jueves, 18 de septiembre de 2014

Cuba en datos: El Bloqueo



No se puede analizar objetivamente la situación actual de Cuba, sin analizar previamente los más de 50 años que la Isla lleva sometida a uno de los más duros bloqueos económicos que se han dado en la Historia, y los precedentes que llevaron a esa situación.

Antecedentes

Previamente a la revolución, Cuba constituía de facto una suerte de gran casino en la que las fortunas y las mafias norteamericanas blanqueaban su dinero y pasaban sus vacaciones. Nombres como Meyer Lansky, considerado número dos de la mafia estadounidense, o Luigi Trafficante y “Lucky” Luciano, estaban estrechamente ligados al del dictador cubano Fulgencio Batista.

Arthur M. Schlesinger, asesor del Kennedy, recordando una estancia en La Habana declaró:

“Me horrorizó la manera en que esta adorable ciudad de había transformado en un gran casino y prostíbulo para los hombres de negocio norteamericanos”

La mayoría de la economía productiva cubana estaba en manos de empresas  norteamericanas.  Se estima que a finales de los años 50, el capital estadounidense controlaba el 90% de la producción minera de la Isla, el 80% del sector público, el 50% del servicio ferroviario, el 40% de la producción azucarera y alrededor del 25% de los depósitos bancarios.

Esta situación, que se remontaba décadas atrás, ya era valorada por el Gobierno de EEUU como una oportunidad crucial para poder regir los destinos de la isla a través de presiones económicas. El 29 de julio de 1948, cuatro años antes del golpe de estado de Fulgencio Batista, el Departamento de Estado ya hacía referencia a esta posibilidad en un memorándum interno:

“La economía mono-productora depende casi exclusivamente de Estados Unidos. Si manipulamos las tarifas o la cuota azucarera podemos hundir a toda la isla en la pobreza”

Además, desde el primer mandato de Batista como presidente de Cuba entre los años 1940-1944, EEUU contaba con varias bases aéreas y navales en territorio cubano.

Para comprender hasta que punto estaba sometida la economía cubana a los intereses norteaméricanos, no hay más que observar cuales eran las declaraciones de los embajadores estadounidenses y del Departamento de Estado, preocupados por mantener su soberanía económica a pesar de ser conscientes de que Cuba “está bajo el yugo de un dictador sin piedad”.

El 27 de marzo de 1952, el embajador de EEUU en La Habana realizaba estas declaraciones:

“Las declaraciones del general Batista respecto al capital privado fueron excelentes. Fueron muy bien recibidas y yo sabía sin duda posible que el mundo de los negocios formaba parte de los más entusiastas partidarios del nuevo régimen”

Tras el desembarco de la expedición guerrillera de Fidel Castro, el 2 de diciembre de 1956, Arthur Gardner, embajador de EEUU en Cuba, señalaba que Castro era un “gangster” que “iba a apoderarse de las industrias americanas”, por lo que Estados Unidos debía apoyar al gobierno de Fulgencio Batista y “promover la expansión de los intereses económicos estadounidenses”.

Durante el gobierno de Batista, las inversiones estadounidenses en la isla aumentaron de 657 millones de dólares en 1950, a más de 1.000 millones de dólares en 1958. Sin embargo, durante el primer año de su gobierno, el PIB cayó un 11,41%, y no volvió a alcanzar las cifras anteriores hasta seis años después.

La deuda cubana ascendió de 300 millones de dólares en 1952 a 1.300 millones a finales de 1958. La industria azucarera, una de las principales fuentes de ingresos de la economía cubana, pasó de ingresar 623 millones de pesos en 1952 a tan solo 383 millones un año después de la llegada de Batista al poder. Hasta 1957 no se volverían a superar las cifras de ingresos de 1952.

Según un estudio del Consejo Nacional de Economía de EEUU realizado entre 1956 y 1957, el 35% de la población activa cubana estaba en paro. El 90% de la población no contaba con electricidad. Solamente el 11% de los campesinos podía consumir leche, el 4% carne y el 2% huevos. Además el nivel de analfabetismo alcanzaba al 43% de la población y un tercio de la población no podía beneficiarse de los servicios sanitarios.

Sobre la situación social y económica de cuba durante la década de los 50, John F. Kennedy declaró:

“No hay un país en el mundo (…) donde la colonización económica, la humillación y la explotación fueron peores que las que hubo en Cuba, debido a la política de mi país, durante el régimen de Batista”

Más tarde la administración Kennedy sería una de las grandes responsables de endurecer el bloqueo económico contra Cuba.

Se calcula que durante los 7 años de gobierno de Batista, la dictadura asesino a alrededor de 20.000 cubanos. Una represión que no pudo evitar que el 1 de enero de 1959 los barbudos del Movimiento 26 de Julio entrasen en La Habana, proclamando el triunfo de la revolución.

Triunfo revolucionario y primeros ataques


Tras la derrota de Batista, la maquinaria revolucionaria se pone en marcha. Pese a estar fuertemente influenciado por Ernesto “Che” Guevara y Raul Castro, ambos profundos comunistas, en un principio Fidel Castro, que provenía del Partido Ortodoxo de Cuba, de ideología nacionalista, intenta un acercamiento a los EEUU, a donde realiza una histórica visita entre el 15 y el 27 de abril de 1947.

No es hasta 1961 cuando Fidel Castro proclama la revolución cubana como una revolución socialista. Y hay que esperar hasta diciembre de ese mismo año hasta que Fidel se declara orgullosamente Marxista-Leninista.

Allí intenta entrevistarse con el vicepresidente Nixon que declina su oferta argumentando que tenía que asistir a un campeonato de golf. No obstante Castro realiza diversos homenajes y se reúne con diversas personalidades como el Secretario de las Naciones Unidas.

Fidel Castro, fiel a sus convicciones y a su palabra, firma el 17 de mayo de 1959 la ley de reforma agraria y comienza a realizar una serie de expropiaciones con el fin de recuperar Cuba para los cubanos en un país en el que la gran mayoría de las tierras y los recursos económicos estaban en manos de una minoría terrateniente y empresas extranjeras.

El gobierno revolucionario ofrece indemnizaciones por las expropiaciones pero EEUU en una actitud hostil y victimista las rechaza.

Sin romper relaciones con los EEUU, Cuba comienza entonces a buscar otros mercados y establece relaciones con la Unión Soviética, con quien firma un acuerdo para la venta de azúcar y la compra de petróleo. Las empresas petroleras norteamericanas que operaban en la isla se niegan a procesar petróleo soviético en un claro chantaje al pueblo cubano y ante esta situación, el 29 de junio de 1960 son expropiadas las refinerías de las empresas estadounidenses Texas Oil Company, Shell y Esso.

