jueves, 18 de octubre de 2012

Cuba renueva su Política Migratoria


El incomparable Malecón de La Habana
 
A partir del 14 de enero del próximo año entrará en vigor la última actualización de las leyes migratorias cubanas. Las nuevas modificaciones tienen como objetivo "ajustar la ley  a las condiciones del presente y el futuro previsible", según ha informado el Granma. A partir de la fecha señalada, los cubanos no tendrán que realizar el procedimiento de solicitud de Permiso de Salida así como se elimina el requisito de Carta de Invitación. 

Sin embargo, esta reforma queda claramente condicionada al derecho de Cuba a "defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados. Por tal motivo, se mantendrán medidas para preservar el capital humano creado por la Revolución, frente al robo de talentos que aplican los poderosos." Esta restricción ha sido y será criticada por los medios de comunicación occidentales con el argumento de que la ley sigue oprimiendo la libertad individual de muchos cubanos que, debido a su alta cualificación, seguirán encontrando trabas para salir de Cuba.

Es verdad que los cubanos encuentran dificultades para ejercer la libertad de movimiento siendo esta la principal queja de ese meritorio pueblo. No es la situación que se desearía en la isla pero conviene recordar que la Cuba revolucionaria nunca fue lo que quiso ser, sino lo que le dejaron ser. Con un enemigo como es EEUU -quizás la potencia más poderosa que ha existido jamás- a escasas millas, Cuba ha sabido perdurar más de lo que ningún analista político yankee habría previsto. Con más de cincuenta años de revolución, si algo se valora en Cuba es el bienestar general de la sociedad. Sobreponer ese bienestar del Estado -es decir, de todos- a la libertad de movimiento de sus habitantes es una medida dura pero comprensible desde el punto de vista de una Revolución de carácter socialista. 

Además, los medios del imperio no suelen profundizar en un hecho que acentúa la crueldad del "robo de talentos" que Cuba lleva sufriendo desde el comienzo de la Revolución -más de la mitad de los médicos que había en la isla en 1959 se marcharon del país, la mayoría a Estados Unidos. Cuba otorga a sus ciudadanos una educación excelente, gratuita y universal. Cualquiera que viaje a la isla podrá comprobar que el nivel cultural y educativo del cubano medio es muy similar al de un ciudadano de primer mundo. Es decir, el Estado le da a sus ciudadanos una educación de primera pero jamás podrá competir con el nivel de sueldo que ofrece EEUU o un país europeo a un trabajador cualificado. Es evidente que muchos cubanos podrían tener carreras profesionales mejor remuneradas en otro lado del mundo que no sea su isla pero resultaría de una crueldad desmedida para Cuba y sus habitantes. Sin esas restricciones, una importante cantidad de profesionales cubanos podrían optar por salir de la isla despojando a Cuba de recursos humanos imprescindibles para el desarrollo de las estructuras sociales, económicas y científicas que el país posee.

Es justo y obvio pues que Cuba pretenda proteger el Patrimonio que lleva tantos años construyendo.

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