lunes, 16 de enero de 2017

La Ley de Ajuste Cubano y el principio "pies secos, pies mojados" derogado por Obama




Hace unos días la agencia de noticias AP anunciaba que el Presidente saliente de los EEUU, Barack Obama, había dado orden de "cancelar" de forma inmediata el conocido como principio de "pies secos, pies mojados". Un pequeño paso para Obama pero un gran paso para Cuba que veía así satisfecha una de las muchas demandas históricas que llevaba años reclamando a Estados Unidos.

Obama sumaba esta medida a su tan publicitado acercamiento a Cuba que llevaba pregonando desde que accedió a su primer mandato hace 8 años, pero que solo se ha atrevido a llevar a la práctica con grandilocuentes discursos y tímidos hechos en su sprint final y a escasos días de que el polémico Donald Trump asuma la presidencia de la cada vez más en duda primera potencia mundial.

Por cierto, el magnate se ha mostrado partidario en reiteradas ocasiones de derogar la Ley de Ajuste y el principio de "pies mojados, pies secos" que servían para acoger a emigrantes económicos cubanos con enormes privilegios. También es cierto que su motivo no es el acercamiento a Cuba sino la xenofobia hacia los inmigrantes en general. De hecho también ha manifestado ser partidario de endurecer la posición de EEUU hacia la pequeña isla.

Pero, ¿qué supone exactamente esta medida? Para entenderla hay que remontarse varias décadas, concretamente hasta el 2 de noviembre de 1966, cuando bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson, EEUU aprueba la "Ley de Ajuste Cubano" por la cual se modificaba el estatuto de los inmigrantes cubanos pasando a considerarles a todos ellos, sin excepción, como refugiados políticos, otorgándoles de forma inmediata asilo político y permiso de residencia en EEUU. En un principio la Ley establecía que podían pedir la residencia permanente transcurrido un año de su llegada. Además para trabajar tenían que cumplir ciertos requisitos. Sin embargo en la práctica estos trámites se solucionaban prácticamente nada más llegar a EEUU. La ley fue renovada en 1995 por la administración Clinton.

Esta medida constituía un paso más en la política llevada a cabo por el Gobierno norteamericano para incentivar la emigración en el país caribeño, despojándole así de miles de ciudadanos con formación académica. Pero no era esto lo más importante, sino que de esta forma se animaba a la emigración ilegal con los consiguientes peligros que ello acarrea y la tensión social que podría generar en el pueblo cubano.

Hay que tener en cuenta que EEUU era visto, y es aún hoy en día,  como el país de las oportunidades, el "sueño americano". Un destino ansiado por miles de cubanos pero también por miles de ciudadanos latinoamericanos que lo tenían idealizado en gran medida por el cine y por su papel en la Segunda Guerra Mundial. El dato es que ya antes de la Revolución había alrededor de 125.000 cubanos residiendo en EEUU.

El intento de privar a Cuba de su capital humano no era una estrategia nueva. Nada más triunfar la Revolución EEUU puso en marcha la conocida como "Operación Peter Pan". Este plan consistió en difundir a través de los medios de comunicación el "rumor" de que el Gobierno revolucionario se disponía a promulgar un decreto por el cual quitaría a los padres la patria potestad de sus hijos. Inmediatamente miles de padres y madres, convencidos de la veracidad de esa falacia, enviaron a sus hijos a Florida en aviones, pensando también que la revolución no duraría mucho a tan pocas millas de la potencia yankee. Mediante esta operación que contó con la participación destacada de sectores de la Iglesia Católica de Miami y la propia Cuba, se estima que salieron de la isla caribeña cerca de 14.000 niños y niñas.

La Ley de Ajuste de 1966 venía a reforzar la mencionada estrategia y trajo dramáticas consecuencias. A las ventajas que se otorgaban a los emigrantes cubanos, se sumaba el hecho de que el Gobierno norteamericano otorgaba un número muy limitado de visados a los ciudadanos cubanos, lo cual impedía la emigración por vías legales y forzaba a muchos a optar por otros medios.