Comienza entonces una escalada de ataques económicos y terroristas por parte del gobierno estadounidense, con la rebaja de la cuota azucarera en 700.000 toneladas. Medida que fue respondida por el gobierno cubano con la expropiación de más empresas norteamericanas dedicadas a el azúcar y a la telefonía. Esta escalada sigue hasta que finalmente Eisenhower prohíbe las exportaciones a la Isla, exceptuando algunos medicamentos y reduce la cuota azucarera a cero, en lo que supone el primer paso hacia un bloqueo total que culminaría con el gobierno de Kennedy.  El 15 de diciembre de 1960, EEUU rompe relaciones con la isla.

Ya el 4 de marzo de 1960, el carguero La Coubre había sufrido un atentado con explosivos en el que habían muerto 101 personas y más de 200 habían resultado heridas, y el 17 de Marzo, Eisenhower había ordenado la preparación de una fuerza expedicionaria militar con el fin de ejecutar una eventual invasión a Cuba.

Como dato curioso y significativo, cabe recordar que Fulgencio Batista ya había mantenido relaciones económicas con la Unión Soviética en 1957 con la venta de 200.000 toneladas de azúcar. Sin embargo en aquella ocasión el Departamento de Estado de EEUUU no se preocupo en absoluto por estas relaciones.

A comienzos de 1961, Jhon F.Kennedy llega a la presidencia de EEUU y decide continuar con la política belicista de su antecesor. El 15 de abril de ese mismo año, aviones norteamericanos con insignias cubanas y pilotados por exmilitares del gobierno de Batista, bombardean varios puntos de la Isla.

Al día siguiente Fidel Castro pronuncia un histórico discurso en el que califica por primera vez a la revolución cubana como una revolución socialista:

“No pueden perdonarnos que estemos aquí en sus narices y que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de EEUU”

Dos días más tarde del primer ataque, el 17 de abril, una fuerza de 1500 cubanos partidiarios del antiguo dictador Fulgencio Batista, exiliados en Miami desde el triunfo de la revolución y entrenados por la CIA, desembarcan en Playa Girón en un intento de invadir la Isla. La invasión fracasa estrepitosamente tras la rápida respuesta del ejército y las milicias revolucionarias comandadas por el propio Fidel Castro en la primera línea de batalla.

Más de 1.000 invasores son hechos prisioneros e intercambiados con EEUU a cambio de toneladas de alimentos y medicinas, en los que supuso una importantísima victoria militar y moral para la revolución.

Tras la derrota, Kennedy pone en marcha la conocida como Operación Mangosta con el fin de apoyar actos terroristas y subversivos en la Isla y perseguir el asesinato de Castro. Hablaremos sobre la Operación Mangostamás detenidamente en futuros artículos.

Finalmente, a comienzos de 1962, Kennedy amplia el embargo a la isla y firma el decreto del bloqueo económico total a Cuba.

El bloqueo


Estrictamente el bloqueo implica que Cuba no puede importar ni exportar nada procedente de EEUU. Sin embargo, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética, el gobierno norteamericano aprieta más a la economía de la isla. Desde la aprobación en 1992, bajo la administración de Bush padre, de la Ley Torricelli, EEUU aplicó un carácter extraterritorial a su embargo contra Cuba, lo que implica que cualquier país o empresa que realice negocios con la isla, pertenezca al país que pertenezca puede ser sancionada por Estados Unidos.

Cabe señalar que el hecho de establecer unilateralmente una ley con carácter extraterritorial es completamente contraria a la legislación internacional y por lo tanto es ilegal. Además, en 1996, el congreso estadounidense le otorga a esta ley un carácter retroactivo con el fin de poder aplicarla sobre hechos ocurridos antes de la entrada en vigor de dicha legislación. Sobra destacar que esta medida también es contraria al derecho internacional.

De este modo, si un barco extranjero atraca en un puerto cubano, automáticamente EEUU le prohíbe la entrada a sus puertos durante seis meses. Una medida demoledora para la economía de un país que se ve obligado a comerciar principalmente por mar debido a sus condiciones geográficas.

Asimismo si un país otorga ayuda o comercia con Cuba por un valor monetario (X), EEUU disminuye en la misma proporción su ayuda a ese país. Como vemos esto supone un chantaje en toda regla para cualquier nación que quiera comerciar con la isla caribeña.

Algo similar ocurre con las empresas privadas. Así, si un fabricante de coches europeo o de cualquier otro país, quiere vender sus coches en EEUU, tiene que demostrar primero que sus coches no contienen níquel cubano. Lo mismo ocurre con otros sectores como el alimentario, que si quieren entrar en el mercado norteamericano tienen que demostrar que sus productos no contienen azúcar procedente de Cuba.

Además, también gracias a esa ley, si un inversionista se instala en alguna propiedad cubana perteneciente a propietarios privados tanto cubanos como estadounidenses en el momento que fueron expropiadas (hace 50 años) ese inversionista es sancionado. Esta ley es muy eficaz, ya que como hemos señalado al comienzo, antes de la revolución, prácticamente todo el territorio cubano se encontraba en manos de inversionistas privados.

En el campo médico, Cuba se ha visto privada de importar nuevas tecnologías médicas y medicamentos cuyas patentes, en su gran mayoría se encuentran en manos de las farmacéuticas norteamericanas. A pesar de todo, Cuba ha logrado mantenerse  en los primeros puestos en cuanto a servicios sanitarios en el mundo.

Además, EEUU prohíbe a los ciudadanos cubanos residentes en su territorio, viajar a la isla más de dos semanas cada tres años y solo pueden hacerlo si tienen algún familiar directo residiendo en el país caribeño (hijos, abuelos, hermanos o cónyuges). Además los que logran el permiso para viajar no pueden gastar más de 50 dólares al día.

Por su parte los ciudadanos estadounidenses tienen totalmente prohibido viajar a Cuba, excepto con un permiso especial del gobierno norteamericano, arriesgándose a una pena de hasta 10 años de prisión si lo hacen.

El absurdo de esta política llega hasta tal punto que en teoría un ciudadano estadounidense, aunque se encuentre en el extranjero, no puede consumir ningún producto proveniente de Cuba, bajo multa de un millón de euros.

La lista de sanciones por parte de EEUU a empresas internacionales por comerciar o tener intereses en Cuba es interminable y están recogidas en el libro del periodista francés, Salim Lamrani, titulado “Estado de Sitio. Las sanciones de EEUU contra Cuba. Una perspectiva histórica y jurídica”. 

Nosotros mencionaremos algunos de los casos más recientes.

En 2004, EEUU sancionó a la aerolínea española Iberia con 6.833 euros por violar el embargo contra cuba al transportar cigarrillos fabricados bajo licencia cubana.

En 2006, NIKON se negó a entregar una cámara fotográfica que había ganado un joven cubano de 13 años enfermo de una hemofilia incurable y que había ganado el aparato al lograr el primer premio en el Concurso de Dibujo Infantil de las Naciones Unidas. La excusa fue simple: la cámara fotográfica contenía piezas de fabricación estadounidense.

En Junio de 2012, el banco ING recibió una multa de 619 millones de dólares por realizar transacciones con Cuba.

