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jueves, 23 de octubre de 2014

Jambo Amani?


Si hace un año elaboré aquí una breve reseña sobre el documental Colombia Invisible realizado por el periodista Unai Aranzadi; en esta ocasión, haré lo propio con la obra del mismo autor Jambo Amani? (Tenemos Paz?), que ha sido proyectada en la Alhóndiga bilbaína por el Festival de Cine Invisible de Bilbao. El certamen, que cumple seis meritorios años de promoción del cine social, proyecta desde 2009 valiosas piezas que muestran caras e historias de este mundo que no suelen aparecer en los grandes circuitos de festivales de cine comercial, ni mucho menos en los grandes medios de comunicación.

En este caso, Jambo Amani? pretende mostrar un pedazo de las vidas de un grupo de milicianos del FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda) que optan por acogerse al programa de la ONU para renunciar a la violencia, entregar las armas y vivir fuera del conflicto que ha causado varios millones de muertos en la región. Para ello, Aranzadi nos acerca a la historia de estos milicianos, muchos de los cuales fueron reclutados de niños y confiesan no recordar a cuántas personas han asesinado y violado a lo largo de sus erráticas trayectorias.

En constraste con Colombia Invisible, una de las cosas que más llaman la atención de Jambo Amani? es la descripcion sutil y austera que el periodista vasco emplea para enfocar el conflicto y la historia, sin que ello prive de cierta carga crítica al film, que se advierte en los últimos minutos y a la que me referiré más adelante. En Colombia Invisible, una cinta que dobla la duración de Jambo Amani? (34'), eran muchas las voces críticas que describían el conflicto colombiano y muchos de los culpables simbólicos son identificados con dolorosa claridad. Quizás la cercanía cultural que un director vasco puede tener con un país latinoamericano facilite esa inmersión a pleno corazón en el conflicto al igual que en este blog se escribe más de Venezuela que de Yemen.

En el documental desarrollado en el Congo, ese Cine-Puño que golpea más certeramente la conciencia en Colombia Invisible se ve sustituido por el Cine-Ojo que trata de mostrar la realidad de la manera más objetiva posible. La vieja aspiración del soviético Vertov parece cerca de alcanzarse en Jambo Amani? habida cuenta de la gran dosis de realismo que desprenden sus planos, sus escenarios y sus protagonistas, cuyos rostros, palabras y lenguaje corporal hacen intuir al espectador el estado de angustia en el que viven. Esto se palpa especialmente cuando al principio del mediometraje un operario de la ONU les anuncia con cierta efusividad: "Habéis llegado a las Naciones Unidas, todo ha terminado". El final de la obra no compartirá semejante optimismo.

Al llegar al campamento de la ONU, los milicianos planean cuál puede ser su futuro en la nueva vida que desean comenzar. "Mi pasado será un secreto que nadie debe conocer", afirma uno totalmente convencido al mismo tiempo que un compañero suyo de nombre Kasapó exhibe unos ojos desorientados tras abandonar la disciplina del grupo guerrillero. Mientras, una charla matrimonio-médico sobre la posibilidad de contraer Sida a mitad del documental agarra violentamente al espectador occidental del brazo y lo baja a uno de esos pedazos del infierno que tanto acostumbran en el continente africano.

Tras cumplir los trámites en el puesto de la ONU, los exmilicianos llegan a Goma, una ciudad caótica y dura por lo que muestra la película, para ser alojados en hogares que puedan ayudarles a comenzar su nueva vida. Es en ese punto cuando se ve con claridad que, para algunos de estos jóvenes, haber abandonado el frente no significa haber abandonado la guerra. Que si la vida en África acostumbra a ser dura, para alguien que ha vivido de la devastación, la violencia y el atropello desde muy pequeño, afrontar la supervivencia en la despiadada gran ciudad moderna puede ser peor que una vida en el corazón de la guerra metralleta en brazo. Así, mientras el más tenaz de nuestros protagonistas (el que tiene un hijo y quizás una mujer con Sida) logra integrarse con dificultades, Kasapó opta por volver al campo, donde será captado otra vez por el FDLR, tal y como informa escuetamente Aranzadi mediante un breve epílogo final.

En resumen, si Colombia Invisible representaba a la oligarquía y al imperialismo occidental claramente y los identificaba como el bando que explotaba la pobreza y el sufrimiento del pueblo colombiano, Jambo Amani? reafirma el aire pesimista con el que se miran desde el "Primer Mundo" los problemas que sufre África, a la vez que ahonda en los escasos medios que la ONU dispone para solucionar verdaderamente estos conflictos. Es por ello por lo que Jambo Amani? resulta mejor estéticamente y de excepcional valor periodístico aunque su carga ideológica es mucho más ligera y abierta.




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martes, 1 de octubre de 2013

"Colombia Invisible": un documental para entender un conflicto

 

El 5º Festival Internacional de Cine Invisible que se celebra estos días en Bilbao vuelve a dejarnos un año más piezas muy interesantes de cine social. En este caso, voy a reparar especialmente en la obra documental Colombia Invisible del periodista bilbaíno Unai Aranzadi. Durante algo más de una hora, asistimos a una exposición del conflicto que atenaza a Colombia desde hace medio siglo a través de la historia de quien más lo sufre: el pueblo. Así, Aranzadi alterna potentes testimonios visuales de las durísimas condiciones de vida en la que viven muchos colombianos con las intervenciones de importantes personalidades críticas con el Gobierno, cuyas actividades ilegales han tratado de exterminar a las fuerzas de oposición y movimientos sociales que abogan por la paz del país.