No solamente animó a que muchas personas se lanzasen de forma precaria al mar tratando de llegar a EEUU de forma similar a la que se puede ver en el Mediterráneo, con la pérdida incontable de vidas que eso supone, sino que además se comenzaron a producir secuestros de barcos e incluso aviones, ya que sus secuestradores se sabían protegidos por la legislación estadounidense una vez pisasen su suelo.

Durante esas décadas se produjeron decenas  de secuestros de aviones y barcos que pusieron en serio peligro a los pasajeros de las naves. En no pocas ocasiones, para no generar mayores problemas, las autoridades cubanas dieron orden de no intervenir y los secuestradores lograron su objetivo, llegando a EEUU donde en su mayoría fueron absueltos y acogidos. Además los aviones cubanos eran incautados por los yankees con la pérdida económica que eso supone para un país como Cuba.

Otras veces, ante el efecto dominó y la proliferación de esta acciones, el gobierno cubano  se vio obligado a parar las oleadas de secuestros aplicando penas contundentes.

No fue hasta 2003 cuando por primera vez en 40 años, un cubano que en abril de ese año había secuestrado un avión de pasajeros para llegar a Miami, fue condenado, a 20 años, por un tribunal norteamericano. Posteriormente, en julio, EEUU devolvió a otros 12 que habían secuestrado una embarcación en Camagüey.

En este punto, me gustaría mencionar que durante esas décadas también se produjeron varias decenas de secuestros de aviones en Estados Unidos por parte de gente que quería llegar a Cuba. En todas ellas, sin excepciones, las autoridades cubanas devolvieron a EEUU a los secuestradores y los aviones.

Posteriormente, en diciembre de 1984, se llegó por primera vez a un acuerdo sobre inmigración con Reagan, por el que su administración se comprometía a otorgar 20.000 visados anuales que garantizarían una emigración segura y legal. Sin embargo a la hora de la verdad solamente se otorgaron una media de unos 1.200 visados anuales. Por aportar algunos datos más en cuanto al asunto de los visados, valga de ejemplo que en 1994 fueron menos de 1.000 los visados que concedió el gobierno norteamericano a los ciudadanos cubanos, mientras que entre 5.000 y 6.000 personas emigraban ilegalmente para beneficiarse de la Ley de Ajuste. De hecho, hasta el 22 de julio de ese año solo se habían concedido 544 visados en vez de los más de 10.000 que deberían haber concedido en virtud de los acuerdos de 1984.

Hay que recordar que en 1994, aunque se empezaba a recuperar, la mayor de las Antillas seguía viviendo el periodo especial de crisis que se produjo tras la caída de la URSS. Por lo tanto una restricción tan grande de visados no hacía más que aumentar la presión sobre el pueblo y el gobierno cubano. De hecho, aquel año fue el de la famosa crisis de los balseros.

Es justo un año después, en 1995, cuando bajo la administración Clinton, se añade el principio de "pies secos, pies mojados" como complemento de la Ley de Ajuste. Quienes pisaban tierra norteamericana (pies secos) eran admitidos y obtenían la residencia pasado un año, mientras que quienes eran interceptados en el mar (pies mojados) eran devueltos a Cuba. En la práctica esas devoluciones no se producían ya que los lobbys de Miami ejercían gran presión para que así fuese. Se dieron casos incluso de Guardacostas norteamericanos "hostigados" por gente de estos lobbys, llevando a las TV en lanchas para acosar a los funcionarios que habían interceptado una balsa de emigrantes cubanos. Esto motivaba la revuelta de los mismos, que terminaban por ser asimilados en EEUU para evitar críticas tras la emisión de esos vídeos.

Entre los "pies secos" se incluye a los cubanos que entran a través de México o aterrizan en algún aeropuerto norteamericano.