El 27 de Junio de 2014, la empresa Red Bull pagó al Departamento del Tesoro de EEUU, 89.775 dólares para evitar una querella civil por haber rodado un documental en Cuba sin la autorización del gobierno estadounidense.

El 10 de Julio de 2014, el banco francés, BNP Paribas, fue multado por la justicia norteamericana con 8.834 millones de dólares por violar el bloqueo contra cuba.

Con esta nueva multa, la administración del “Nobel de la Paz”, Barack Obama, se postula como la administración estadounidense que más sanciones ha aplicado contra Cuba desde el gobierno de Kennedy.

Entre los casos mencionados, y antes de ellos hay otros cientos de casos similares en los que EEUU ha sancionado fuertemente a diferentes empresas y gobiernos por violar su bloqueo unilateral e ilegal.

El Gobierno cubano estima que desde 1962, el bloqueo le ha ocasionado pérdidas por valor de más de 116.880 millones de dólares. 

Queda en videncia que la principal violación de derechos humanos que se produce en Cuba es la ejercida por los Estados Unidos de América con su privación de libertades al pueblo cubano y el chantaje ilegal sobre cualquiera que intente establecer lazos con ese país.

Una violación de derechos humanos que ha sido apoyada por la oposición cubana en Miami, integrada principalmente por la descendencia de los esbirros de la dictadura de Batista que huyeron tras el triunfo revolucionario, más preocupados por su bienestar personal y el mantenimiento de su lobby que de el verdadero bienestar del pueblo cubano.

En 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas condenó por 24ª vez el embargo contra Cuba. De los 193 países que forman parte de la asamblea, 191 votaron en contra del bloqueo y solamente dos países votaron a favor de la continuidad del acoso contra la isla caribeña: EEUU e Israel.

Ambos países permanentemente en las portadas de los telediarios por sus constantes violaciones de Derechos Humanos a lo largo y ancho del mundo.

domingo, 24 de agosto de 2014

Hacia dónde va el conflicto palestino-israelí: orígenes y actualidad


"El origen de Israel es como el del niño que nace de una violación", declaraba hace unas semanas el lúcido historiador israelí Shlomo Sand en una entrevista publicada en Público. El niño, que nació en 1948, cuando el Estado de Israel se creyó con derecho a apropiarse todo el territorio de la Palestina histórica expulsando a cuanta mayor cantidad de población árabe fuera posible, sigue causando estragos e imposibilitando una salida pacífica y razonable de un conflicto que ya dura ocho décadas.

Desde hace mes y medio, Israel ha vuelto a enseñar los dientes atacando la franja de Gaza, un territorio históricamente rebelde y cuya población está siendo masacrada una vez más ante el vergonzoso silencio de la mayoría de la comunidad internacional occidental, especialmente de EEUU. La agresión se inició tras el secuestro y asesinato de tres chicos israelíes judíos a comienzos de junio cuya autoría fue rápida y falsamente atribuida a Hamás por parte del Estado judío, que, en vez de actuar policial y judicialmente, optó por la vía militar, algo a lo que nos tiene acostumbrados.

Desde el inicio de las acciones militares, el 8 de julio, las atrocidades israelíes han causado (datos de UNRWA) la muerte de en torno a 2.000 personas (459 niños), 10.000 heridos (3.000 niños, de los cuales un tercio quedarán discapacitados para el resto de su vida y en torno a 1.500 huérfanos tras el conflicto). Además, se han destruido colegios, centros humanitarios –han fallecido varios miembros de UNRWA–, multitud de viviendas (un 270% más que en la anterior operación en 2008) provocando el aumento frenético y caótico del ya de por sí enorme número de refugiados sin hogar.

Hay que recordar que la depauperado economía de la franja de Gaza lleva dos décadas –desde los Acuerdos de Oslo– estancada o arruinada y el bloqueo por parte de Israel en 2007 –con la bochornosa complicidad del otrora orgulloso Egipto– no hizo más que ahondar la problemática de una ciudad superpoblada (con una densidad de 5.000 personas por km/2), una tasa de paro disparada (40%) y una inmensa mayoría que sobrevive con menos de dos dólares al día, la mayor parte de ellos vienen de las ayudas de la comunidad internacional, incapaz de buscar una salida política seria y viable. En definitiva, se está viendo una nueva agudización de la crisis humanitaria que Gaza en particular y Palestina en general llevan decenios sufriendo y que merece la pena sintetizar en varias fases.

Origen del conflicto palestino-israelí: un plan por fases
Una leve mirada a la Historia basta para entender que si algo ha sido la región de la Palestina histórica es un crisol de culturas, etnias y religiones. Sin embargo, y a pesar de toda la literatura farsa que se ha intentado construir desde el poderoso lobby sionista estadounidense, es un hecho probado que la población árabe era una mayoría aplastante y poseía la mayor parte de las tierras a comienzos del S.XX, cuando el territorio estaba bajo el Mandato británico. Fue en Inglaterra donde el sionismo, que siempre fue un nacionalismo adinerado, presionó e influyó con dinero para que se llevara a cabo la Declaración Balfour en 1917 con el objetivo de facilitar la llegada de judíos a Palestina intentando crear las bases de lo que vendría después en 1948.

El argumento sionista de que aquella tierra estaba deshabitada, o de que no existía un pueblo que la sintiera como suya como sí hacían los judíos de medio mundo, queda en evidencia si se recuerda que ya a finales de los años 30 tuvo lugar una Revuelta Árabe –que también se llamó Primera Intifada– con motivo del número exagerado de judíos que estaban llegando ilegalmente por aquellos tiempos con la permisividad de Gran Bretaña.

De hecho, existen pruebas concluyentes de que grandes sectores del sionismo –que después se tornarían dominantes siendo parte de los sucesivos gobiernos israelíes– tenían perfectamente planeado que, una vez que obtuvieran un Estado judío propio, la expulsión en masa de la población árabe sería un requisito indispensable para el asentamiento del nuevo Estado. Uno de los arquitectos de dicho plan por fases fue el socialista Ben Gurion, cuyo Partido Laborista y otros sectores izquierdistas de la época creían en teoría en la igualdad de las clases trabajadoras judías y árabes.

Sin embargo, y a pesar de que el Estado de Israel sí que contó con cimientos similares a los de las socialdemocracias europeas, Ben Gurion y su partido eran tan dolorosamente racistas que creían que la resistencia árabe inicial se debía al dominio de los señores feudales sobre la población humilde palestina. En defensa de estos sionistas, hay que reconocer que su visión occidental y racista era compartida por muchas izquierdas europeas, que todavía veían el resto de mundo como tribus de bárbaros feudales. El propio Marx, a finales del S.XIX, vio con buenos ojos la ocupación británica de la India en un claro ejemplo de idealización orientalizante, tal y como el intelectual palestino Edward Said detalló en su obra Orientalismo.

