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domingo, 25 de noviembre de 2012

Franquismo sociológico o miedo a pensar

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ABC antes de descubrir la democracia












En España nunca se venció al fascismo. A diferencia de lo que ocurrió en el resto de Europa, en este país el fascismo triunfó durante cuarenta años. Nadie en Europa, ni mucho menos en EE.UU, pensó en librar a España del régimen franquista que nos mantuvo un siglo detrás del resto de Occidente. Todavía hoy, no son pocos los españoles -algunos han estado cerca de la presidencia- que muestran cierta añoranza a aquella época. También es sabido que el partido que hoy nos gobierna fue fundado por un franquista con cargo como Fraga y que nunca ha condenado el franquismo en la UE. Se entiende pues que se toleren actividades de la Fundación Franco. Se entiende también que nuestras calles sigan llamándose con nombres de fascistas. Y es que en España el fascismo triunfó.

El franquismo sociológico se utiliza como expresión para definir la persistencia de rasgos de la sociedad franquista en la España de hoy. Al final, la dictadura, de tan larga y atroz que fue, caló en lo más hondo de la sociedad española, según la teoría del franquismo sociólogico. Así, comprobamos en los españoles -muy especialmente en la derecha- una nula exigencia a sus gobernantes a la vez que se tolera cínicamente escandalos de corrupción. Tampoco es raro ver a gente despreciar a la clase política porque "son todos unos ladrones". Por eso vota tan poca gente y la mayoría de los que votan lo hacen por costumbre. Al PP, concretamente, mucha gente le vota inspirada en el sentimiento de una sociedad como la de Franco, donde la Unidad Nacional, la Iglesia y el Ejercito sean los pilares de este país. Temo que nunca volvamos a dar prioridad al libro antes que al crucifijo.

¿Fue siempre así?
Por otra parte, muchos pensamos que el franquismo fue más consecuencia que el inicio de una era. Al fin y al cabo, y como se ha señalado en los párrafos de arriba, mucha gente vivió el franquismo con gran placidez y seguirían viviendo así de volverse a dar un régimen como aquel.

Echando la vista atrás, se observan actitudes realmente tristes de los españoles en momentos clave de la historia. El más importante es la Guerra de Independencia contra los franceses. Los españoles que, hartos de sufrir el trato imperialista de los franceses, decidieron sublevarse lo hicieron al grito de "¡Vivan las cadenas!". Tristemente, la gente que peleó y murió en aquella contienda lo hacía, no por la Constitución que se estaba forjando en Cádiz, sino por Fernando VII y la oscura Iglesia Católica, dos de los mayores males que ha sufrido España. Quizás sin ellos no hubieramos padecido a Franco ni esta democracia demagoga.

Tras la derrota napoleónica, Fernando VII volvió y unos profesores universitarios enviaron una carta al nuevo rey. En ella escribieron frases como esta:

“…Lejos de nosotros la funesta manía de pensar…”

Más que el franquismo y más que nuestra clase política, es nuestra historia la que nos dificulta estar bien gobernados. Parece que es el miedo a pensar lo que nos empuja a la cobardía en los momentos más importantes de la Historia. 

¿Cambiarémos? Nunca es tarde.

martes, 2 de octubre de 2012

Aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda


Parece ser que al Partido Popular está perdiendo los nervios con la respuesta ciudadana a los brutales recortes que se están aplicando. La oculta pero nunca desaparecida ideología fascista del PP está aflorando en los últimos días. Concretamente en lo referente al trato que se debería dar a las protestas ciudadanas.

El pasado lunes el Presidente del Partido Popular en el Parlamento Europeo, Mayor Oreja, aseguró que “es un disparate que se televisen todos los problemas del orden público con cámaras de televisión, porque incitan a manifestarse”. Quizás a Mayor Oreja le molesta que se difundan por todo el mundo las habituales imágenes de la “democrática” Policía Nacional Española apaleando salvajemente a manifestantes pacíficos. Por cierto, Mayor Oreja es un señor que en una ocasión dijo no entender porque tenía que condenar el franquismo si “la situación era de extraordinaria placidez”.

Desde luego el Gobierno debe estar de acuerdo. Las multitudinarias manifestaciones de la Diada en Catalunya fueron tratadas por la televisión pública (TVE) como si fuesen una simple anécdota. Las críticas por el tratamiento de esta noticia se cobraron su primera víctima con la destitución de la editora que minusvaloró la noticia. Sin embargo, no se han depurado responsabilidades en los puestos superiores de la dirección de telediarios de TVE. Asimismo existen voces que aseguran que desde el Gobierno se presionó al canal de 24h de la televisión pública para que retirase la pantalla pequeña en la que se estaban retransmitiendo las protestas del 25S en directo.

Pero aquí no acaba la cosa. Hoy mismo hemos conocido que la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes opina que la ley que regula el derecho de manifestación y reunión es “muy permisiva y amplia”. Cifuentes ha apostado por “modularla para racionalizar el uso del espacio público”. Una forma eufemística de decir que hay que restringir el derecho a manifestación, suponemos que en función de los intereses del gobierno de turno. Durante las Jornadas Mundiales de la Juventud a las que asistió el Papa no escuchamos ni una sola mención por parte del PP sobre la necesidad de “modular” el derecho a reunión. Y eso que durante aquellos días se paralizaron grandes zonas de Madrid y Barcelona para el disfrute de los peregrinos, llegando incluso a pedir identificaciones a los vecinos que residían en determinadas zonas del centro.

Dentro de poco -esta gente a los que se les va la fuerza por la boca defendiendo su condición de demócratas y que sin embargo pertenecen a un partido fundado por un señor que fue, nada más y nada menos, que Vicepresidente Segundo del Gobierno durante la Dictadura Franquista, y que estuvo implicado, entre otras cosas, en el asesinato de 5 trabajadores a manos de las fuerzas represivas, en Vitoria-Gasteiz- pretenderán prohibir a los medios de comunicación que graben las manifestaciones alegando “motivos de seguridad”. No sería de extrañar. También parecía un disparate que el gobierno equiparase la resistencia pacifica a la autoridad, con atentado a la autoridad, y sin embargo lo hizo.

Y es que, compañeros, aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda.