miércoles, 7 de mayo de 2014

Kiev cada vez más alejado del sureste (V)

Crimea y la operación “antiterrorista”

Tras la anexión de la península de Crimea a la Federación Rusa, los levantamientos en las regiones del este y el sur de Ucrania se han ido sucediendo en un goteo incesante.  Hasta 16 ciudades se encuentran en poder de las denominadas “autodefensas” pro-rusas, la mayoría de ellas en la región de Donbáss, una región con una importante tradición minera y siderúrgica. Además, en otras ciudades ucranianas como Odessa también se han producido levantamientos de sectores de la población contrarios al nuevo gobierno de Kiev, conformado entre otras formaciones, por partidos de extrema-derecha que cuentan con varias carteras ministeriales en su poder.

Ante los alzamientos en el este del país, Kiev anuncio el inicio de una operación “antiterrorista” destinada a recuperar los espacios ocupados por las autodefensas que, si bien armados, se habían levantado de una forma muchísimo más pacífica que lo que lo habían hecho los que ahora ocupan el gobierno durante los meses que estuvieron acampados en Maidan.

Para ello se enviaron fuerzas dependientes del Ministerio de defensa (ejército) y del Ministerio del Interior (Unidades de la policía). El comienzo de la ofensiva se desarrolló principalmente en torno a la ciudad de Slavyansk y al aeródromo de la ciudad de Kramatorsk. Al poco de iniciarse la operación se conocía la noticia de que seis blindados del ejército ucraniano y sus correspondientes tripulaciones habían desertado pasándose al bando pro-ruso.

Tras esa noticia y los pocos avances  logrados por las fuerzas gubernamentales, que se habían encontrado con que los vecinos de las ciudades salían en masa y desarmados a impedir su avance,  Kiev decidió suspender de forma temporal la operación.

La Guardia Nacional

La Guardia Nacional es un cuerpo paramilitar dependiente del Ministerio del Interior,  creado por el nuevo Gobierno de Kiev tres días antes de la celebración del referéndum en el que Crimea decidió escindirse de Ucrania y pasar a formar parte de Rusia.

Según el Ministerio del Interior, esta fuerza de choque podría contar con hasta 60.000 hombres procedentes en su mayoría de los grupos de combatientes que estuvieron en primera línea durante los meses que duró la ocupación y los enfrentamientos en Maidan.  Estos integrantes proceden en su mayoría de partidos políticos como Pravy Sector (Sector derecho) y Svoboda, caracterizados por su ideología ultranacionalista, antisemita y neo-nazi.

Operación “antiterrorista”: Segunda parte

Tras las deserciones y los reveses sufridos en la primera fase de la operación “antiterrorista”, en la que algunos soldados llegaron incluso a inutilizar sus fusiles en señal de que se negaban a disparar contra su propio pueblo, el Gobierno, consciente de que muchos soldados, como pueblo que son, no simpatizaban con los fines de la operación militar, tenían simpatías más cercanas a los pro-rusos o simplemente contaban con familiares en las zonas que el gobierno les estaba ordenando atacar, decidió reanudar la operación  incorporando esta vez a la Guardia Nacional y sustituyendo algunas unidades militares por otras más leales de otras zonas del país.

La ofensiva se centró de nuevo en el aeródromo de Kramatorsk y en la ciudad de Slavyansk, convertida en principal bastión pro-ruso. Desde entonces han venido sucediéndose diferentes avances y retrocesos de ambos bandos y pequeñas escaramuzas en puestos de control de carretera, pero sin embargo la situación ha permanecido estancada y los pro-rusos han demostrado ser eficaces en la defensa, habiendo conseguido derribar hasta 4 helicópteros del ejército ucraniano.

Además en los últimos días han ocupado nuevos edificios gubernamentales, una muestra de su determinación por celebrar el referéndum convocado para el Domingo 11 de Mayo y desligarse una vez por todas de las nuevas autoridades de Kiev, a las que consideran ilegítimas y golpistas y de las que reniegan por sus claros lazos con formaciones fascistas.

Autodefensas pro-rusas

Mauricio Lima: NYT
La afinidad con Rusia de los habitantes de estas regiones sublevadas proviene de su cercanía cultural y lingüística y de su propia historia, ya que hasta hace escasamente 23 años, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, y muchos años antes de esta, gran parte de lo que hoy se conoce como Ucrania pertenecía al Imperio Ruso, llegando a ser Kiev, durante muchos años, la capital rusa.