Sin embargo, el sionismo siempre fue más allá. Como un fruto del colonialismo del S.XIX que maduró tardíamente a mediados del S.XX, el trato de Israel al pueblo palestino ha sido totalmente anacrónico protagonizando la ocupación más extendida de la Historia y siendo el racismo uno de sus pilares básicos en una época en la que estas formas de dominación parecían extinguirse.

Un Estado judío sólo para los judíos
Así es, Israel es el Estado de los judíos, el lugar adonde todos los judíos del mundo pueden acudir sin restricciones. Esta idea totalmente etnocentrista parece intolerable hoy en día, y ha sido ampliamente criticada durante décadas desde la Guerra de 1948, cuando las matanzas sionistas y el terror que éstas generaban obligaron a gran parte de la población árabe a huir a otras regiones árabes –especialmente a la vecina Jordania– siendo todavía hoy refugiados oficiales cuyo derecho de regreso no está reconocido por Israel, que ha violado el derecho internacional con una facilidad insultante a lo largo de su existencia. La huida árabe fue contemplada con buenos ojos por el nuevo Estado judío. El propio Ben Gurion se manifestó en estos términos:
"Por lo que conozco de nuestra historia en este país, si se pusiera en marcha un desplazamiento obligatorio, significaría un éxito sin precedentes desde el punto de vista del asentamiento y nos concedería un vasto territorio."
El Estado de Israel, al contrario que cualquier Estado decente, no sostiene el principio de ciudadanía como base de la nación, sino el de simple y llanamente ser judío. Por lo tanto, para crear ese Estado judío, era imprescindible la mayoría judía, por lo que todo aquél que no lo fuera sobraba y era conveniente expulsarlo. De ahí la expulsión de árabes en masa, y el trato de ciudadanos de segunda a los que se quedaron en el país naciente. Otro ejemplo del racismo evidente de Israel fue la facilidad con la que acogieron a los judíos rusos que llegaron tras el derrumbe de la URSS, aunque muchos de ellos no cumplían la mayoría de requisitos para ser considerados judíos. Pero claro, ellos eran rubios, altos, tenían los ojos azules, habían recibido buena educación y eran muy útiles para el Estado israelí, así como para hacer frente al proceso de levantinización (judíos que llegaban de regiones de predominio musulmán y cuya piel y rasgos se parecían más a los de los árabes).

1967: el cisma palestino y árabe
En 1948, tras la derrota de los débiles ejércitos árabes, Gaza pasó a manos de Egipto y Cisjordania a manos de Jordania. La guerra de los Seis Días en 1967, en la que Israel aplastó nuevamente a los árabes, supuso el punto más bajo para dicho pueblo y la consumación de la ocupación de Gaza y Cisjordania a manos de Israel, una situación condenada por la ONU en innumerables ocasiones y que constituye la mayor vergüenza del Estado sionista.
Evolución de los territorios en la Palestina Histórica
Las razones de que aquella derrota fuera tan triste para los pueblos árabes son variadas. Para entonces, el pueblo palestino ya había encontrado formas de acción colectiva y organizada, destacando especialmente la OLP de Arafat, que ganaba fuerza desde Jordania y Siria y actuaba militarmente contra Israel, cuya población no crecía al ritmo que los sionistas deseaban y su economía seguía subvencionada por Occidente. Además, el Estado israelí temía el ascenso de una figura que uniera a los países árabes para crear un contrapoder en la región. El militar nacionalista egipcio Gamal Abdel Nasser aspiraba a ocupar ese espacio de liderazgo árabe, que, por cierto, en aquella época aspiraba a crear una vía al socialismo y era laico, muy lejos de la actual situación de los países de la región que han sido humillados y sometidos surgiendo formas de islamismo como forma de respuesta.

Egipto constituía la mayor esperanza para los palestinos y los árabes ya que contaba con un ejército notable en comparación a las débiles fuerzas de Siria o Jordania. Sin embargo, en 1967, cuando Israel actuó con absoluta soberbia en una crisis que se podría haber solucionado pacíficamente –Naciones Unidas mediante– y destrozó a las tropas de Nasser, la arrogancia sionista se disparó. Llegaron a creerse invencibles, por lo que las posteriores negociaciones para llegar a un acuerdo de paz con los países árabes, y especialmente con Egipto, resultaron ridículas. Ese ha sido uno de los rasgos predominantes de la política exterior israelí, bien respaldada por los EEUU, que consentían y aprobaban todos sus excesos, especialmente desde 1967. Desde entonces, EEUU se convence de la necesidad de Israel para proteger sus intereses en la región, lo que provocará el ascenso del enfermizo lobby sionista en el país.

Fue tal la prepotencia de Israel en dichas "negociaciones" –boicoteó propuestas totamente neutrales, incluyendo alguna venida desde Washington– que, en 1973, Egipto, gobernado por otro militar nacionalista, Al-Sadat, tras la muerte de un infarto de Nasser, se vio obligado a atacar provocando el terror en el país judío, que creyó perder la guerra en un principio. Aunque consiguió enderezar el conflicto militarmente hablando, Israel se vio débil por primera vez ante el sorprendente poderío egipcio. Solo en esas circunstancias mostró una actitud más dialogante firmando en 1977 un Tratado de Paz con Al-Sadat. En cierta manera, ese momento culminante apaciguó a Egipto, restando opciones para una futura unidad árabe que pudiese liberar a los palestinos, cuyos líderes de la OLP fueron expulsados de Jordania tras una triste guerra –el Septiembre Negro que acabó con los sueños del panarabismo–, teniendo que instalarse en Líbano.

La invasión de Líbano: el via crucis de la OLP
Para 1982, la OLP se había establecido en Líbano, desde donde lanzaba ataques militares sobre Israel en el que provocaba muertes de civiles y militares como respuesta a la ocupación ilegal de los Territorios Ocupados de Gaza y Cisjordania. Por ello, el gobierno israelí procedió a atacar a su vecino del norte con más fuerza que nunca –hasta entonces ya era costumbre realizar incursiones violentas. Y en 1982, el famoso y casi imbatible ejercito israelí marchó sobre Beirut, capital de un país en plena guerra civil. Además de destrozar medio país y provocar la muerte de 20.000 libaneses y palestinos, Israel destruyó la base de la OLP –incluyendo los archivos de la organización– obligándola a irse a Túnez, donde la quiebra moral de Arafat y sus compañeros empezaría a forjarse tal y como se explicará más tarde. 

Sobre este conflicto, es recomendable ver la película autobiográfica Vals con Bashir, dirigida por Airl Folman, que participó en la guerra siendo un chaval. La película establece un paralelismo claro entre el comportamiento del ejército israelí con el de los nazis en los campos de concentración. Al igual que aquellos verdugos, los soldados de Israel se habían convertido en funcionarios de la muerte, más o menos apasionados, cuyo racismo aparece desprovisto de sadismo pero que causa matanzas de similares características. Hay que añadir que Israel no abandona el sur del Líbano hasta 2000, cuando la presión ejercida sobre el pesado ejército sionista por la organización político-militar Hezbollah y el pueblo libanés árabe se convierte en insoportable.