El metraje responde al perfil de lo que Aranzadi busca en sus trabajos: golpear fuertemente a la conciencia del espectador gracias a las crudas imágenes que muy pocas veces se muestran y al señalamiento inequívoco de cuáles son las causas del conflicto, a quién le beneficia la guerra y cómo afecta a la sociedad colombiana, que todavía hoy sufre la violencia de una manera más selectiva mediante el asesinato de líderes sindicalistas e indígenas. 

Colombia Invisible es un documental abiertamente antiimperialista que no tiene reparos en mostrar las caras visibles de los explotadores del pueblo. Como en la escena de la inauguración del puerto de agua dulce, en la que el presidente Santos satisface la imperiosa necesidad de los empresarios españoles de saber que Colombia es su patio trasero en el que pueden hacer y deshacer a su antojo, mientras que a pocos metros del fastuoso evento niños desplazados mueren por falta de medicamentos. Es la escena más lograda, más poderosa emocional y simbólicamente que graba y monta notablemente Aranzadi, que quizás falla en el apartado sonoro y musical en algunos momentos del film.

Sin embargo, la honradez del documental va más allá, como he mencionado antes, al no esconder las verdaderas causas de la guerra civil que azota a tantos colombianos. Por ello, el problema de la tierra –eterna razón de los movimientos sociales del continente– adquiere una importancia merecida al situarse como telón de fondo, sin el cual no se puede afrontar una verdadera resolución al conflicto de un país donde el 1% de la población posee el 80% de la tierra. Aranzadi coloca en su justo lugar a las transnacionales de la fruta que llevan un siglo desangrando a Latinoamerica. Lo que nos lleva al problema de la violencia.

"Si ves el mapa de las transnacionales y el del paramilitarismo en Colombia, son practicamente idénticos", dice uno de los entrevistados por Aranzadi en el documental. El paramilitarismo se dedica a defender los intereses de las poderosas multinacionales extranjeras desde hace décadas, permitiendo que el Ejército no se manche las manos más de lo necesario en su lucha contra todo lo que se opone al Gobierno. Especialmente desgarradora resulta la historia de la Unión Patriótica, partido de izquierdas que defendía la lucha pacífica y que fue aniquilado militarmente a finales de los 80, una historia aparte.

Los testimonios que aparecen en la obra han sido amenazados o han sufrido coacciones, según avisa el inicio del documental. Esa sigue siendo la gran aportación de Aranzadi. Ofrecer las voces de quienes más intensamente sufren un conflicto ignorado por la opinión mundial y que merecen ser escuchadas.




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martes, 6 de noviembre de 2012

El periodismo rebelde de Unai Aranzadi

Unai Aranzadi en Gaza

El freelance bilbaíno Unai Aranzadi estuvo en Leioa para defender un periodismo responsable que muestre las realidades sociales por encima de los interes económicos en busca de "precipitar el cambio social"


Convencido y convincente, esperanzado y esperanzador en su discurso, el periodista Unai Aranzadi representa un camino diferente para los jóvenes periodistas que aspiran a contar historias algún día. El camino del periodismo comprometido y rebelde, que bebe de las enseñanzas de clásicos como London, Reed o Kapuscinski y olvida los intereses de las grandes corporaciones de la comunicación porque “no hay igualdad de libertad de expresión si todo sigue dependiendo del dinero”, tal y como dice el propio Aranzadi.


Unai Aranzadi, nacido en Getxo en 1975, dio una intensa conferencia ante medio centenar de alumnos de 4º de Periodismo el miércoles 24 de octubre en la Universidad de Leioa. “Digan lo que digan, vosotros sois el futuro”, espetó el freelance a su joven público que disfrutó de casi dos horas de charla.

El hoy prestigioso freelance recordó a aquel joven que marchó a Oriente medio con 20 años queriendo ser reportero de guerra: “Aquel viaje fue un desastre pero aprendí que detrás de los fracasos hay victorias”. Más tarde, cubrió la Guerra de Irak para la Cadena Ser y Radio Euskadi y trabajó para la CNN España hasta que antepuso la independencia periodística a la estabilidad que un gran medio le podía ofrecer.

“Toda historia tiene diferentes ángulos, pero el mercado sólo paga por el suyo: el capitalismo”, opina Aranzadi sobre el mercado periodístico dominado por las grandes corporaciones y de la visión sesgada de la realidad de estas. "El gran periodismo es aquel que relata los hechos y les busca solución", añade el periodista que declara la "naturaleza rebelde" de su profesión. Para promocionar sus trabajos, Aranzadi ha creado la web INDEPENDENT DOCS TV News and Media, a través de la cual emite diferentes piezas , que han sido publicadas en medios como la BBC, Al Jazeera o la propia CNN +.

Audacia para sobrevivir
Sobre el trabajo que los jovenes periodistas deberán emprender, Aranzadi recomienda "audacia, audacia y más audacia" ya que "este es un oficio de supervivientes", resaltó el comprometido periodista, que pronosticó que en el futuro será necesario ofrecer "material de gran calidad". Material como el que el propio Aranzadi presentará el 9 de noviembre en Donosti. Este nuevo proyecto se desarrolla en la Colombia actual y promete ser tan revelador como sus anteriores trabajos sobre Honduras y Uganda. Aquí una breve pieza del documental sobre Colombia.



A pesar de la dificultad para ejercer un periodismo responsable en medio de tanto interés económico, Aranzadi se muestra optimista de cara al futuro ya que al final "la gente te va a pedir historias verdaderas". Así, este freelance con aire quijotesco continuará "viajando" cámara al hombro para mostrarnos las historias que otros se empeñan en ignorar.

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