Las personas que integran las milicias pro-rusas son en su mayoría cuentan con experiencia militar, como han demostrado con su efectividad a la hora de defender sus posiciones. Algunos fueron integrantes del ejército soviético y cuentan con experiencia en Afganistán, otros han sido miembros del ejército ucraniano y muchos otros pertenecen o pertenecieron a las fuerzas de seguridad, muchos de ellos a los Berkut. 

Como se contaba en un artículo del New York Times de hace unos días, son organizados, disciplinados y no beben alcohol. Además entre ellos hay diferentes opiniones acerca del futuro de la región. Unos optan por la unión a Rusia, otros por la independencia total y otros por la convivencia dentro de una Ucrania federal. Sin embargo les une su rechazo a la junta de Kiev. Aquí enlazo el artículo que está redactado en inglés, ya que me parece muy interesante y un ejercicio de buen periodismo, algo que escasea cada vez más.

Futuro

El futuro de esta crisis se vislumbra muy complicado, sin embargo me arriesgaré y expondré una de las posibilidades que contemplo después de ver la evolución que está teniendo todo esto. Dejaré al margen las que sugieren una Guerra Civil, una confrontación militar con Rusia o la entrada directa de la OTAN en el asunto.

En mi opinión los pro-rusos tienen la partida ganada incluso antes del desenlace final. Kiev se está mostrando incapaz para retomar el control de las zonas perdidas y sus mensajes contradictorios no ayudan a aportar credibilidad a su discurso.

Por otra parte, después de la matanza de Odessa en la que militantes favorables al gobierno impuesto por el Maidan asesinaron a más de 50 personas en la Casa de los Sindicatos, ha puesto de manifiesto y de forma irrefutable la ideología y moralidad de un amplio sector de los pilares que sustentan a la junta y que a su vez se ven respaldados recíprocamente por esta.

Pese a que muchos ya llevábamos avisando desde hace tiempo sobre la participación y el liderazgo de formaciones neo-nazis en las revueltas de Kiev, es ahora cuando el mundo está contemplando en su versión más salvaje, el grave crimen que ha cometido al respaldar y avalar la llegada al poder de estas formaciones.
Los medios de comunicación occidentales seguirán haciéndole el juego al nuevo gobierno pro-europeo, pero la opinión pública internacional no seguirá tragándose ese discurso por mucho tiempo.

Las sanciones contra Rusia anunciadas por EEUU y la UE son puro humo para intentar mostrar cierta posición de dureza frente a Moscú. S conscientes de que en el caso de llevarlas a cabo se verían más perjudicados los sancionadores que los sancionados, ya que la Unión Europea en especial tiene una gran dependencia energética de Rusia y EEUU tiene también fuertes lazos económicos con Moscú.

Putin por su parte dejó clara su intención de defender los intereses de Rusia y a la población pro-rusa de Ucrania, y así lo dejó claro cuando envío tropas a la península de Crimea antes del Referéndum por el que se anexionó a Rusia.

Si bien es cierto que en la región de Donbáss no ha intervenido, cuenta con la aprobación del parlamento Ruso para hacer uso del ejército cuando lo considere oportuno. El Ministro de Exteriores ruso, Sergéi Lavrov, ha dicho que no se dan las condiciones para la celebración de las elecciones generales convocadas para el 25 de Mayo en Ucrania. Sin embargo no ha dicho lo mismo sobre el referéndum previsto para el 11 de Mayo en las regiones sublevadas, lo que claramente significa que Moscú les otorga legitimidad.

En el probable caso de que las autodefensas consigan mantener el control hasta el próximo domingo y que el referéndum arroje un resultado favorable a la separación de Ucrania, considero factible que Rusia se ampare en esa “legalidad” para enviar tropas a el este de Ucrania con el fin de garantizar la seguridad de sus habitantes de cara a un segundo referéndum en el que se decidiría la anexión de esas regiones a la Federación Rusa.

Se trataría de una jugada parecida a lo ocurrido en Crimea, y podría escudar su intervención tanto en el resultado del referéndum como en las reiteradas peticiones de intervención y ayuda que han hecho los dirigentes pro-rusos desde el comienzo del levantamiento.

Esto como ya he dicho antes es simplemente una hipótesis a la que he llegado viendo el desarrollo de los acontecimientos. Si ocurre o no, el tiempo lo dirá. Lo que sí parece claro es que Ucrania nunca volverá a ser lo que conocíamos y que está irremediablemente destinada a dividirse.


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