A partir de entonces, la OLP, que siguió siendo golpeada en Túnez, va a adoptar una postura de acercamiento a EEUU creyendo que esa era la mejor vía para obtener un Estado propio. Arafat y su camarilla empiezan a sentirse cómodos en esos círculos, exhibiendo una vida lujosa y distanciándose de su pueblo, cuya expresión más contundente de descontento será la Primera Intifada a finales de los 80, que propiciará la emergencia de Hamás, una organización islamista bastante alejada de la ideología de la Al Fatah de Arafat.

Oslo: un proceso de paz fracasado
A partir de finales de los 80, el papel de la OLP y de Arafat empieza a tornarse vergonzoso y aberrante. Es cierto que este análisis cuenta con la perspectiva que da el tiempo y que a Arafat ya no le quedaban muchas más salidas pero cuando en 1988 reconoció a Israel y comenzó el proceso que culminaría en la conversaciones de Oslo, el líder palestino estaba empezando a clavar sobre Palestina unos clavos muy difíciles de sacar en el futuro. Arafat y la OLP se plegó a las exigencias de paz de Israel y EEUU sin ser capaz de representar dignamente a su pueblo expulsado, ocupado, humillado  y masacrado desde 1948.

Es por ello que desde Oslo no hay nada más importante en el conflicto palestino-israelí que la paz, es por ello que los medios de comunicación occidentales, especialmente en EEUU, nunca se referirán a la ocupación en sus emisiones pero sí de que Hamás lanza cohetes con nula capacidad destructiva. No hablarán del armamento de última generación que EEUU regala a Israel para asesinar niños palestinos, pero sí de la violencia árabe que no cesa aquí y allá. Ponen a la misma altura dos violencias que son totalmente diferentes. Esta fórmula de propaganda se ha visto favorecida por las teorías de Huntington sobre la Guerra de Civilizaciones, metiendo en el mismo saco a todo musulmán o árabe y etiquetándolos de terrorista y bárbaro.

En esta labor, el lobby sionista estadounidense ha jugado un papel clave apropiándose de la única versión que los medios de comunicación dan sobre el conflicto, una tarea los palestinos han desempeñado pobremente, siendo incapaces de contrarrestar el poderío mediático de Israel. Es cierto que sus limitaciones económicas son mayores que las israelíes, pero su superioridad moral es evidente a todas luces. Es en esa área donde Palestina debe cimentar sus opciones futuras de cara a ganar apoyo en el exterior e incluso en la propia Israel, donde también existen sectores críticos con la gestión de los gobiernos de su país y una interesante tradición de izquierda dialogante.

Con Oslo, Arafat aceptó que su pueblo era un pueblo ocupado a cambio de una vida acomodada y ciertos privilegios en Ramalah para él y los suyos, además de unos ínfimos poderes internos de gobierno en Palestina, aunque nunca con soberanía real ya que Israel siguió empleándole como una marioneta. Los asentamientos de colonos y la construcción de redes de carreteras en Cisjordania han acabado por fragmentar los territorios –haciéndolos económicamente inviables– que están bajo gobierno de la corrupta Autoridad Palestina, incapaz de defender a su pueblo de las humillaciones en los controles fronterizos, del robo de tierras y de la violencia militar.  La Segunda Intifada a comienzos del milenio evidenció este fracaso y dio paso a una situación de cierta indefinición que cristaliza con estas operaciones de disciplinamiento de la Franja a manos del poderoso y violento ejército israelí.

El ascenso de Hamás propició un enfrentamiento con Fatah en 2006, que dejó muertos por ambos bandos, pero en las últimas fechas parecían haberse acercado las posturas entres ambas formaciones, algo no muy conveniente para el sionismo más radical, que aún llora la muerte del asesino de masas Ariel Sharon. Quizá ese acercamiento entre fuerzas palestinas ha inquietado lo suficiente a Tel-Aviv como para animarse a la masacre que está siendo la Operación Margen Protector, que cumple 46 días, ya que una nueva radicalización de Hamás volvería a situar el debate –si no lo estaba ya– en los pérfidos y malvados árabes que andan desmadrados cortando cabezas a periodistas estadounidenses en Irak o lanzando cohetes a los pobres israelíes. Es curioso ver cómo Occidente, donde se produjeron las más violentas muestras de antisemitismo a lo largo de la Historia, acusa de antisemitismo a los actos defensivos que los palestinos llevan a cabo. La mala conciencia, supongo.

Perspectivas
Ni siquiera el régimen sudafricano del apartheid se atrevió a bombardear los bantustanes donde los negros malvivían. El caso de Israel es posiblemente aún más cruel que aquel que castigó el sur de África. Por ello, la empresa de Palestina parece más complicada que la de Mandela, sobre todo teniendo en cuenta la tradicional escasa valía de sus dirigentes. Sin embargo, el pueblo palestino ha demostrado una tenacidad fuera de lo normal resistiendo a este "genocidio a cámara lenta" al que Israel intenta someterle. Creando unas condiciones de vida tan miserables en los Territorios Ocupados, era de esperar que los palestinos renunciaran a su identidad y marcharan a otros países o incluso que intentaran amoldarse a vivir en Israel como chusma bajo un Estado que no los reconoce como ciudadanos de pleno derecho. 

El factor demográfico favorece a Palestina –ya hay casi tantos árabes como judíos en la Palestina Histórica y la tendencia va a más debido al gran número de nacimientos palestinos. De seguir existiendo ese tenaz espíritu de resistencia, es posible que haya una salida para el heroico pueblo. La vía violenta no parece muy prometedora. Aunque el derecho internacional ampare la violencia que un pueblo ocupado ejerce contra su agresor y por lo tanto resulta ridículo condenarla –los periodistas occidentales han olvidado este pequeño detalle hace tiempo–, en el plano militar la superioridad israelí es manifiesta. También conviene tener en cuenta el papel que la geopolítica debería jugar en el conflicto. Oriente Medio vuelve a ser un espacio violento donde el islamismo crece con la colaboración unas veces y la condena otras de un Occidente que ansía dominar la región para dificultar las vías de aprovisionamiento energético que tan desesperadamente necesita y necesitará en el futuro China, a pesar de que ésta haya aliviado esa sed de petróleo con el trato con Rusia.

Las revoluciones árabes no acabaron de concretarse en algo positivo y sólido para el conjunto de países árabes, cuyos gobiernos parecen más desunidos que nunca, cuando no se ven envueltos en sangrientas guerras civiles, como en Siria. No surgen liderazgos laicos, como fantasea cierta izquierda europea, que olvida el papel del imperialismo occidental en la región y se aferra a teorías racistas que no hacen sino aumentar el desprecio hacia los árabes. El artículo enlazado está escrito por un "prestigioso" periodista progresista como Enric González y me recuerda a la postura de la izquierda con respecto a Ucrania y las formas de extrema derecha que resurgen allí.