El programa "Parole"


Junto al principio de "pies secos, pies mojados", Obama también ha derogado el programa "Parole" destinado a incentivar la deserción de profesionales de la salud cubanos en misiones internacionales.

Este programa implementado por George W. Bush en 2006 favorecía que los mencionados profesionales médicos pudiesen acogerse a cualquier embajada o consulado norteamericano en el extranjero, recibiendo todo tipo de facilidades para trasladarse a EEUU y obtener la residencia incluso sin visado. 

Precisamente el sector médico cubano es uno de los más reputados a nivel mundial y desarrolla importantes labores de investigación y cooperación en los países del tercer mundo. Evidentemente el programa está destinado a privar a Cuba de uno de sus grandes e indiscutibles activos.


Reflexión final


Estas leyes encuadradas dentro de una estrategia clara como hemos explicado en los párrafos superiores, además de constituir otra forma de hostilidad contra el país caribeño, también suponen una discriminación hacia el resto de emigrantes cuyo destino son los EEUU. Incluidos miles que buscan asilo procedentes de países en conflicto.

La emigración que se da en Cuba no es mayor ni guarda grandes diferencias de la que se procede de países latinoamericanos como México, El Salvador, Colombia etc, países no socialistas, algunos de los cuales aportan notablemente mayor número de inmigrantes a Estados Unidos. Y eso con la diferencia de que en esos países, a pesar de tener unos niveles de pobreza enorme, tienen mayor facilidad para acceder, por ejemplo, a la compra de un coche. Algo que en Cuba es bastante complicado, entre otras cosas, debido al bloqueo.

Sin embargo, esos emigrantes no cuentan con una Ley de Ajuste que les otorgue privilegios. Al contrario; son "cazados" en la frontera mexicana como si fuesen animales y devueltos en caliente, cuando no pasan a formar parte de la enorme población reclusa que abarrota el negocio de las cárceles privadas de EEUU. 

Si esos países contasen con una Ley de Ajuste como la que tienen los cubanos, el efecto llamada sería inmenso y la cantidad de inmigrantes que llegarían al país norteamericano sería inimaginable. Incluso si esa medida se diese para ciudadanos de países europeos, podría producirse una afluencia enorme, ya que la llamada globalización y la publicidad de la que hemos sido blanco durante décadas han creado en la mente de millones de ciudadanos la imagen de EEUU como un país ejemplar y lleno de oportunidades.

Sin embargo, quedan relegados otros aspectos como la violencia policial contra las minorías y la población negra, la dificultad para acceder a una sanidad digna si no se cuenta con los recursos necesarios, las vergonzosas condiciones laborales de millones de trabajadores y las condiciones de vida miserables de otros tantos que viven en los barrios populares. Véase el ejemplo de Detroit, ciudad que en el pasado fue uno de los grandes centros económicos del país y que ahora presenta un aspecto desolador.

Otra diferencia entre los emigrantes cubanos y los de otros países es la formación académica de la que disponen, ya que la educación cubana, a la cabeza de América Latina, permite que los ciudadanos cubanos puedan optar a trabajos altamente cualificados en EEUU, mientras que los de otros países, con menor nivel educativo, quedan relegados a trabajos poco cualificados, mal remunerados y con pésimas condiciones.

Sin embargo los emigrantes cubanos si que se parecen en algo al resto de emigrantes: En el motivo. En su gran mayoría lo hacen por motivos puramente económicos. 

La decisión de Obama también ha sentado como una patada a muchos cubanos que se encontraban de camino a EEUU y ahora ven su futuro con gran incertidumbre. Por su parte Cuba se ha comprometido a recibir a todas aquellas personas que sean deportadas. En las conversaciones también se puso encima de la mesa el futuro de alrededor de 40.000 presos de origen cubano que podrían ser expulsados también a la isla. De cumplirse podría ocasionar problemas de inseguridad en uno de los países más seguros del mundo, algo que sería nefasto para el turismo.

En cualquier caso, habrá que esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos y cual es la política que lleve a cabo el nuevo presidente de EEUU.















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