comisario Encargado de las Nacionalidades fue el georgiano Stalin, cuya gran aportación teórica al bolchevismo fue quizás la cuestión nacional y a quien se le acusaría más tarde del genocidio de Holodomor, ampliamante desacreditado. Aunque es cierto que el bolchevismo reprimió duramente el nacionalismo y el anarquismo tras la Revolución y que la hambruna de principios de los 30 desesperó al campesinado ucranio, las razones por las que se produjeron estos acontecimientos están lejos de una posible perversidad por parte de Moscú, que veía en Ucrania una zona imprescindible. La industria nacional se desarrolló notablemente en los años 30 tras sufir la citada hambruna y la economía fue mimada desde el Krémlin tras la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patriótica, contienda que fue filmada por Yulia Solnyseva y Dovjenko, excelente cineasta ucraniano y soviético hasta la médula, en La lucha por nuestra Ucrania Soviética.

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Crecimiento demógrafico en el S. XX.

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Évolución del PIB en los últimos años.
En la actualidad, las estadísticas son claras y no favorecen a los ultranacionalistas. En los últimos veinte años, la Ucrania capitalista se ha convertido casi en un estado fallido, siguiendo la tendencia de sus otrora naciones hermanas. Una muestra clara es el declive demográfico que amenaza al país en los últimos años. Ucrania, que llegó a contar con 52 millones de habitantes, no llega ahora a 46 habiendo perdido casi 7. Las grandes industrias han perdido un peso desastroso y el PIB no se ha recuperado nunca de la dramática caída tras la independencia, cuando surgieron multitud de oportunistas que se hicieron millonarios aprovechándose de los recursos y la corrupción del país, como es el caso de la propia Yulia Tymoshenko. En esta situación, el futuro del país parece incierto y conflictivo, tal y como se ha manifestado durante estos días, en los que el nacionalismo ucraniano ha salido a la calle con una fiereza que aquí sería incocebible. De entre las espectaculares imágenes que nos han dejado los disturbios, resulta casi emotiva la de la Policía defendiendo la estatua dedicada a Lenin ante los ataques de los más violentos. Los medios de comunicación no dudan en etiquetar a estos manifestantes de héroes que luchan por la libertad contra el enemigo: la Rusia de Putin. A pesar de que la UE nos haya llevado en parte a la lamentable situación en la que España y muchos países más se encuentran, Europa sigue vendiendo como estandarte de libertades, progreso y derechos. Muchos lo creen todavía, en Madrid y en Kiev.

1942: Ucrania ocupada
Para terminar con un alabanza al pueblo ucraniano transcribo el breve texto de Eduardo Galeano en su maravilloso libro El fútbol a sol y sombra sobre un grupo de ucranios que se enfrentó en un partido de fútbol a una selección nazi en la Kiev ocupada:
También para los nazis, el fúbol era una cuestión de Estado. Un monumento recuerda, en Ucrania, a los jugadores del Dínamo de Kiev de 1942. En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a una selección de Hitler en el estadio local. Les habían advertido: "si ganan, mueren". Entraron resignados a perder, temblando de miedo y hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de ser dignos. Los once fueron fusilados con las camisetas puestas, en lo alto de un barranco, cuando terminó el partido.