Los neonazis del ejército ucraniano son los equivalentes al Ejército Islámico que corta cabezas en Irak y Siria. Llevan en alguna parte de su cuerpo la firma Made in Occidente y amenazan con sumergir a sus pueblos en un baño de sangre generalizado en lo que se puede convertir –sí, desgraciadamente, sí– en un choque entre civilizaciones en el que la mayoría del pueblo árabe no sabrá que está participando ya que es una formulación construida desde Occidente por los propagandistas e ideologos occidentales para las asustadas y paralizadas sociedades occidentales. Esa es una perspectiva aterradora para los palestinos, que podrían ser de los primeros sacrificados. 

Aunque la geopolítica parezca cruel y esté alejada de la voluntad del pueblo árabe, todavía debemos esperar que resurjan en esos países formas de organización similares a las que están surgiendo en Latinoamerica –con las diferencias evidentes entre regiones y culturas– y esperemos surjan en Europa para frenar el ascenso de estos grupos extremistas que emergen en lugares tan diversos como Ucrania, Venezuela, Oriente Medio e incluso en la pulcra Europa y que recuerdan tanto al ascenso del fascismo en los años 20 y 30. Para Palestina, además, será importante acceder a contar su historia, su sufrimiento y sus peticiones al mundo y no esconderse en su asediado territorio, buscar alianzas en EEUU, Europa e Israel para concienciar de su lamentable situación a cuantas más personas mejor y, sobre todo, mostrar la perseverancia de seguir siendo un pueblo digno y combativo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Sobre la irrupción de Podemos

Pablo Iglesias y Podemos, los principales triunfadores del pasado 25-M

En las pasadas elecciones al Parlamento Europeo del 25 de Mayo, destacó (además del desplome del bipartidismo) la irrupción de Podemos. El partido de Pablo Iglesias, con menos de cuatro meses de existencia, logró cinco escaños y se convirtió en la tercera fuerza en comunidades como Madrid o Asturias. Si bien el movimiento liderado por el propio Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón y demás intelectuales anteriormente conocidos por los programas La Tuerka y Fort Apache ha suscitado desde su nacimiento largos debates entre la izquierda, los sorprendentes resultados de los comicios del domingo han colocado a Podemos definitivamente en el panorama mediático, y no hay televisión o periódico de masas que no haya dedicado gran parte de sus crónicas electorales al que es hoy el partido revelación.

Realmente, no se puede entender este éxito sin las constantes apariciones de Pablo Iglesias en horarios de máxima audiencia. Desde que el año pasado comenzara a dejarse ver en los debates de Intereconomía frente a Jiménez Losantos para más tarde convertirse en asiduo de La Sexta Noche y Las Mañanas de Cuatro, la popularidad del profesor madrileño ha experimentado un ascenso meteórico y constante, alcanzando su cénit el pasado 25 de Mayo. Como cada vez que un movimiento progresista consigue resultados electorales esperanzadores, no han faltado ni los grandilocuentes epítetos ni las feroces críticas desde la derecha y ciertos sectores de la izquierda. En este escrito, trataremos de analizar el por qué de los cinco escaños de Podemos y la difícil relación entre los intelectuales de la Tuerka y los llamados ortodoxos, que ni mucho menos ha nacido este domingo.

La importancia de la hegemonía y la comunicación política

Resulta difícil de creer que un partido tan joven logre cinco escaños, a pesar del descontento general con el bipartidismo, el apolitismo imperante y el hecho de que las elecciones europeas favorezcan el voto de castigo. Otros colectivos que irrumpieron recientemente para regenerar la democracia, como Ciutadans o Movimiento Red, ni se acercan al millón de personas que votó a Iglesias el 25-M. Por su parte, UPyD, que en su día se presentó como una alternativa a PP y PSOE, ha sufrido un notable estancamiento por las enormes dificultades que supone ser la Stacy Malibu de siempre con sombrero (rosa) nuevo. En cuanto a IU, a pesar de cosechar unos resultados decentes, puede decirse que no ha sabido aprovechar estos años de excepcionalidad para convertirse en una alternativa de gobierno real. Podemos es sin duda el gran triunfador del pasado domingo, pero ¿cómo han conseguido unos profesores de Ciencias Políticas ilusionar a la gente y convertir en poder electoral el descontento abanderado por el 15-M hace tres años?

La respuesta está en la brillante lección de comunicación política que han brindado Iglesias y los suyos al espectro político en general y a la izquierda en particular durante su campaña. No son pocas las veces en las que ellos mismos han reconocido su voluntad de adaptar el mensaje, de convertir las ideas de la izquierda en ideas de sentido común. De nada sirve defender las bondades de la nacionalización de sectores estratégicos y la socialización de los medios de producción si no se convence a las masas de que es lo realmente necesario para el país. Y no se persuade al pueblo recitando El Capital, sino hablándole en su idioma. Esta táctica, muchas veces criticada por los marxistas-leninistas más ortodoxos, ha demostrado ser útil, al menos para lograr votos y politizar a sectores olvidados hace mucho por la izquierda. Y, aunque se podría discutir mucho sobre la ideología de Podemos, parece indiscutible que detrás de sus mensajes facilones hay un dilatado estudio de lo que Engels y Marx llamaban superestructura y que Gramsci desarrollaría más adelante en su estudio de la hegemonía.

De esa voluntad de adaptar el discurso han salido frases como "no se trata de izquierdas ni derechas, sino de sentido común" o "para defender ciertas cosas no hace falta ser de izquierdas, sino patriota". Por mucho que puedan doler estas afirmaciones, hay que entenderlas como formas de acercarse a sectores de la población que, siendo potencialmente de izquierda, sienten un miedo atroz al comunismo. Pero al ser su voto crucial para la toma de poder, desde Podemos se ha apostado por prescindir de términos como "dictadura del proletariado". En cuanto a la concepción de la idea de patriotismo entendida como defensa de lo común y no el culto a una bandera, hay que reconocerle a Iglesias haber encontrado una buena forma de apropiarse desde la izquierda de un concepto tan importante en comunicación política como es el nacionalismo (especialmente en España, donde los sectores progresistas ha tenido siempre grandes problemas para utilizarlo en su provecho). No hay que olvidar, por blasfema que pueda resultar la comparación, que símbolos del socialismo como Fidel Castro y Hugo Chávez imprimieron, sobre todo en sus inicios, un enorme componente nacional a sus discursos. Entendiendo que la revolución bolivariana es el principal referente de la masa tuerkera, no es de extrañar que hayan optado por una estrategia similar.

En esta conferencia de hace un año, el ahora líder de Podemos resumía mejor que nadie la estrategia que tomaría posteriormente para exigir medidas como nacionalización de la banca y auditoría de la deuda sin utilizar simbología tradicional de izquierdas.

Otro punto importante para entender el éxito de Podemos es su constante aparición en los medios de comunicación. Si bien la derecha mediática ha empezado hace pocos días una previsible campaña contra el movimiento, relacionándolo con Irán, Venezuela, ETA y todo lo que pueda asustar al votante español, no puede negarse que otros medios como LaSexta, Cuatro o Público han contribuido positivamente a la popularidad del partido púrpura. Los cinco escaños son inimaginables sin ese poder mediático otorgado por la prensa burguesa. Y aunque, como todo, ha sido motivo de crítica, la apuesta por salir de lo marginal y entrar de lleno en la política-espectáculo de programas como La Sexta Noche le ha salido, de momento, bastante bien a Iglesias y su tropa.

La eterna lucha entre revisionistas y dogmáticos

Este artículo busca, además de localizar las claves de Podemos, poner en el punto de mira un conflicto inherente a la izquierda transformadora que desde el domingo se ha intensificado en las redes sociales: el eterno debate entre reformistas y ortodoxos, trotskistas y estalinistas, socialdemócratas y dogmáticos. Un tema que se remonta a los inicios del siglo XX y que, resultando siempre aburrido, se repite constantemente. Las recientes entrevistas del joven periodista de Furorvlog al rapero Pablo Hasel (14:17) y Pablo Iglesias (14:10) simbolizan perfectamente esta "guerra civil" entre comunistas, que siempre se ha traducido en dificultades para esa necesaria unión de la izquierda.

Fundado por Bernstein hace más de cien años (lo que no impide que puedan llamar obsoletos siempre que quieran a los marxistas), el revisionismo es la doctrina que, sin renunciar al socialismo, reniega de cuestiones básicas del pensamiento de Marx y Engels. Puede adoptar muchas formas, siendo la más común la socialdemocracia (entendiéndola como una izquierda bastante más progresista que el PSOE, sin llegar al marxismo), que rechaza la vía violenta a la revolución y puede pecar de un culto al electoralismo perjudicial para el movimiento socialista. Hoy, casi todo el mundo utiliza el término "revisionista" con intención peyorativa, y la experiencia histórica muestra que, en la mayoría de ocasiones, esta ideología suele actuar como cara amable del capitalismo y  acaba traicionando a la clase obrera.

Por su parte, se llama izquierdista al marxista que, buscando la mayor "pureza" posible, resulta contraproducente y termina siendo un enemigo de clase. El propio Lenin advirtió del peligro de esta patología, a la que definía como "enfermedad infantil". También conocidos como ortodoxos y dogmáticos, suelen ser marginales, nostálgicos del socialismo real, simpatizantes del terrorismo y posiblemente sean la izquierda más radical del espectro político.

De este sector del movimiento comunista han salido, exceptuando a la derecha más rancia (cuya opinión no interesa en este artículo), los mayores críticos de Podemos. Algunos de los puntos que le reprochan a Iglesias son los comentados en el apartado anterior. El utilizar "casta política" en lugar de "burguesía" es, para muchos, desaconsejable. Porque ese ímpetu en adaptar el discurso para llegar a la masa ha provocado que las bases del partido se hayan llenado de gente con poca formación política que, en nombre de Podemos, han llegado a escribir tweets contra la propia Venezuela de Maduro. Y aquí hay un problema importante. Porque además de la propaganda, hay que tener en cuenta la educación de la clase obrera. De nada sirve conseguir votos de gente que al día siguiente continúa siendo masa manipulable por el sistema capitalista.

Otros aspectos como el personalismo, la tendencia a desmarcarse del extinto socialismo del este, las innecesarias críticas a la URSS, un presunto lado oscuro de sus líderes, algunas intervenciones polémicas de Iglesias o Monedero, la simpatía hacia el movimiento de personajes tan complicados como Santiago Alba Rico o el tratamiento más que benévolo de las cadenas más progresistas hacia la formación púrpura también hace sospechar a los llamados ortodoxos. Y aunque canse a muchos el empeño en atacar hasta la extenuación a toda izquierda no marxista, seguramente la mejor manera de respetar a Podemos como movimiento sea ser constantemente críticos con él, del mismo modo que lo defendemos ante las injurias de la caverna.

Las críticas más "conspiranoicas", de hecho, ven a Pablo Iglesias como la versión contemporánea de Felipe González, en tanto abanderado de una transición que la burguesía prepara en este clima de descontento general con el régimen operante. El tiempo dirá si Podemos termina traicionando a la clase obrera, pero de momento esas acusaciones extremistas no se asemejan demasiado a la realidad.

Sin tratar de etiquetar a nadie como izquierdista o reformista, todo comunista debería saber localizar ambas "desviaciones" de la ideología y criticarlas, ya que ambas son perjudiciales a su manera. La clave está, seguramente, en tomar a Marx como referente y no como biblia. Podemos no es marxista como tal, pero sí ha contribuido a ilusionar y empoderar a unas masas que habían perdido toda fe en la política. Una presumible anexión a IU (entendiéndolo esta unión como algo más que una simple suma de siglas), sumado al desplome de PP y PSOE, podría optar a gobierno en pocos años. Y ese poder institucional, con sus limitaciones, mejoraría la vida de la gente. Todavía no se sabe si Pablo Iglesias es el hombre que abanderará ese proyecto o la enésima traición de la socialdemocracia. De momento, sólo podemos ver cómo evoluciona esta nueva propuesta electoral.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Kiev cada vez más alejado del sureste (V)

Crimea y la operación “antiterrorista”

Tras la anexión de la península de Crimea a la Federación Rusa, los levantamientos en las regiones del este y el sur de Ucrania se han ido sucediendo en un goteo incesante.  Hasta 16 ciudades se encuentran en poder de las denominadas “autodefensas” pro-rusas, la mayoría de ellas en la región de Donbáss, una región con una importante tradición minera y siderúrgica. Además, en otras ciudades ucranianas como Odessa también se han producido levantamientos de sectores de la población contrarios al nuevo gobierno de Kiev, conformado entre otras formaciones, por partidos de extrema-derecha que cuentan con varias carteras ministeriales en su poder.

Ante los alzamientos en el este del país, Kiev anuncio el inicio de una operación “antiterrorista” destinada a recuperar los espacios ocupados por las autodefensas que, si bien armados, se habían levantado de una forma muchísimo más pacífica que lo que lo habían hecho los que ahora ocupan el gobierno durante los meses que estuvieron acampados en Maidan.

Para ello se enviaron fuerzas dependientes del Ministerio de defensa (ejército) y del Ministerio del Interior (Unidades de la policía). El comienzo de la ofensiva se desarrolló principalmente en torno a la ciudad de Slavyansk y al aeródromo de la ciudad de Kramatorsk. Al poco de iniciarse la operación se conocía la noticia de que seis blindados del ejército ucraniano y sus correspondientes tripulaciones habían desertado pasándose al bando pro-ruso.

Tras esa noticia y los pocos avances  logrados por las fuerzas gubernamentales, que se habían encontrado con que los vecinos de las ciudades salían en masa y desarmados a impedir su avance,  Kiev decidió suspender de forma temporal la operación.

La Guardia Nacional

La Guardia Nacional es un cuerpo paramilitar dependiente del Ministerio del Interior,  creado por el nuevo Gobierno de Kiev tres días antes de la celebración del referéndum en el que Crimea decidió escindirse de Ucrania y pasar a formar parte de Rusia.

Según el Ministerio del Interior, esta fuerza de choque podría contar con hasta 60.000 hombres procedentes en su mayoría de los grupos de combatientes que estuvieron en primera línea durante los meses que duró la ocupación y los enfrentamientos en Maidan.  Estos integrantes proceden en su mayoría de partidos políticos como Pravy Sector (Sector derecho) y Svoboda, caracterizados por su ideología ultranacionalista, antisemita y neo-nazi.

Operación “antiterrorista”: Segunda parte

Tras las deserciones y los reveses sufridos en la primera fase de la operación “antiterrorista”, en la que algunos soldados llegaron incluso a inutilizar sus fusiles en señal de que se negaban a disparar contra su propio pueblo, el Gobierno, consciente de que muchos soldados, como pueblo que son, no simpatizaban con los fines de la operación militar, tenían simpatías más cercanas a los pro-rusos o simplemente contaban con familiares en las zonas que el gobierno les estaba ordenando atacar, decidió reanudar la operación  incorporando esta vez a la Guardia Nacional y sustituyendo algunas unidades militares por otras más leales de otras zonas del país.

La ofensiva se centró de nuevo en el aeródromo de Kramatorsk y en la ciudad de Slavyansk, convertida en principal bastión pro-ruso. Desde entonces han venido sucediéndose diferentes avances y retrocesos de ambos bandos y pequeñas escaramuzas en puestos de control de carretera, pero sin embargo la situación ha permanecido estancada y los pro-rusos han demostrado ser eficaces en la defensa, habiendo conseguido derribar hasta 4 helicópteros del ejército ucraniano.

Además en los últimos días han ocupado nuevos edificios gubernamentales, una muestra de su determinación por celebrar el referéndum convocado para el Domingo 11 de Mayo y desligarse una vez por todas de las nuevas autoridades de Kiev, a las que consideran ilegítimas y golpistas y de las que reniegan por sus claros lazos con formaciones fascistas.

Autodefensas pro-rusas

Mauricio Lima: NYT
La afinidad con Rusia de los habitantes de estas regiones sublevadas proviene de su cercanía cultural y lingüística y de su propia historia, ya que hasta hace escasamente 23 años, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, y muchos años antes de esta, gran parte de lo que hoy se conoce como Ucrania pertenecía al Imperio Ruso, llegando a ser Kiev, durante muchos años, la capital rusa.

Las personas que integran las milicias pro-rusas son en su mayoría cuentan con experiencia militar, como han demostrado con su efectividad a la hora de defender sus posiciones. Algunos fueron integrantes del ejército soviético y cuentan con experiencia en Afganistán, otros han sido miembros del ejército ucraniano y muchos otros pertenecen o pertenecieron a las fuerzas de seguridad, muchos de ellos a los Berkut. 

Como se contaba en un artículo del New York Times de hace unos días, son organizados, disciplinados y no beben alcohol. Además entre ellos hay diferentes opiniones acerca del futuro de la región. Unos optan por la unión a Rusia, otros por la independencia total y otros por la convivencia dentro de una Ucrania federal. Sin embargo les une su rechazo a la junta de Kiev. Aquí enlazo el artículo que está redactado en inglés, ya que me parece muy interesante y un ejercicio de buen periodismo, algo que escasea cada vez más.

Futuro

El futuro de esta crisis se vislumbra muy complicado, sin embargo me arriesgaré y expondré una de las posibilidades que contemplo después de ver la evolución que está teniendo todo esto. Dejaré al margen las que sugieren una Guerra Civil, una confrontación militar con Rusia o la entrada directa de la OTAN en el asunto.

En mi opinión los pro-rusos tienen la partida ganada incluso antes del desenlace final. Kiev se está mostrando incapaz para retomar el control de las zonas perdidas y sus mensajes contradictorios no ayudan a aportar credibilidad a su discurso.

Por otra parte, después de la matanza de Odessa en la que militantes favorables al gobierno impuesto por el Maidan asesinaron a más de 50 personas en la Casa de los Sindicatos, ha puesto de manifiesto y de forma irrefutable la ideología y moralidad de un amplio sector de los pilares que sustentan a la junta y que a su vez se ven respaldados recíprocamente por esta.

Pese a que muchos ya llevábamos avisando desde hace tiempo sobre la participación y el liderazgo de formaciones neo-nazis en las revueltas de Kiev, es ahora cuando el mundo está contemplando en su versión más salvaje, el grave crimen que ha cometido al respaldar y avalar la llegada al poder de estas formaciones.
Los medios de comunicación occidentales seguirán haciéndole el juego al nuevo gobierno pro-europeo, pero la opinión pública internacional no seguirá tragándose ese discurso por mucho tiempo.

Las sanciones contra Rusia anunciadas por EEUU y la UE son puro humo para intentar mostrar cierta posición de dureza frente a Moscú. S conscientes de que en el caso de llevarlas a cabo se verían más perjudicados los sancionadores que los sancionados, ya que la Unión Europea en especial tiene una gran dependencia energética de Rusia y EEUU tiene también fuertes lazos económicos con Moscú.

Putin por su parte dejó clara su intención de defender los intereses de Rusia y a la población pro-rusa de Ucrania, y así lo dejó claro cuando envío tropas a la península de Crimea antes del Referéndum por el que se anexionó a Rusia.

Si bien es cierto que en la región de Donbáss no ha intervenido, cuenta con la aprobación del parlamento Ruso para hacer uso del ejército cuando lo considere oportuno. El Ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, ha dicho que no se dan las condiciones para la celebración de las elecciones generales convocadas para el 25 de Mayo en Ucrania. Sin embargo no ha dicho lo mismo sobre el referéndum previsto para el 11 de Mayo en las regiones sublevadas, lo que claramente significa que Moscú les otorga legitimidad.

En el probable caso de que las autodefensas consigan mantener el control hasta el próximo domingo y que el referéndum arroje un resultado favorable a la separación de Ucrania, considero factible que Rusia se ampare en esa “legalidad” para enviar tropas a el este de Ucrania con el fin de garantizar la seguridad de sus habitantes de cara a un segundo referéndum en el que se decidiría la anexión de esas regiones a la Federación Rusa.

Se trataría de una jugada parecida a lo ocurrido en Crimea, y podría escudar su intervención tanto en el resultado del referéndum como en las reiteradas peticiones de intervención y ayuda que han hecho los dirigentes pro-rusos desde el comienzo del levantamiento.

Esto como ya he dicho antes es simplemente una hipótesis a la que he llegado viendo el desarrollo de los acontecimientos. Si ocurre o no, el tiempo lo dirá. Lo que sí parece claro es que Ucrania nunca volverá a ser lo que conocíamos y que está irremediablemente destinada a dividirse.


Artículos relacionados en este blog: